Cultura

‘Kopk Poj: El aliento de la montaña’: La Purísima Contradicción

A fuego lento

‘Kopk Poj: El aliento de la montaña’ se adentra en la zona mixe de Oaxaca para retratar una identidad fracturada por el mestizaje. La lengua ayöök y las fuerzas de la Montaña rigen el destino de los personajes.

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Lejos del ruido imperante y su cauda de mensajes políticos, edificantes, torpemente sentimentales, policiacos o a las órdenes de las mayorías dispensadoras de condenas o bendiciones, Mito Reyes ha escrito una novela cuyo poderío argumental, dramático y estilístico proviene de los márgenes: un pueblo, Santa María Jyajóma’am, enclavado en el tiempo pausado, y a veces sobrenatural, de la zona mixe en Oaxaca, asiento y maldición de sus personajes.

Kopk Poj: El aliento de la montaña (Grijalbo) huye de la antropología y la ramplonería costumbrista. Ocupa dos realidades complementarias sobre las cuales se cierne la pérdida y el dolor: la “exterior”, donde Ixyam es consumido por una enfermedad degenerativa, incurable, y la “interior”, que Ixyam ha imaginado, o desenterrado, donde los augurios y los caprichos de la Montaña han roto cualquier vínculo entre Mónico, el padre, y Filarmónico, su hijo, sobrehumanamente dotados para interpretar la música que la tierra, y las aguas, el viento, la niebla y la luz, les susurra. Allá reina el despeñadero físico, acá el talento artístico llama a la ruina espiritual y desata la ira de las potencias naturales.

Esas dos realidades ponen de manifiesto una singularidad irreductible, un compás, un retrato único. Sus claroscuros parecen anunciar la pronunciada pérdida de identidad de la cultura mixe. No es otro el pecado que condena a Mónico a vagar por los bosques para saldar la deuda contraída con el Alma del Cerro, a su descendencia, “mixe que se preciaba de serlo, pero más de haberlo dejado de ser”, y a ese hombre doliente que es Ixyam, diestro en una autodestructiva ironía y llevado por la carga no deseada del mestizaje a construir su relato mitológico en la lengua de los sacerdotes católicos. ¿No están las grandes ciudades llenas de indios escindidos, “avergonzados y dignos a un tiempo, curiosos y atrofiados”?

Hay una fuerza vital, y acaso inmemorial, en la decisión de Mito Reyes de salpicar su novela con expresiones, frases y aun testimonios dilatados en ayöök, una variante del mixe, traducidos como notas al pie de página o largos pasajes de una delicada musicalidad oral. A la originalidad agrega así una desafiante reflexión sobre la doble condición de pertenecer y no pertenecer, siempre dolorosamente, a este mundo.

Kopk Poj: El aliento de la montaña

Mito Reyes | Grijalbo | México, 2026

​AQ / MCB

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Roberto Pliego
  • Roberto Pliego
  • (1961) Cursó Letras Hispánicas en la UNAM. Fue subdirector de la revista Nexos. Autor de La estrella de Jorge Campos y 101 preguntas para ser culto, es editor de Laberinto.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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