Cultura

Fuster, el escultor que convirtió los dinosaurios de plastilina de su infancia en arte monumental

Desde un rincón de su casa donde jugaba con plastilina hasta un taller lleno de resinas y herramientas, Fuster ha construido una trayectoria marcada por la imaginación.

En un taller donde la imaginación toma forma entre herramientas, resinas y figuras en proceso, el escultor Fuster da vida a personajes que van desde pequeñas piezas personalizadas hasta esculturas monumentales. Su trabajo combina técnica, creatividad y una historia personal marcada por la decisión de seguir un camino distinto al de su familia.

Aunque creció rodeado de una tradición ligada a la carpintería, Fuster encontró desde niño su propio lenguaje en el dibujo y la plastilina. Lo que comenzó como un juego en un rincón de la casa, terminó convirtiéndose en una vocación que hoy lo lleva a crear desde figuras inspiradas en personas reales hasta obras de gran escala.

El nombre también puede contar una historia

“Fuster” significa la persona que trabaja la madera. Un nombre que este artista decidió adoptar para marcar un contraste con su propia historia familiar. Mientras generaciones anteriores se dedicaron a la carpintería, él fue el único que decidió tomar otro camino dentro del mundo creativo.

“Yo fui el único que no fue carpintero, yo rompí como que esta racha de artistas de la madera, entonces por eso me hice llamar Fuster”, comparte.

Pero su relación con el arte comenzó mucho antes de los talleres y las grandes esculturas. Desde niño, encontraba un espacio propio en un rincón de la casa, donde pasaba horas moldeando plastilina, dibujando y recreando los personajes de los cómics que tanto le gustaban.

“Yo era el que se quedaba en el rincón jugando, haciendo dinosaurios. Después empecé a dibujar con unos plumones que me regalaron y trataba de copiar los cómics que veía. Me empezó a gustar porque veía que me salían”, recuerda.

Con el paso del tiempo, esa curiosidad lo llevó a descubrir una nueva pasión: la escultura. Todo cambió cuando conoció a un maestro que llegaba con figuras de personajes de anime y manga.

“Cuando me dijo que él era escultor, mi mente empezó a volar. Le dije: ‘Oye, si me enseñas, cóbrame lo que sea, pero enséñame’”, cuenta.
El artista relata cómo su pasión por modelar personajes lo llevó a desarrollar proyectos cada vez más ambiciosos, entre ellos la creación de esculturas.
Fuster pasaba horas moldeando plastilina, dibujando y recreando personajes | Roberto Alanís

A partir de ese momento comenzó su formación en la escultura, una disciplina que poco a poco lo llevaría a proyectos cada vez más ambiciosos.

Lo que empezó con pequeñas figuras pronto creció, literalmente. Sus creaciones pasaron de medir apenas unos centímetros a convertirse en esculturas de gran escala.
“Empecé con monitos de cinco centímetros y después ya estaba haciendo figuras de dos, cuatro o seis metros. Era como hacer juguetes gigantes”, explica. 

Entre esos proyectos destaca la creación de un Pegaso monumental, desarrollado junto a un equipo de herreros, carpinteros y otros colaboradores.

mrg

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Grecia Ramírez
  • Grecia Ramírez
  • Coordinadora de información en Telediario Monterrey. Me encanta descubrir y contar historias sobre arte y cultura, las personas que crean, inspiran y dan color al mundo. Amante del café y la música.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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