Representar a varios de personajes y encarnar a sus recuerdos, un padre violento, una madre que abandona, la abuela que cría y la mujer que se va, es el desafío que asume Juan Carlos Sáenz al interpretar a Gregorio Calzada en la obra Romano: carne de mi carne, que se estrenará 10 de septiembre en la Sala Nancy Cárdenas del Centro Cultural del Bosque.
Basada en el cuento Santo es el señor, de Pterocles Arenarius, la obra escrita y dirigida por Diego Montero expone la vida de un personaje que sobrevive en un entorno social adverso.
Al participar en la representación de un Viacrucis, Gregorio es confundido y atacado por un pueblo enardecido que le inventa crímenes, lo toma como chivo expiatorio y descarga su furia.
“Más que representar a 20 personajes, lo que represento son heridas, recuerdos y memorias de Gregorio, esas que todos tenemos y con las que todos cargamos. Son recuerdos que siguen viviendo en su cuerpo. Cada herida la trae al hoy narrándola, se hace presente con un guiño de determinado recuerdo”.
En escena, explica Sáenz, el principal reto ha sido sostener la memoria del personaje, “porque Gregorio piensa de forma fragmentada y salta vertiginosamente de un recuerdo a otro. Puede abrir varios hilos de memoria a la vez y luego regresar a ellos, lo que exige complejidad actoral para dar vida a un hombre común con una profunda historia de dolor ignorada toda su vida”.
El actor vincula esta situación con noticias reales en las que la gente descarga la furia acumulada (por asaltos, frustraciones diarias y la violencia que se vive día con día) sobre una persona, como un ladrón en un autobús.
El actor dice que “Gregorio es un hombre sencillo de 37 años, carnicero de oficio, inmerso en la religión por tradición aunque sin comprenderla del todo. A lo largo de la obra se revela como un ser lleno de contradicciones, marcado por violencia y las pérdidas. Conforme narra su vida va descubriendo y tomando conciencia de los dolores que lo han formado”.
Las penas del pasado no son recuerdos lejanos pues siguen actuando en el Gregorio actual, definiendo su forma de relacionarse, su peculiar humor y su manera de entender la violencia y la fe.
Al contar el abandono de su madre, saca a la luz esos dolores guardados y reconoce su impacto presente. “El oficio de carnicero opera como alegoría, desquita su furia y frustraciones golpeando la carne en su trabajo. Después, él mismo se convierte en ‘la carne’ cuando la muchedumbre lo golpea. Se muestra esa catarsis violenta desde la víctima, por lo que esta dualidad entre golpear y ser golpeado es central”.
¿Qué te interesó de Gregorio?
En el cuento me llamaba mucho la atención cómo era un ser marginal que era atacado por una muchedumbre. Me preguntaba qué le pasaba a la gente cuando leía esas notas de periódico o de prensa en las que un ratero era atrapado en un microbús y la gente lo golpeaba, descargando todo su enojo sobre él, todo eso me llamaba la atención y en el caso de Gregorio estaba reflejado en el cuento, cuando la muchedumbre lo confunde con un ratero o con lo que sea. La gente inventa que es violador, secuestrador, drogadicto, etcétera; el pueblo enardecido lo ataca. Y él sólo estaba participando en el Viacrucis como soldado romano.
¿Cómo se relacionan esas heridas con el presente de Gregorio?
Hacen de Gregorio de hoy lo que es. O sea, no es que hayan sido recuerdos que quedaron atrás, sino que siguen actuando en él, en su manera de relacionarse, de entender la violencia, la fe y hasta el humor, porque tiene uno peculiar, y esto lo cuenta a los periodistas que lo entrevistan después de que es agredido por la multitud.
Entonces empieza a reconocerse a través de esas heridas y a darse cuenta de lo que ha vivido y no había sacado. Con humor relata cómo lo dejó su madre, pero cuando lo trae al presente, se da cuenta que efectivamente es un dolor muy grande.
¿Qué significa esta obra para ti?
Es un reto actoral porque es un monólogo, además del esfuerzo realizado para mantener la memoria de Gregorio a lo largo de la obra. Es complejo porque él piensa de una manera vertiginosa, de una cosa pasa a otra, de un pensamiento a otro, de una memoria a otro recuerdo.
Está relatando un recuerdo y de repente habla de otro. Ha sido complejo para mí dar vida a este personaje que ha sido ignorado y que carga una enorme historia de dolor”.
Romano: carne de mi carne se escenificará del 10 al 27 de septiembre.
hc