Una muestra íntima y minimalista que explora de manera alegórica la incertidumbre de la vida, así como el persistente deseo de encontrarse a sí mismo sin ser excluido, es la nueva propuesta de la artista Hilda Palafox.
Entre representaciones arquitectónicas y escenarios ambiguos, en los que el tiempo se detiene, Hilda crea elementos funcionales y decorativos que complementan de manera sintética la narrativa abierta de cada pieza de la muestra El afán de encontrarse a uno mismo.
En conversación directa, la mexicana nos platica qué significa esa búsqueda, así como las inquietudes y emociones que se presentan desde un enfoque personal hasta lo colectivo. La exposición estará disponible hasta el 16 de abril en la galería Proyectos Monclova, en Ciudad de México.

Foto: Cortesía de Proyectos Monclova
¿De dónde nace el título de la exposición?
Está inspirado en un libro que leí a principios del año pasado, titulado Desencuentros, producido por Pablo López-Fonseca, en el que tuve la oportunidad de ilustrar uno de los textos. Dentro de esta recopilación de textos anónimos, había una frase en específico que se repetía constantemente en mi cabeza: “El problema no es el desencuentro. El problema es el afán de uno quererse encontrar todo el tiempo”. Sentí estas palabras muy cercanas durante el proceso creativo, que decidí dejarlas fluir con mucha libertad.
¿Encontrarse a uno mismo es relativo y puede cambiar por etapas?
Una persona va encontrando piezas de sí misma durante el camino. A veces por breves momentos nos sentimos completos, pero de pronto una o varias de estas piezas se pierden de vista o se vuelven borrosas, y volvemos a sentir esa necesidad de búsqueda nuevamente.
¿Cuál es tu afán de encontrarte a ti misma?
Darle un mayor sentido a mi vida, supongo.
¿Cómo incorporas la relación cuerpo-mujer/mujer-cuerpo en tu exposición?
Alguna vez leí en un extracto de un texto de Hélène Cixous: “La mujer debe escribirse a sí misma. Debe escribir sobre la mujer y traer a la mujer a la escritura”. Esto aplica a cualquier disciplina. Como mujer me interesa usar el cuerpo como instrumento para invertir y cuestionar la idea habitual del género femenino como musa y proyectarla hacia un lenguaje más terrenal. En este conjunto de piezas, en específico, las siluetas funcionan como una especie de retratos imaginarios con los que juego de manera alegórica, con la constante necesidad de identificarnos.
¿Qué representan las figuras femeninas de tus obras?
La figura femenina explora de distintas formas, inquietudes y emociones que viajan desde lo personal hacia lo colectivo. Cuando pasé de trabajar en formatos pequeños a grandes, como el mural, y posteriormente a encontrar un intermedio en el lienzo, sentí una necesidad innegable de hacer de estos personajes, seres estoicos que se apoderan del espacio que las contiene, que se hacen presentes, física, intelectual y emocionalmente. Y es con la ausencia de expresión facial que, para mí, se hace presente un mayor espectro de emociones .

Foto: Cortesía de Proyectos Monclova
¿Hay obras que solo tienen sentido en ciertos lugares?
El arte, para mí, es una forma de reconocernos entre nosotros, de empatizar. Hablando específicamente sobre mi obra, me interesa representar estas situaciones dentro de un lenguaje que inherentemente nos sitúe en el aquí y ahora. Que simultáneamente diluya la línea del tiempo y desdibuje las fronteras geográficas.
¿Qué tan importante es remarcar la toma de conciencia de lo que hoy llamamos construcción cultural de la subjetividad femenina?
Con mi trabajo busco justo romper con estas ideas falsas sobre lo femenino. El hecho de trabajar con la figura femenina como vehículo principal de expresión, es precisamente para generar una reflexión sobre la temática. Proviene de mi necesidad de búsqueda y entendimiento.
¿Qué consejo les darías a las generaciones más jóvenes de artistas?
Encontrar un lenguaje propio, ser críticos, curiosos y constantes. Enfrentar el miedo.
hc