Cultura

J. Xavier Velasco, director de ‘Cocodrilos’: “No quise representar la violencia como espectáculo”

Entrevista

Desde la ficción, ‘Cocodrilos’, el filme de J. Xavier Velasco, narra la espiral de asesinatos cometidos contra periodistas desde el sexenio de Felipe Calderón.

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El guionista y cineasta J. Xavier Velasco (Xalapa, 1979) comenzó su carrera cinematográfica a principios del siglo, cuando el gobierno de transición de Vicente Fox corría y después daba luz verde al de Felipe Calderón y a la pesadilla en que se convirtió su “guerra contra el narco”. Desde entonces, 181 periodistas han sido asesinados, según Artículo 19.

“Cocodrilos es una ficción que tomó prestado de la realidad”, comenta el cineasta a Laberinto sobre su ópera prima, un largometraje que empezó a concebir a partir de los asesinatos, en 2012 y 2015, de los periodistas veracruzanos Regina Martínez, colaboradora de Proceso y La Jornada, y Rubén Espinosa, fotógrafo, activista y colaborador del semanario que fundó Julio Scherer. La película alude a una versión de la prensa que señalaba que integrantes de un grupo criminal arrojaban a sus rivales a una fosa con cocodrilos para que fueran devorados. Una periodista y profesora habla con un taxista que fue secuestrado y obligado a presenciar los crímenes, pero es asesinada con su hija; su alumno retoma su reportaje hasta sus últimas consecuencias.

Director de varios cortometrajes, desde Dulce Lola (2002) hasta el ganador del X Concurso Nacional de Proyectos de Cortometraje Imcine, Juan & la Borrega (2011), donde ya exploraba la violencia y los asesinatos por encargo, la obra de Velasco se mueve entre el thriller y la ciencia ficción. “Soy originario de Xalapa. Crecí en una ciudad universitaria, cultural. Pero cuando llegó la llamada guerra contra el narco hubo muchos cambios. La violencia impactó la región. Fue una experiencia que me sembró la semilla de cómo es que la violencia nos transforma”, expone.

El cineasta J. Xavier Velasco. (Cuartoscuro)
El cineasta J. Xavier Velasco. (Cuartoscuro)

J. Xavier Velasco tuvo que esperar dos décadas para dirigir su ópera prima. Cocodrilos (2023), reconocida con seis nominaciones en la pasada entrega de los Ariel, cuatro en las categorías actorales, se estrenó en septiembre pasado, meses después de entrar a cartelera su segundo filme, Psicópata: el asesino del conejo blanco (2025). “Después de Juan & la Borrega pasaron hechos terribles: los asesinatos de Regina Martínez y Rubén Espinosa. A pesar de que no tenía una relación cercana, al ser de Xalapa, me impactaron esos crímenes brutales. Sentí la necesidad de hablar sobre los asesinatos de periodistas, pero pasaron muchísimos años para que la idea se convirtiera en película. Cocodrilos se filmó en 2023 y apenas se estrenó”, refiere el cineasta, licenciado en Física, egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en 2002.

Veracruz encabeza con 34 crímenes la lista negra de periodistas asesinados en México entre el año 2000 y 2026, una lista elaborada por la organización independiente de defensa de la libertad de expresión Artículo 19. Uno de los casos más recientes fue el de Roxana Guzmán, de Impulso Informativo del Sureste, secuestrada el 2 de junio en su casa en Nanchital, Veracruz, y cuyos restos fueron hallados un mes después.

Como en sus cortometrajes anteriores y en su segunda película de ficción, el también productor, editor y fotógrafo se apoyó en un sólido elenco de actores y actrices para Cocodrilos, todos ellos reconocidos con nominaciones a los premios de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Amacc): Hoze Meléndez (el fotoperiodista Santiago Ortiz), Teresa Sánchez (Amanda González, periodista y profesora de Santiago, inspirada en Regina Martínez, pero también en muchas otras reporteras asesinadas, como Miroslava Breach), Manuel Cruz Vivas (Matías, taxista secuestrado por narcos, cuya historia desata la tragedia) y Arcelia Ramírez (Elena, madre de Santiago). Con ellos también brillan Carlos Aragón, Aída López, Manuel Domínguez y Karem Momo, entre otros.

