En un festival donde una orquesta sinfónica puede compartir escenario con la ópera, el jazz o las propuestas más experimentales, el flamenco encontró un espacio para demostrar que no conoce límites.
Esa fue la convicción con la que Maria Jucal, la bailaora española, llegó al Festival Paax GNP, donde enfatizó que este arte no necesita romper con su esencia para dialogar con el mundo, basta con conectar desde las emociones.
“Que el flamenco forme parte de espacios nuevos, de espacios abiertos, que tienen que ver con la música, la comunicación y el lenguaje del arte, siempre es una alegría, es un avance y un cariño. El flamenco tiene una llave maravillosa, como la tiene la música, y al final convive, se hermana”, dijo María Juncal a MILENIO, para después explicar que este género posee una capacidad natural para renovarse.
Porque “el flamenco es un camino que todos transitamos. Lo vivimos y lo expresamos de la manera que lo entendemos y que lo sentimos, y eso es lo bonito. Así revive y renace en cada intérprete. Eso hace que el flamenco siempre sea una nueva versión, entre comillas, porque es un camino que todos vamos interpretando. El tiempo dirá si lo hemos hecho mejor o peor, si perdura o no perdura”.
Para la artista, esa conexión trasciende idiomas, nacionalidades y contextos culturales. Después de recorrer distintos países a lo largo de su carrera, asegura que sigue sorprendiéndose al comprobar que existe un lenguaje compartido entre todos los públicos, “las personas tenemos un vínculo común: el de las emociones. El arte siempre consigue conectar ahí. Busco transitar la frontera de las emociones”.
La conexión
El título de su espectáculo, Flamenco sin fronteras, no alude a romper los límites del género, es una metáfora sobre el encuentro con el espectador. La bailaora sostiene que la verdadera frontera no es geográfica ni cultural, sino emocional, “es la que recorres cada vez que te subes a un escenario y lo que quieres es llegar al público que te está viendo, quieres que ese día se alineen los astros y que todos conectemos”.
Basta “una nota, un gesto, una palabra o una imagen” para que esa conexión ocurra, porque “la música es un lenguaje universal que todos entendemos y al que todos respondemos de una u otra forma”.
Esa visión encuentra eco en la identidad del Festival Paax, creado como un espacio donde músicos, bailarines y creadores de distintas disciplinas colaboran en proyectos que difícilmente podrían existir en otros escenarios.
Al concluir su participación, Juncal aseguró que la experiencia de vivir el festival desde dentro terminó por confirmar esa vocación de encuentro, porque “la experiencia del festival, vista desde fuera, se ve maravillosa; vista desde dentro, como artista, es espléndida, todo el talento es impresionante, es algo que te llevas en el alma. Llegar, vivirlo, sentirlo e incorporarte para formar parte de ello te llena de inspiración”.
Tras su paso por la Riviera Maya, la bailaora viajará a Madrid para continuar su gira, llevándose, según sus palabras, el mayor aprendizaje que puede ofrecer un encuentro artístico de esta naturaleza. “Me voy inspirada”, dijo sobre esta edición de PAAX que reúne a La Orquesta Imposible, la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid y artistas internacionales en una programación que apuesta por el diálogo.
hc