Cultura

La historia de NL, a través de la Pájara Pinta

Para darse vuelo con temas como el periodismo local durante la Revolución, los caudillos, el arte rupestre y la cultura popular con datos que impresionan y causan un efecto de que la historia es entretenida

El pasado transforma visiones e inquietudes para cultivar el futuro y en estas geografías hay una gran variedad de temas que ha llevado a papel la serie de libros de La Pájara Pinta, del Centro de Historia Oral de NL.

Empezamos con el número 1, a cargo de Héctor Jaime Treviño Villarreal, “La prensa en Nuevo León durante la Revolución Mexicana”, en el que ofrece un panorama completo del periodismo de casa durante estos años.

Desde la “Gazeta Constitucional de NL”, considerado el primer periódico y que fue la tribuna del gobierno de Bernardo Reyes, pasando por “El Azote”, “El Espíritu Público”, “El Siglo Nuevo”, “La Sombra de Juárez 1905”, “La Opinión”, “El Eco” y “El Espectador”, con vigencia de 1892 a 1911, “que en su última etapa fue antirreleccionista, sobre todo bajo la dirección de Ricardo Arenales, poeta colombiano mejor conocido como Porfirio Barba Jacob, quien fue enviado a la cárcel por denunciar los abusos de los ejecutivos norteamericanos de las empresas ferrocarrileras” (pág. 46), hasta el primer periodista de oposición, Manuel María de Llano, forman parte de esta revisión histórica que permite conocer la función de este oficio e inferir su papel en ese contexto político. Incluye también viñetas de las publicaciones como un apoyo fiel a esta concisa investigación.

También Héctor Jaime describe el episodio del mártir del periodismo Cleto Flores, quien con su hoja volante “La Voz del Pueblo” fue el único ciudadano nuevoleonés que protestó públicamente contra Huerta por los asesinatos de Madero y Pino Suárez, “con ello firmó su sentencia de muerte, pues los huertistas lo arrastraron por las calles, lo ultimaron a bayonetazos y finalmente incineraron su cuerpo” (pág. 90).

Otros capítulos que le dan alas al tema son “Prensa huertista”, “Periódico villista”, “Preconstitucionalismo y constitucionalismo” o “Periodistas nuevoleoneses en el extranjero y otras regiones del país”.

Continuamos con el número 5 que aborda a los jefes militares nuevoleoneses que empezaron a destacar a nivel nacional durante la Guerra de Reforma y la intervención francesa. Mario Treviño Villarreal le da vuelo a estas estampas con “Caciques y caudillos en el noreste, siglo XIX”, en el que despliega datos sobre Mariano Escobedo, Jerónimo Treviño, José Silvestre Aramberri, Francisco Naranjo, Juan Zuazua, Lázaro Garza Ayala, Ruperto Martínez y Santiago Vidaurri, con sus hazañas, estrategias y tareas políticas.

Pero hay otras manifestaciones que son testimonio fiel del pasado remoto, como lo hace en el número 6, “Frontón de Piedras Pintas. Geometría de la naturaleza”, el autor Lorenzo Encinas (QEPD). Documentado hace más de 100 años, los petroglifos el Frontón no tienen similitud con otras manifestaciones gráfico-rupestres de la región.

Encinas invita a conocer más de este primer sitio con arte rupestre reportado en NL, con un estudio exhaustivo y cargado de fotografías. Porque las maravillas se abren ante esta muestra natural ubicada en el municipio de Parás y este recuento es un testimonio fiel de las incursiones de Encinas por tales parajes.

Encinas dejó estudios importantes, sobre todo en temas que tienen que ver con Nuevo León, desde parajes, como en este caso, y sobre todo temas sociales. Se le recuerda con aprecio.

El número 9 es del periodista Gustavo Mendoza Lemus con Papeles de prensa que reúne textos de su quehacer cultural a como demanda la tinta del diario, desde las personalidades de la cultura local, nacional e internacional, así como los sitios que nutren su perfil de cronista.

Entrevistas al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, al músico Alejandro Marcovich, a la promotora cultural Nina Zambrano, así como incursiones a patrimonios como el Cementerio Viejo del Topo Chico o el cultivo de Cempasúchil en García, se leen en este volumen.

La cultura popular no está exenta de la visión: “Cantina de mi barrio”, decía el cantante de música regional Chuy Rodríguez, y hay sitios de ese giro que merecen una amena crónica, que va desde el Bar 1900, del hotel Ancira, el Lontananza, fundado en 1910, hasta el Nuevo Bristol (1924), El Indio Azteca (1920), El Retiro (1933) o El Zacatecas (1947), que es amenizada por supuesto con “un trago de historia”.

Destaca también una entrevista con don Álvaro Colín, dueño de una de las tiendas donde se vendía música en sus primeros formatos, Discos Cintas, hace más de 30 años, para después llegar a Dis-Colín, en Calzada Madero, que mostraba la resistencia de los locales de ventas de discos, de los que ya hay pocos en la ciudad. Esta tienda cerró años después. Además de otros rubros por descubrir en esta obra que reúne textos que publicó en MILENIO.

Así entre otra cantidad de temas de interés general y especializado en estos libros de formato cómodo para la lectura.

Diversidad temática

Esta colección está dirigida por Héctor Jaime Treviño Villarreal, del Centro de Historia Oral de Nuevo León.

Otros libros que integran esta serie abordan temas de historia sobre Monterrey, Agualeguas, así como los diversos pasajes del estado.

Los libros son en formato cómodo y ameno para los lectores interesados en la historia y demás temas de la cultura popular.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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