“Si muero me vale madres, pero ni tanto porque ya no veré a quienes amo; además, sólo imaginar el mundo sin mí me da congoja”, escribió Emilio García Riera (1931-2002) en su libro de memorias: 70 años de ser yo, publicado por la editorial de la Universidad de Guadalajara y ediciones Cal y Arena.
En entrevista con MILENIO, su hija, la escritora Alicia García Bergua, habla sobre los textos de un hombre que hasta el final de sus días sostuvo que “el cine es mejor que la vida”.
“Estos textos los escribió ya muy enfermo; tenía fibrosis pulmonar y estaba en su casa en Guadalajara. Decidió hacer este testimonio en el que para nada se lamenta ni se queja, sino todo lo contrario; se expresa como era él, muy sinceramente. Él nos dio estos textos hace muchos años, pero como son memorias muy íntimas, lo pensamos mucho. Creo que en estos tiempos el tono de este texto es muy necesario”.
Emilio García Riera nació en Ibiza, España, el 17 de noviembre de 1931. Sus padres, ambos profesores con ideas republicanas, tuvieron que emigrar ante el estallido de la Guerra Civil española en 1936; primero hacia República Dominicana y finalmente, en 1939, a Ciudad de México.
“En cierto sentido, mi padre no le temía a la muerte porque ya estaba muy mal, entonces para él ya iba siendo un descanso porque cada vez podía hacer menos cosas. Estaba encerrado en su casa viendo películas, lo que le gustaba”, agrega la escritora.
Joven socialista
70 años de ser yo es un retrato de época que integra textos sobre la muerte, la crítica, los festivales, sus peleas con colegas. Habla de Felipe Cazals, Carlos Monsiváis, Guillermo del Toro, de la fama y hasta de Gloria Trevi. El libro incluye ilustraciones de Amanda García Martín, otra de sus hijas, que revelan el lado íntimo de un hombre inteligente que vivió su propia aventura.
Para García Bergua, la vida de su padre fue complicada por sucesos como la muerte de Jordi, su hijo varón, su estancia en República Dominicana, la muerte de su papá cuando él tenía 12 años, su faceta como joven socialista y su vida adulta.
“Para nosotras, mi padre tuvo una vida interesante y fue un ejemplo de gran resiliencia, de gran vitalidad, de gran curiosidad por la vida, de reconocer en ciertos momentos sus defectos, sus vulnerabilidades. Tener un sentido del humor inmenso lo ayudaba a tener cierto optimismo para sobrevivir y hacer lo que quería, como amar al cine”, explica García Bergua.
El crítico ganó en 1990 el Premio Xavier Villaurrutia por su libro autobiográfico El cine es mejor que la vida. Escribió guiones cinematográficos, colaboró como crítico en revistas y periódicos y su obra más ambiciosa son los 18 tomos de Historia documental del cine mexicano.
“El cine siempre fue su ventana para ver el mundo; era una forma de tratar de entenderlo, de comprenderlo, y creo que es lo mismo que nos pasa a los escritores con la literatura. Nos dio toda una lección de vida”, comenta la hija del historiador.
García Riera es autor de libros como El cine mexicano (1963), El cine y su público (1973), Filmografía mexicana (1987), Emilio Fernández (1987), Julio Bracho (1988), Polvo enamorado (1995) y Mujeres, amigos y un tío (2000), entre otros.
“Él amaba el cine, pero se dio cuenta de que no tenía todos los instrumentos ni toda la capacidad para ser director; escribió algunos guiones, pero siguió comprometido con el cine al hacerse historiador, el primero. Para él, el cine mexicano fue la manera de ver a México y tratar de entenderlo profundamente”, opina.
Alicia García Bergua concluye: “Estas memorias están escritas con la soltura y el humor con el que mi padre hablaba; era fantástico escucharlo, tenía temperamento juguetón pero simpático, inteligente y agudo, y creo que se refleja perfectamente en este libro que espero llegue a muchos lectores de todas las generaciones”.
BSMM