Cultura

Filo lleva el arte al sexto piso de un centro comercial en Querétaro

El salón de arte contemporáneo presenta su Tercer Corte del 8 de octubre al 8 de noviembre.

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“Nos interesa que la atención recaiga principalmente en la obra y no necesariamente en la trayectoria o el reconocimiento del artista.” Con esa idea, Filo, Salón de Arte contemporáneo nacido en Querétaro, presenta su Tercer Corte del 8 de octubre al 8 de noviembre. El espacio se encuentra en el sexto piso del Álamos Lifestyle Center by Kiva, que estaba en obra gris, y reúne alrededor de 200 artistas que viven y producen en México.

Entre ellos destacan Sandra Blow, fotógrafa queer mexicana cuya obra forma parte de la colección permanente del MoMA e Israel González Élan representado por Galería Hilario Galguera.

MILENIO conversó con Sebastián Isla y Sofía Ramírez, fundadores de Filo, sobre cómo se arma un salón de esta escala, cómo se sostiene y qué busca en un lugar que nadie asociaría con una exposición.

—¿Cómo empezó Filo y por qué decidieron llamarlo “Salón de Arte” y no feria o galería?

Sofía: Desde el inicio nos interesaba crear un espacio que acercara el arte a nuevos públicos y fomentara su circulación en Querétaro. Filo comenzó como una idea para abrir una tienda de arte. El nombre surgió de un local que habíamos considerado para el proyecto, jugando con los distintos significados de la palabra filo y su relación con el prefijo griego que significa “amor por”. Cuando ese primer espacio dejó de ser una posibilidad, surgió la oportunidad de organizar una exposición en una antigua casa del Centro Histórico de Querétaro. En un mes organizamos nuestra primera muestra, retomando la idea de los antiguos salones de arte de París para reunir obras de distintos artistas en un mismo espacio. El formato de salón nos permite construir una selección curatorial en relación directa con la arquitectura, generar encuentros entre distintas propuestas y mantener una cercanía con las obras y sus públicos. Aunque Filo también funciona como una feria por su modelo de comercialización, encontramos en el salón una forma propia de presentar y compartir arte contemporáneo.

—Ustedes hablan de “cortes” y de “vértices”. ¿Qué es cada uno y por qué cambiaron de formato en febrero?

Sebastián: Los cortes son nuestras ediciones principales, que realizamos anualmente en Querétaro. Son exposiciones de mayor escala que reúnen distintas generaciones, disciplinas y proyectos dentro de un mismo espacio. Los vértices surgen como una extensión de Filo fuera de Querétaro, con un formato más pequeño y flexible que nos permite experimentar con otras formas de exhibición y generar encuentros con nuevos públicos. Nuestra participación en febrero, durante la Semana del Arte en Ciudad de México, fue el primer ejercicio de este formato.

Sebastián Isla y Sofía Ramírez, fundadores de Filo. (Foto: Especial)
Sebastián Isla y Sofía Ramírez, fundadores de Filo. (Foto: Especial)

—¿Qué artistas participan en este Tercer Corte?

Sofía: Para este Tercer Corte reunimos alrededor de 200 artistas que viven y producen en México, con distintas trayectorias, generaciones y disciplinas. Además de los ya mencionados, se encientran Jordi Boldó, Bruno Berthier, Andrea Bores, Alejandro Galván, Cristina Galaz, Esmeralda Torres, Alejandro Letayf, Andrea Sotelo, Michelle Sitton, Ángela Leyva, Luis Figueroa, María Naidich, Ricardo Luévanos, Carmen Torres, Chavis Mármol, Tahanny Lee Betancourt, Gustavo Villegas, Elisa Malo, Manuel Pidal y Mónica Figueroa, entre muchos otros.

—¿Cómo los eligieron: convocatoria abierta, invitación directa o las dos? ¿Cuántas propuestas recibieron y cuántas quedaron?

