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Jueves , 21.02.2019 / 10:32 Hoy

Imágenes de la procesión, pertenecen a época virreinal

Seis son las imágenes sacadas de templos de la Angelópolis para la procesión de este viernes, pero sólo cinco son llevadas en andas y una se queda en la Puerta del perdón, en catedral.


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Todas las imágenes que procesionan el Viernes Santo son antiguas, están inmersas en la historia de la ciudad, y en su tiempo tuvieron una gran veneración, al grado de que, a algunas de ellas, les hicieron sus capillas especiales. Y como todas las imágenes famosas, importantes, veneradas, fueron hechas por buenos escultores, afirma en entrevista Eduardo Merlo Juárez, arqueólogo y uno de los participantes en el reinicio de la procesión del Viernes Santo en 1991.

Puebla tuvo una excelente escuela de escultura en la época virreinal: las imágenes las hacía el gremio de escultores (porque todo se hacía por gremios), aunque hay que reconocer que las imágenes más finas, las más hermosas, las de mejor acabado no eran de Puebla, venían de Guatemala, y los templos que llegaban a tenerlas eran privilegiados, asegura, y recuerda:

“Pero en aquellos tiempos había una restricción para que no comerciaran las colonias españolas entre sí, de tal manera que las imágenes que se traían de aquel país eran de contrabando. Los contrabandistas, por llamarlos así, los comerciantes llevaban talavera, azulejos, lebrillos, tibores, etcétera, y a cambio se traían esculturas. En el caso de las imágenes que procesionan en la ciudad de Puebla el Viernes Santo, no estamos seguros de que alguna sea de Guatemala. Sí sabemos de la más antigua que fue hecha en Puebla”.

Seis son las imágenes sacadas de templos de la Angelópolis para la procesión de este viernes, pero sólo cinco son llevadas en andas y una se queda en la Puerta del perdón, en catedral. Merlo Juárez explica:

“Procesionan cinco imágenes, más una que sólo llega del Carmen hasta la catedral, y se cuelga de la puerta del perdón, la central a la que, por ese motivo, el mismo viernes se le ha hecho un retablo a base de palmas y de flores, fabricado por artesanos de la Sierra Norte, de Atempan; una preciosidad. Lo que pasa es que, a veces con las imágenes y la procesión no nos fijamos en él, pero solito es una maravilla de trabajo, arte efímero, por supuesto, porque se quita unos cuantos días después de la procesión”.

El arqueólogo detalla respecto a la imagen en esa puerta:

“Ahí se coloca un Cristo, una extraordinaria escultura que se guarda en la iglesia del Carmen. Es Cristo muerto, por eso se llama El Señor de la Expiración, porque ha expirado. Es de esas imágenes que se hacían poniéndoles dientes y costillas de verdad, es decir, algún difunto donaba, sin querer queriendo, a la imagen, esas partes de su cuerpo, las cuales acomodaba el escultor de tal manera que se le ve el costillar de la parte de atrás, supuestamente hecho por los latigazos de los soldados; es una exageración, pero así le gustaba a la gente”.

La imagen, agrega, “es posiblemente de finales del siglo XVII, y también es famosa porque se colocó en el respaldo de la silla que el papa usó en su visita a Puebla en 1979. Preside toda la procesión pero no participa, se queda ahí”.

Y recuerda: “Del mismo Carmen viene otra imagen, quizá la más hermosa, en cuanto a acabado de escultura en toda la ciudad, la virgen de los Dolores”.

De vestir

Todas las imágenes que procesionan son de vestir, es decir que necesitan vestidos verdaderos, de tela que se les va cambiando, cada año, o varias veces al año, según la devoción que le tenga la gente, pero todas así en el caso de estas imágenes de procesión, explica en entrevista Merlo.