Cocodrilos se suma a la ya larguísima lista de películas mexicanas sobre las consecuencias de la guerra contra el narco durante el gobierno de Felipe Calderón, que abarca también a los tres sexenios posteriores —los de Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum—, con largometrajes de ficción, documentales o realidades ficcionadas, entre ellos Heli (Escalante, 2013), La libertad del diablo (González, 2017), Sin señas particulares (Valadez, 2020), Noche de fuego (Huezo, 2021), La alberca de los nadies (Solís, 2022) y La captura (Cartas, 2026).

Pero, sobre todo, sigue a películas y documentales que han abordado el asesinato y la violencia contra periodistas en el último cuarto de siglo en el país más peligroso para la profesión en el mundo, desde Bordertown (2006), sobre las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez que protagonizaron Jennifer López y Antonio Banderas, hasta el documental Red Privada, ¿quién mató a Manuel Buendía? (Alcalá, 2021).

Según el más reciente reporte de Artículo 19, de febrero del año 2000, con el homicidio de Luis Roberto Cruz Martínez, de MultiCosas, de Tamaulipas, hasta julio de 2026, con la muerte de Francisco Aguilar Leyva Aguilar, de El zumbido del moscardón, de Oaxaca, 181 periodistas han sido asesinados en México: tres en los últimos meses del gobierno de Ernesto Zedillo; 22 con Vicente Fox; 48 con Felipe Calderón; 47 con Enrique Peña; 47 con Andrés Manuel López Obrador y 14 con Claudia Sheinbaum (hasta julio pasado, aunque en los últimos meses se han sumado más casos, como el más reciente, el de Hamurabi Huesca Manzano, de Pinotepa Comunica, de Oaxaca, el pasado 9 de octubre).

Con gran trabajo en fotografía, a cargo de Felipe Pérez-Bouchard, y en efectos especiales, con Luis Ambriz, nominado al Ariel, Cocodrilos fue escrita por J. Xavier Velasco, también productor y editor, y por su hermana Magali Velasco, tras unir historias de periodistas asesinados en México, algunos en plena calle, como el sinaloense Javier Valdés, en Culiacán, en mayo de 2017.

¿Cómo fue armando el guion? ¿Por qué unió en él tantas historias de periodistas asesinados?

Cocodrilos es una ficción que tomó prestado de la realidad. Fue un proceso interesante. Trabajé el argumento con Magali Velasco, mi hermana, que es novelista. Nos dimos a la tarea de desarrollar una historia en la cual incorporáramos varias aristas, buscando que tuviéramos a nuestro protagonista muy bien definido. Y, más que nada, que encontráramos cómo una situación de violencia va teniendo causas, repercusiones y daños colaterales.


¿Cómo concibió a los personajes a partir de las personas reales?

Era muy importante aproximarse a esta historia desde una actitud de respeto y buscar una representación correcta de los personajes que pudieran parecerse a gente de la realidad. A partir de esta consigna hubo una investigación muy profunda, de entrevistas con periodistas, con el colectivo Madres Buscadoras de Solecito (Veracruz) y también lecturas, para tener un acercamiento con rigor y no victimizar o explotar o representar la violencia como espectáculo. Ese fue el trabajo para hacer un guion que mantuviera una visión de respeto.

En el proceso de una ópera prima, ¿qué encontró como su mayor fortaleza para contar esta historia brutal, la historia que usted quería contar, y qué se le complicó más?

Hice muchos cortometrajes y también he producido algunas películas, pero mi interés siempre ha estado en la ficción. Cuando surgió la idea de la película, tuve en mente hacer una ficción dentro del thriller, un género en el que me siento cómodo y que tiene códigos que entiendo muy bien. Como ópera prima, era un tema difícil, un hilo complicado, pero tuvimos el rigor suficiente para aproximarnos a la historia desde un punto de vista y una lente que hicieran justicia a lo representado.

