Las infancias podrán acercarse al mundo lírico con La ópera de los monstruos, que tendrá dos funciones en el 54 Festival Internacional Cervantino (FIC) y una más en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), como propuesta escénica y musical de Stage of the Arts Mexico & Compañía Flotante.
“La meta es, además de que los niños y las niñas se acerquen a este fabuloso género de la ópera, que entiendan un poquito sus formas, sus prácticas, sus estilos que se utilizan y que interactúen con los cantantes y con los actores, todo dentro de una historia de monstruos que es una reflexión sobre cómo afrontamos nuestros miedos y cómo podemos vivir con ellos”, comenta en entrevista Rodrigo Cadet.
La ópera de los monstruos se estrenará en México en el Teatro Cervantes de Guanajuato dentro del FIC, con dos funciones el martes 13 y el miércoles 14 de octubre, y dos más en el Cenart para el sábado 17.
Compositor de la música y director artístico del montaje a cargo de Yuriria Fanjul, Natalia Chami y Azul Borenstein, Cadet tendrá una doble participación en el Cervantino: tendrá la batuta en la La ópera de los monstruos y como el director del coro en la puesta en escena de Tosca, de Giacomo Puccini.
Se trata de su segunda ópera después de Antígona González, sobre la tragedia de Sara Uribe inspirada en el texto clásico griego de Sófocles, que Cadet compuso durante la pandemia y que al final se concretó en una videópera que se distribuyó en redes sociales, festivales de cine, a diferencia de ésta.
La ópera de los monstruos se gestó durante cuatro años, como proyecto de Fanjul, Chami y Borenstein, quienes diseñaron una ópera para las infancias basada en el tema de los monstruos e invitaron a Cadet.
El estreno mundial tuvo lugar en Lima, Perú, el año pasado, en una versión reducida a un piano, dos cantantes y los actores. Para el Cervantino y el Cenart, el equipo revisó la pieza para tener una obra mejorada, para incluir una pequeña orquesta de cámara, cuatro cantantes y el elenco de actores.
En el ensamble vocal está Graciela Morales (soprano), Julietta Beas (mezzosoprano), Ricardo Estrada (tenor) y Rodrigo Urrutia (barítono). En escena, Hugo Rocha interpreta a Manu, Alfredo Romero a Alex y Daniela Momo a Nati, además de participar en la manipulación de los monstruos.
“Ahora es un elenco totalmente mexicano, grandes voces de la lírica mexicana y todo el elenco también de instrumentistas es mexicano. Ya es muy distinta a la versión que hicimos en Lima”, acota el maestro.
La música, creada y dirigida por Cadet, cuenta con la participación del Cuarteto Arcano y de Aníbal Robles (flauta), Diego Cajas (clarinete), Gonzalo Gutiérrez (piano) y Juan Gabriel Hernández (percusiones). Andrea Cruz Meléndez y Estefanía Villamar asisten en la manipulación de monstruos.
La producción a cargo de Fanjul reseña que, durante una pijamada, Manu y sus amigos se sumergen en un universo onírico donde la belleza, el miedo, la risa y el asco toman forma de monstruos fascinantes.
A partir de elementos cotidianos, como la textura de una colcha o la silueta de una lámpara, surgen criaturas que abren la puerta al subconsciente y a las preguntas: ¿cuál es el origen de la imaginación?, ¿de dónde vienen los sueños?, ¿por qué nos da miedo lo desconocido? y ¿qué hay en la oscuridad?
La obra aborda las sensaciones, inquietudes y temores de la infancia, y explora cómo la amistad y la risa pueden ayudar a descubrir que aquello que parece extraño o desconocido también puede convertirse en una oportunidad para jugar y compartir. Con títeres corporales, música, instalaciones visuales y proyecciones La ópera de los monstruos invita a adentrarse en el corazón de lo diferente.
Cadet explica a MILENIO que en la música tiene ciertos elementos innovadores, utilizó ciertas tradiciones de la música clásica, así como acompañar las partes habladas como si fueran un recitativo.
