Cultura

“Frida y Diego trascendieron lo artístico para ser epítome de lo humano”: Carlos Álvarez previo al estreno en la MetOpera

El barítono español interpretará al pintor en uno de los estrenos más esperados de la temporada este 14 de mayo en la MetOpera.

El estreno de El último sueño de Frida y Diego, la ópera de Gabriela Lena Frank y Nilo Cruz, está por hacer historia en la Metropolitan Opera House de Nueva York. Y el barítono malagueño Carlos Álvarez, la mezzosoprano estadunidense Isabel Leonard y la soprano Gabriella Reyes la protagonizan.

Diego y Frida siguen siendo dos iconos populares, con sus controversias personales, pero altamente comprometidos con la cultura, la sociedad y el desarrollo de México, habiendo trascendido del mero orden artístico para ser epítome de lo humano”, sostiene Álvarez (Málaga, 1966), en entrevista exclusiva con MILENIO desde Nueva York, adonde regresa 20 años después de la última vez que cantó ahí (Rigoletto) y 16 desde que tuvo que cancelar su participación en Attila por problema de salud vocal.

Y refiere que la situación del español en Estados Unidos en la actual administración de Donald Trump y la relación de ese país con México fueron dos elementos decisivos para tomar el rol de Diego Rivera.

“La conciencia de que el español había dejado de ser idioma vehicular para la administración federal y de la compleja situación de relación con el vecino del sur fueron dos elementos decisivos a la hora de que yo aceptara este compromiso profesional con un objetivo no sólo artístico, sino doblemente reivindicativo: el español y la cultura mexicana como elementos civilizatorios y humanistas”, comenta.

La ópera se estrena este jueves 14 y podrá verse en transmisión en vivo desde Nueva York el sábado 30 de mayo en teatros de 70 países, entre ellos México, en Auditorio Nacional y otras salas en la República.

Para el cantante español se trata de un regreso soñado “a casa”, el escenario en el que debutó hace tres décadas y del que se alejó en 2010 por una afección en sus cuerdas vocales durante los ensayos del Attila de Giuseppe Verdi, en la que interpretaba a Enzio y departía con el tenor mexicano Ramón Vargas, bajo la batuta de Riccardo Muti.

El último sueño de Frida y Diego es el estreno más esperado de la temporada en la MetOpera, cuya orquesta estará a cargo del director artístico de la institución, el canadiense Yannick Nézet-Séguin, en la producción de la brasileña Deborah Colker que incluso se ha extendido por Nueva York con una exposición alusiva en el Museo de Arte Moderno (MoMa), Frida and Diego: The Last Dream.

Se trata de la primera ópera cantada en español comisionada por dos grandes casas estadunidenses, la de San Diego y la de San Francisco, que tuvo su premier absoluta el sábado 29 de octubre de 2022 en San Diego, en una producción totalmente mexicana dirigida por Lorena Maza y con Guadalupe Paz, Alfredo Daza y María Katzarava en los protagónicos. Pasaron cuatro años para que llegara a la MetOpera, donde igual coronará 20 años de la serie de transmisiones en vivo The Met: Live in HD.

Su autora, la californiana Gabriela Lena Frank (Berkeley, 1972), de origen judío-lituano y peruano-chino, ganó el Grammy Latino en 2009 en Mejor composición de música clásica contemporánea por su álbum Inca Dances y apenas este mayo ganó el premio Pulitzer en Música por Picaflor: A Future Myth. Su libretista, Nilo Cruz (Matanzas, 1960), ganó el Pulitzer en Drama en 2003 por Anna in the Tropics.

Calificada por la MetOpera como “surrealista”, la trama, una inversión del mito de Orfeo y Eurídice, imagina a Frida en su regreso del inframundo un Día de Muertos en México (1 y 2 de noviembre), para confrontar a Diego, su esposo infiel (tan infiel como ella), y revivir en escena su mutuo y loco amor.

Foto: Zenith Richards/Met Opera
Foto: Zenith Richards/Met Opera

Regresa a la MetOpera con un estreno, quizás el más esperado. ¿Cómo describe Carlos Álvarez su regreso a la MetOpera después de aquella producción de Attila?

Han pasado 16 años desde ese momento y creo que la MetOpera necesitaba a un cantante “reconocido y de la casa”, con el “agravante” de ser maduro, hispanohablante y con una contrastada flexibilidad para interpretar personajes contradictorios.

¿Qué le ha dado este escenario a su carrera desde su debut ahí en 1996?

El debut en 1996, con Germont en La traviata, me hizo ser percibido como un barítono verdiano en todas y cada una de mis intervenciones, consolidando una especialización de repertorio. Hoy, incorporando a Diego Rivera, celebro una espiral de búsqueda de la excelencia que me ha devuelto, después de 30 años, a su escenario.