¿Cómo lo fue logrando?

La historia se fue puliendo a través de talleres de guion. Después tuve la fortuna de conseguir un reparto talentoso y con tablas. Eso ayudó a sentirme seguro. Además, tuve un equipo de producción que me cobijó. Por ese lado, creo que estuve muy bien acompañado en todo el proceso.

Con algunos actores ya había trabajado en cortometrajes, como Arcelia Ramírez y Carlos Aragón, pero contar historias en cortometrajes es muy diferente a contarlas en largometrajes. ¿De qué manera trabajó con ese reparto de actores y actrices de primera para lograr los objetivos del guion y el filme?

Es muy diferente hacer un largometraje a un cortometraje. Aunque uno se ejercita y desarrolla herramientas, son dos animales distintos. Soy un director al que le encanta el trabajo con actores, generar el desarrollo de los personajes de su mano; entenderlos, estudiarlos. Por ejemplo, el trabajo con Hoze Meléndez, el protagonista, fue muy rico. Tuvimos la oportunidad de empezar meses antes de arrancar la preproducción. Es un actor metódico, disciplinado, que intelectualiza muchísimo. Eso me motivó para que desentrañáramos al personaje de Santiago.

También tenemos a Teresa Sánchez, una magnífica actriz con la que tuve un trabajo muy metódico; o Arcelia Ramírez, que interpreta un personaje muy difícil, la madre de Santiago, el periodista; y Manuel Cruz Vivas, nominado a mejor actor de reparto, que encarna a un personaje que había sido víctima de levantamiento y que estaba muy traumatizado. Tuve la fortuna de que el reparto fuera espectacular.

El trabajo técnico me pareció espléndido. ¿Cómo llevó el diálogo con el fotógrafo y su staff técnico para contar la historia en las atmósferas que se lograron en Cocodrilos?

Hubo un trabajo importante del diseño estético que debía obedecer a las necesidades dramáticas, tomado desde la perspectiva del thriller, al que llamo “el noir tropical”. Me interesaba conservar las texturas, los colores que ofrece el puerto de Veracruz, la calidad de la luz, la sensación de humedad. En pláticas con el fotógrafo, con quien ya había trabajado en cortometrajes, y con los encargados del diseño de producción (Santos Moncayo) y de vestuario (Adriana Pérez Solís), se fue amarrando la aproximación estética que buscábamos en Cocodrilos.

¿Qué quería con la fotografía? Es soberbia.

Con Pérez-Burchard, el fotógrafo, buscamos una aproximación que hiciera eco al fotoperiodismo: elegimos un aspecto cuadradito, que es uno sesenta y seis. Buscábamos una estética más cercana a la diapositiva. A la hora de hacer la corrección de color, teníamos como referencias los colores vibrantes de las diapositivas. Importaba cómo íbamos a filmar, una cámara en mano flotada, natural, que nos permitiera seguir al personaje y que fuera como una mirilla por la que el espectador ve y va de la mano del personaje.

Después de este proceso, después de los asesinatos de Regina Martínez y Rubén Espinosa, y del estreno de Cocodrilos, ¿qué sensación le deja a J. Xavier Velasco su ópera prima?

Lo mejor habría sido que no hubiera tenido la necesidad de hacer esta película, en el sentido de que ojalá que no suceda la violencia contra la prensa y los periodistas. La vigencia de la temática es aterradora, algo que se ha generalizado no solo en México, sino en otros países. Hay numerosas afrentas a la libertad de prensa, a la libertad de expresión, a la libertad de la información. Mi interés es que Cocodrilos sirva para reflexionar, que el espectador vea una película que no únicamente lo cautive y le cuente una historia, sino que lo lleve a hacer una reflexión sobre una realidad vigente y palpable.

AQ / MCB

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José Juan de Ávila
  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.
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