Cultura

Tensión máxima en la Bienal de Venecia: Cierran pabellones y el jurado dimite en protesta contra Israel y Rusia

Lo que debía ser una fiesta del arte contemporáneo se ha convertido en un campo de batalla ideológico.

La 61ª edición de la Bienal de Venecia, inaugurada formalmente el pasado 9 de mayo, se ha transformado en el escenario de una crisis sin precedentes en la historia del arte contemporáneo. Lo que tradicionalmente es una celebración de la creatividad global, hoy es un campo de batalla ideológico marcado por disturbios, represión policial y un vacío institucional que amenaza con cambiar el prestigio del certamen.

La participación de Israel y Rusia, en medio de los conflictos bélicos en Palestina y Ucrania, ha polarizado a la comunidad artística a un nivel nunca antes visto.

A diferencia de la edición 2024, donde la representación israelí mantuvo un perfil bajo bajo el liderazgo de Ruth Patir, este 2026 el Ministerio de Cultura de Israel decidió una participación activa con el escultor Belu-Simion Fainaru. Esta decisión fue el detonante de una reacción en cadena que comenzó en las altas esferas del festival: el jurado internacional, encargado de otorgar el codiciado León de Oro, dimitió en bloque. 

En un comunicado histórico, los jueces declararon su negativa rotunda a evaluar o premiar a creadores provenientes de naciones cuyos líderes enfrentan órdenes de arresto por parte de la Corte Penal Internacional (CPI). 

La protesta en las instalaciones de la Bienal. | AFP
La protesta en las instalaciones de la Bienal. | AFP

La polémica en Bienal de Venecia por presencia de Israel

Ante el colapso del sistema de premiación, el presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, intentó una maniobra de emergencia que solo avivó las llamas. Anunció la creación del "León de Oro de los Visitantes", un formato donde el público votaría de forma electrónica.

La respuesta de los artistas fue una bofetada a la organización. Más de 70 figuras de renombre mundial, encabezadas por la icónica Laurie Anderson, firmaron una carta de renuncia pública a cualquier galardón derivado de este formato, denunciando que el evento ha rebajado su categoría académica y curatorial a un simple "concurso de popularidad" en redes sociales para evadir su responsabilidad política.

Huelga, cierres y choques con la policía en la Bienal de Venecia

El punto más crítico ocurrió durante las jornadas de preapertura el viernes 8 de mayo. La alianza Art Not Genocide Alliance (ANGA) coordinó una huelga de 24 horas que paralizó el evento. La magnitud de la protesta fue tal que 27 pabellones nacionales decidieron cerrar sus puertas o reducir drásticamente sus horarios en solidaridad con los activistas, dejando gran parte de los Giardini y el Arsenale en un silencio sepulcral.

Sin embargo, fuera de los muros de los sitios, la violencia escaló. Más de 2,000 manifestantes intentaron romper el cordón de seguridad que protegía el pabellón de Israel. Los carabinieri (la policía italiana) tuvieron que intervenir de manera violenta, utilizando escudos y bastones para frenar a la multitud que exigía la expulsión inmediata de las delegaciones vinculadas a crímenes de guerra.

Con pabellones clausurados, un jurado inexistente y una policía desplegada permanentemente entre esculturas y pinturas, el evento se enfrenta a una pregunta dolorosa sobre el clima político. El León de Oro, símbolo de excelencia artística, parece haber perdido su brillo ante el clamor de una comunidad que exige coherencia ética por encima de la exposición mediática.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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