Ha cantado en español muchas veces, en zarzuelas. ¿Qué representa cantar ahora en la MetOpera una ópera en español, la tercera que se estrena ahí en alrededor de un siglo y en apenas un par de años?

Estoy convencido de que la forma ópera utiliza el idioma más adecuado para la expresión artística buscada y, en este caso, el más indicado es el español para relatar una historia de personajes reales e icónicos de la cultura mexicana y mundial. Cuando la obra es de calidad e interesante (y esta lo es), ese es el requisito necesario para que pueda formar parte de una programación como la de la MetOpera, independientemente de su idioma: sus autores, Gabriela Lena Frank y Nilo Cruz, reúnen, además, un bagaje de talento que demuestra lo importante que sigue siendo la lírica en general y la ópera en particular.

¿Cómo valora cantar en español en el máximo escenario operístico de Estados Unidos en el momento político y social actual en ese país y su relación con este idioma?

No creo que la MetOpera fuera consciente, cuando se propuso programar este título, del vuelco que la segunda administración de Donald Trump daría al estado de la realidad hispana en Estados Unidos. La conciencia de que el español había dejado de ser idioma vehicular para la administración federal y de la compleja situación de relación con el vecino del sur fueron dos elementos decisivos a la hora de que yo aceptara este compromiso profesional con un objetivo no sólo artístico, sino doblemente reivindicativo: el español y la cultura mexicana como elementos civilizatorios y humanistas.

¿Quién era Diego Rivera para usted antes de asumirlo como personaje y quién es en el libreto de Nilo Cruz? ¿Cómo cambió su percepción del artista interpretarlo en El último sueño de Frida y Diego?

Mi conocimiento de Diego Rivera era muy general: gran artista comprometido intelectual y políticamente, con una trayectoria apasionante pero no carente de controversia por su comportamiento personal. El representado en esta ópera es un ser humano cercano a la muerte, que demuestra fortaleza y fragilidad, que intenta un último esfuerzo de reconciliación (que no se dio en la vida real puesto que sus restos no reposan junto a los de Frida Kahlo). Siguiendo la norma autoimpuesta de no juzgar a los personajes que interpreto desde un punto de vista ético y sí intentar comprender su mecanismo de pensamiento y acción, Rivera se ha convertido en una mera persona, alejada de lo icónico, con miedo a la muerte y con anhelo de que se le tenga compasión. El público decidirá.

¿Cómo observa la relación de Diego con Frida musical y argumentalmente en esta ópera?

Analizando ambas circunstancias, Diego está siempre subordinado a la figura de Frida: la iniciativa propositiva de Diego no tiene casi nunca una respuesta afirmativa directa por parte de Frida y esto está muy bien dibujado musicalmente por los continuos diálogos entre ambos personajes. Los reproches personales, la prohibición de contacto entre vivos y muertos, todo lo que fue conflictivo en su relación amorosa, son elementos que los colocan en distintos niveles, coincidiendo solo en la percepción política y social y en que, finalmente, Frida ayudará a Diego en el tránsito de la desaparición terrena.

¿Qué destaca de la partitura de Gabriela Lena Frank? ¿Qué potencia el español en esta partitura?

La obra está llena de riqueza tímbrica y melódica, con matizada inspiración autóctona y, usando el español con una muy adecuada métrica, permite, con la base de un inspirado libreto, lleno de lirismo y profundidad, relatar una historia de amor solar y crepuscular por momentos.

¿Qué le da a la tesitura de barítono y qué le da un barítono como usted a la partitura y libreto para el personaje de Diego Rivera?

Haber elegido voces graves para Frida y Diego denota la búsqueda de vigor y fuerza interpretativas junto al compromiso de lo delicado. En mi caso, me esfuerzo para encontrar ese equilibrio, muy bien descrito en la partitura, para un personaje poliédrico, maduro, pero lleno de contradicciones.

En la transmisión en vivo de Eugene Onegin mostraron un ensayo de El último sueño de Frida y Diego. Y la puesta en escena de Deborah Colker, coreógrafa al fin, se veía muy dinámica, hay mucho movimiento escénico, que los incluye a usted y a su coprotagonista Isabel Leonard. ¿Qué desafíos escénicos implica para usted una puesta en escena como la de Colker?

Deborah Colker ha planteado esta ópera como una travesía de movimiento donde la simbología, la tradición y las emociones han de ser expresadas de manera plástica para complementar al texto y al sustrato musical. La escenografía requiere de atención a los distintos cambios que son, inteligentemente, incluidos en el devenir del relato y obliga a que el gesto esté intrínsecamente relacionado con lo que cantamos.

Muchos de sus personajes emblemáticos han sido de Verdi. ¿Qué implica ahora interpretar la creación de una compositora viva?