“Hay partes que tienen de repente una instrumentación que puede parecer y sonar un poquito más lúdica. Este factor de que rompemos la cuarta pared e interactuamos con los niños y los hacemos cantar y que el lenguaje, aunque no es estrictamente clásico, de un estilo, ya añejo de siglos anteriores, retoma algunos elementos de la ópera con una visión contemporánea que resultan atractivos para los niños.
“Y la orquestación también está pensada para ser muy llamativa. Hay muchos cambios de colores, muchos recursos tímbricos que van a cada uno de los personajes que van apareciendo, que son básicamente los monstruos. Los monstruos representan este mundo onírico y cada uno tiene sus motivos y sus colores, sus melodías y sus orquestaciones”, agrega el autor de la partitura y director.
Subraya que la pieza está pensada para siempre interpretarse con música en vivo, en este caso encabezada por “el fabuloso” Cuarteto Arcano: Érik Sánchez y Mariana Valencia, violines; Anna Arnal, viola; y Luz del Carmen Águila, violonchelo. A ellos se suman flauta, clarinete, un set grande de percusiones y piano, además de las voces de cantantes tradicionales: soprano, mezzo, tenor y barítono.
Detalla que el libreto lo hicieron en conjunto Fanjul, Chami y Borenstein como parte de una residencia artística, que tenía el propósito claro de hacer una ópera sobre monstruos diseñada para las infancias.
“Querían trabajar el tema de los miedos y a partir de ahí fueron creando cada uno de los monstruos, en una personalidad particular que se refleja también en su diseño. Hay algunos monstruos que representan la travesura, hay otros que representan algo parecido a una nacionalidad”, apunta Cadet.
El director musical de la ópera se emociona cuando habla de uno de los monstruos más simpáticos del elenco, que se llama Touretto, que imaginaron como un cantante obsesionado con su voz, con síndrome de Tourette, y que oscila entre querer ser un gran cantante y siempre estar muy enfocado en la voz, pero con una inseguridad, porque tiene una boca que se separa de él y de repente se vuelve loca.
“Tenemos como ocho monstruos que tienen personalidades particulares y el libreto fue pensado como un viaje del héroe, donde los niños están en una pijamada en la noche y empiezan a aparecer cosas extrañas mientras duermen, porque los monstruos están entrando a su habitación.
“Cada uno de estos monstruos va apareciendo dentro del camino que llevan estos niños, que no sabemos si es un camino real o si están en los sueños. Se van encontrando con cada uno de estos personajes fantásticos que tienen cada uno su propio mundo, sus propios colores y escenas”, adelanta.
El director frecuente del Coro de Madrigalistas de Bellas Artes apunta que a los cantantes justamente les pide que entren mucho en el carácter de cada uno de los personajes, niños de pijamada y monstruos.
“Hay veces que le toca a un mismo cantante interpretar dos monstruos distintos y tienen que hacer muy característico el cambio de color, darle un sello particular a cada monstruo, lo cual implica que ellos tienen que modificar algunas cuestiones vocales. Y también cuando la concebimos, queríamos que las arias si fueran arias operísticas, que se explorara el registro vocal con intensidad y con maestría.
“Cada una de las arias de los monstruos están diseñadas en un idioma monstruo, que es una mezcla entre distintos idiomas, porque tienen una nacionalidad sugerida cada uno de ellos. Y les hicimos sus variaciones para que no fuera necesariamente inglés, si no que fuera inglés monstruo, que no fuera español, sino que fuera español monstruo o que no fuera ruso, sino que fuera ruso monstruo”, precisa.
Cadet festeja que el Festival Cervantino haya aceptado incluir un trabajo atractivo para las infancias como La ópera de los monstruos, que a su juicio permitirá hacer un puente de conexión entre nuevos públicos con la lírica clásica y la ópera, pero también enfocados a la creación de música nueva.
PCL