Y detalla: “La virgen de los Dolores es una de ellas, una escultura del siglo XVIII, por las características, por el rostro que tiene, que es extraordinario; podemos proponer que haya sido hecha por uno de los mejores escultores poblanos, llamado José Villegas Cora, parte precisamente de la familia de los Cora, que hicieron maravillas para los altares de Puebla”.

Entonces, precisa el arqueólogo: “Hay que recordar que los escultores casi nunca firmaban; en Puebla, de todas las esculturas que tenemos solamente hay una firmada, y es ésta, que está en el templo de la Soledad; el resto no tienen firma, al contrario de las pinturas, que todas están firmadas”.

Así, llama la atención otra emblemática figura que veremos en las calles este viernes: “Otra imagen es el Jesús de las tres caídas, de la parroquia del Santo Ángel Custodio de Analco. Es el único barrio que participa en la procesión, para evidenciar que Puebla, ciudad fundada para españoles, estaba rodeada de barrios de indígenas, uno de los cuales era Analco (Del otro lado del río), al oriente de la urbe”.

Merlo Juárez recuerda: “La escultura tiene una leyenda (más que historia es una leyenda): el escultor, que no sabemos quién era, desconocemos su nombre, era un hombre difícil, y cuando le encargaron la escultura no quería hacerla pero, finalmente aceptó, con la condición de que lo dejaran trabajar en paz y no anduvieran mirando lo que estaban trabajando. Como esa fue la condición, se encerraba en su estudio, trabajaba en la imagen de Jesús cargando la cruz, con una rodilla en tierra por el peso de la propia cruz”.

Historia y leyenda

Eduardo Merlo continúa relatando lo que dice la leyenda: “Un amigo suyo, ciego, le dijo que le permitiera acompañarlo, puesto que no lo molestaría mirando lo que estaba haciendo. Y lo acompañó prácticamente durante todo el trabajo. Cuando la escultura estuvo terminada el ciego le dijo: ‘Oye, yo te he acompañado; si quiera permíteme tocarla para que sepa cómo quedó’. El ciego puso las manos en el rostro de la escultura y recobró la vista”.

El entrevistado comenta: “La noticia del milagro corrió por toda la ciudad y la gente llegó por montones para verla en Analco, a donde había sido trasladada”.

Y recurre nuevamente a historia y leyenda: “Es una imagen posiblemente del siglo XVII, por la forma del trabajo de escultura. Como el Cristo está hincado, porque se ha caído a tierra, el pie que tiene sobre ésta, según otra leyenda y según la gente, tiene olor a perfume, lo cual hizo que la gente se acercara, tocara el pie, y de tanto tocarlo ya lo tiene gastado, al grado de que se le cayó el encarnado y todo lo que se le pone, y ya se ve la madera”.

Hay detalles que la gente ignora sobre las imágenes que son sacadas a la procesión, y la de Analco es una de ellas, por lo que el arqueólogo precisa:

“En relación a esta escultura hay otra cosa: cuando se reinició la procesión, hace 27 años, cuando estaban los preparativos, vecinos de Analco llegaron a preguntar si se iba a hacer la procesión, porque ellos tenían ‘algo’: una corona de espinas, de plata; del mismo material unas ‘potencias’ (los rayos que se le ponen en la cabeza) y una cuerda para el cuello”.

Merlo Juárez revela que esas piezas estuvieron celosamente guardadas:

“Los vecinos dijeron que, durante las Leyes de Reforma, se quitó todo lo que había en los templos, principalmente de oro y plata, y el sacerdote del templo repartió lo que tenía valor entre las familias, para que lo cuidarán, con la condición de que, cuando se restableciera la paz, la tranquilidad, las devolvieran”.

Pero, finaliza: “Evidentemente la mayoría de estas cosas no fueron devueltas, pero en el caso que ha citado, la familia, honradísima, las regresó: son de plata, muy bien hechas, de filigrana muy fina que volvieron a la imagen, la cual sale adornada con ellas”.

Así, desde Analco esa imagen volverá a salir debidamente ataviada este Viernes Santo.

AMV
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