¿Un privilegio? Cuántas veces he tenido la necesidad (o, simplemente, la curiosidad) de poder preguntar al compositor por qué eligió un ritmo determinado, o cómo pensaba que podía interpretarse un determinado pasaje, y en este caso se ha producido, compartiendo, además, momentos de convivencia durante los ensayos que, normalmente, no suceden.

Diego Rivera es una figura no sólo mexicana, es un artista reconocido. ¿Cómo se documentó, además del libreto de Cruz, para interpretar a un personaje real de la historia de la cultura, que además tuvo una relación tormentosa con otra gran artista, Frida Kahlo?

Es innumerable la cantidad de documentación que hoy está al alcance de un clic; gracias a este hecho, tengo mi idea formada de quién fue y cómo se comportó. Pero creo que, para la mejor interpretación de este personaje, real pero fabulado, la aproximación más correcta es la que describe el libreto de Nilo Cruz en su didascalia: “pensativo, enfermizo”, “anhelando y vulnerable”, “poderoso”, “feliz”, “coqueteando”, “habla con enojo”, “indefenso”, “lleno de determinación”.

¿Cómo trabajó con Isabel Leonard para una relación en escena tan tormentosa, pero ahora tan icónica de dos artistas como Frida y Diego?

La obligación de que la gestualidad acompañe constantemente canto y acción dramática nos ha permitido crear una “coreografía de las emociones” que, junto la magnífica calidad artística y humana de Isabel, ha hecho muy fácil el camino de la recreación interpretativa. Encantado y agradecido con un reparto de altísimo nivel en unas condiciones de trabajo excepcionales.

¿Quién es en este momento para Carlos Álvarez Diego Rivera y quién es Frida Kahlo? ¿Con quién se queda?

Siguen siendo dos iconos populares, con sus controversias personales, pero altamente comprometidos con la cultura, la sociedad y el desarrollo de México, habiendo trascendido del mero orden artístico para ser epítome de lo humano. Definitivamente, me quedo con los dos.

La ópera se desarrolla en el Dïa de Muertos mexicano. ¿Cómo es su relación con la Catrina, el tercer personaje en esta historia, que interpreta Gabriella Reyes?

No he tenido nunca la oportunidad de visitar México aunque conozco cómo es la especial e intrínseca vivencia de ese día ahí. Catrina, aunque intuida pero no percibida físicamente, es siempre una presencia premonitoria para Diego y una representación crítica de la sociedad a la que representa: mal augurio para un final cierto.

Con el estreno de El último sueño de Frida y Diego la MetOpera cumple 20 años de transmisiones en vivo. ¿Qué ofrece a un barítono con su trayectoria poder cantar en vivo para millones de personas en el mundo al mismo tiempo, en 2 mil teatros de más de 70 países?

Ciertamente es un modo de que el aficionado pueda acceder al repertorio que se hace en otros teatros del mundo pero insisto en la recomendación de que el público no deje de experimentar la vivencia, irrepetible, de la función en el teatro para que sea capaz de reconocer la “verdad” acústica y la vibración extrema de la música en directo. En cuanto a la difusión de la lírica por este medio, sigo opinando que sólo el aumento de la oferta lírica en general hará que su divulgación sea efectiva y permitirá la creación de un público conocedor y aficionado.

Y hablando de El último sueño de Frida y Diego... ¿Cuál es el sueño actual de Carlos Álvarez?

Es, de facto, una realidad doble, directamente relacionada con el compromiso personal con la sociedad a la que me siento arraigado:
“Primero, convencido de que los cantantes sólo pueden desarrollar sus capacidades profesionales experimentando la realidad laboral, desde 2024 funciona en el Teatro Cervantes de mi ciudad, auspiciado por mí como su director artístico y encargado de la parte vocal, el proyecto denominado Ópera Estudio de Málaga, responsable de la creación de producciones operísticas donde jóvenes cantantes (hasta 35 años) asumen la responsabilidad de ser los protagonistas, recibiendo durante un periodo de 5 semanas formación vocal y actoral que mejoren sus aptitudes interpretativas y formando parte de la temporada lírica de nuestra ciudad y de otros teatros del circuito lírico español, entre ellos el Teatro Nacional de la Zarzuela en Madrid.
“Y segundo, reconociendo que tanto el desarrollo profesional y artístico de la cultura en mi país tiene aún un largo recorrido en cuanto a consecución de derechos laborales y sociales, formo parte de la comisión ejecutiva del Sindicato de Artistas Líricos de España y también de la junta directiva de la Academia de las Artes Escénicas de España”.

​hc

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José Juan de Ávila
  • José Juan de Ávila
  • jdeavila2006@yahoo.fr
  • Periodista egresado de UNAM. Trabajó en La Jornada, Reforma, El Universal, Milenio, CNNMéxico, entre otros medios, en Política y Cultura.
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