
Se calcula que para 2050, la población latina en Estados Unidos superará los 130 millones de habitantes, un gran porcentaje de ellos mexicanos, siendo la cultura y el arte, elementos fundamentales en las transformaciones sociales que se pueden vivir, pues son precisamente la lengua y sus tradiciones culturales de los primeros aspectos rechazados por los anglosajones.
La cultura chicana atraviesa una época de definición frente a las nuevas circunstancias sociales, políticas y económicas que se viven en EU, sin dejar de ser un elemento fundamental de los esfuerzos por fortalecerse en el presente y sin hacer a un lado la tradición que define a toda una comunidad, a decir de José Manuel Valenzuela, secretario general Académico de El Colegio de la Frontera Norte (Colef).
"El pueblo mexicano-chicano, en la actualidad, está pasando fuertes problemas, pero siempre ha estado en problemas y por múltiples razones, en especial vinculadas por el racismo, la exclusión o la discriminación; sin embargo, ha sido el pueblo mexicano-chicano sumamente creativo".
Para el autor de investigaciones como Jefe de jefes. Corridos y narcocultura en México o Nosotros: arte, cultura e identidad en la frontera México-Estados Unidos es necesario entender que el pueblo mexicano-chicano es parte de nuestro tiempo, no representa solo al pasado: a mediados del siglo XXI, la comunidad latina será la primera minoría en la Unión Americana, con alrededor de 132 millones, la gran mayoría de ellos mexicanos.
"Y de ahí fue construyendo elementos de una resistencia y de un sentimiento de orgullo. Más allá de lo que fuera esa feroz discriminación en la segunda mitad del siglo XIX, el pueblo mexicano-chicano no solo construye desde el arte y la cultura formas de resistencia; sino también figuras que son arquetipos de la resistencia, al estilo de los héroes populares, que algunos llaman bandoleros sociales".
Luchas culturales
La literatura chicana se mantiene activa en la actualidad, al igual que las artes plásticas, en especial el muralismo, por lo cual no solo debemos hablar de un florecimiento de la cultura mexicano-chicana, sino que la invención cultural ha sido uno de los grandes ejes de una resistencia social de más de siglo y medio de existencia, en palabras de Valenzuela Arce.
"Deberíamos de estar más atentos y comprender mejor lo que ha venido haciendo a lo largo de muchas décadas esta población, cuyo principal elemento de discriminación ha sido por su raíz cultural y su idioma", a decir del investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef).
Si bien en la actualidad habitan alrededor de 55 millones de latinos en la Unión Americana, un gran número de ellos mexicanos, uno de los ejes de las relaciones culturales tienen su centro... en la frontera, "pues mucho de la literatura chicana tiene su razón de ser en esa franja", en palabras de Francisco Lomelí, especialista en literatura chicana y latinoamericana, con un doctorado en la Universidad de Nuevo México, en Alburquerque.
"Se trata de un pueblo que, por lo general, es de origen modesto, de clase trabajadora, con ética de inmigrante, cuya necesidad los lleva a ser ingeniosos para sobrevivir en un ambiente que en muchos momentos de su historia se ha caracterizado por el hostigamiento, la discriminación en las escuelas o en los sectores laborales y el racismo institucionalizado".
Desde su perspectiva, la generación Ñ se afirma con mayor confianza como bilingüe y bicultural, como transmisora de valores culturales y como el grupo más apto a aceptar diferencias y, de esa manera, promover "lo que el artista Guillermo Gómez-Peña califica como new world border (la nueva frontera mundial): el sincretismo y la interculturalidad, a fin de crear una ética sin fronteras".