Sebastián: Por primera vez abrimos una convocatoria dirigida a artistas mexicanos y a artistas extranjeros con más de cuatro años viviendo y produciendo en México. Recibimos 355 postulaciones, de las cuales seleccionamos a 100 artistas. A ellos se suman 80 invitados directamente por el comité curatorial.

—¿Quién o quiénes curan el Tercer Corte? ¿Cuál es el papel de cada uno?

Sofía: Por primera vez, la selección del Salón de Arte estuvo a cargo de un comité curatorial integrado por Camila Tinoco, Luis Manuel Perea, Sebastián Isla y Sofía Ramírez. Fue un proceso colaborativo en el que consideramos tanto la calidad y solidez de las propuestas como sus posibilidades de exhibición, tomando en cuenta dimensiones, requerimientos técnicos y recursos disponibles. Por su parte, la sección Bordes cuenta con una curaduría independiente a cargo de Tonatiuh López y Selma Guisande.

Se recibieron 355 postulaciones de artistas. (Foto: Especial)
Se recibieron 355 postulaciones de artistas. (Foto: Especial)

—Con alrededor de 200 artistas en un solo espacio, ¿cómo evitan que la muestra se vuelva un bazar?

Sebastián: La curaduría se traduce también en un guion arquitectónico. Cada muro responde a un diálogo entre obras. Hay zonas de mayor concentración y otras con más espacio para observar cada pieza de manera individual. Nos interesa que el recorrido tenga distintos ritmos y que la narrativa se transforme conforme avanzas por el salón. Más que acumular obras, buscamos construir relaciones entre ellas a partir de su lenguaje, materialidad y contenido. La museografía es fundamental para darle sentido al conjunto.

—¿Qué hicieron con ese espacio y qué gana el arte estando ahí?

Sofía: El espacio fue una oportunidad para desarrollar muchas de las ideas que habíamos imaginado para Filo. Su planta abierta, las alturas y una retícula estructural con claros de entre siete y diez metros nos permitieron trabajar con distintas escalas, recorridos y configuraciones museográficas. A través de muros, iluminación, pintura y elementos gráficos transformamos por completo un espacio que originalmente estaba en obra gris. Llevar una exposición de esta escala al sexto piso de un centro comercial también permite acercarla a públicos que quizá no la buscarían en un espacio cultural convencional.

—¿Cómo se sostiene Filo? ¿Qué parte viene de patrocinadores, qué parte de ventas y qué parte de lo que pagan los artistas, si es que pagan?

Sebastián: Filo se ha sostenido durante estos tres años a través de inversión privada, patrocinios y los ingresos que genera el propio proyecto. Aproximadamente un 10 por ciento proviene de patrocinadores, en su mayoría marcas y empresas locales, mientras que el resto de los ingresos se obtiene de la venta de obra, productos y accesos a la exposición. Los artistas no pagan por participar. Únicamente cubren los gastos de envío de sus obras y, en caso de no venderse, su retorno. También es importante reconocer el apoyo de quienes nos visitan: cada boleto contribuye directamente a la continuidad de Filo.

El espacio reúne alrededor de 200 artistas que viven y producen en México. (Foto: Especial)
El espacio reúne alrededor de 200 artistas que viven y producen en México. (Foto: Especial)

—¿Qué comisión cobran por obra vendida y cómo se lo explican al artista?

Sofía: Nuestro esquema de venta es de 60 por ciento para el artista y 40 por ciento para Filo. Esta comisión contribuye a cubrir los costos de producción, exhibición, gestión, comunicación y comercialización de las obras.

—Quieren “descentralizar”, pero ya montaron una edición en la Roma Norte, en Ciudad de México. ¿No es volver al centro?

Sebastián: Nuestra participación en la Roma Norte fue una oportunidad para presentar un proyecto nacido en Querétaro dentro de uno de los momentos de mayor circulación artística nacional e internacional. No entendemos la descentralización como dejar de participar en Ciudad de México, sino como generar relaciones que permitan que proyectos desarrollados fuera de ella también tengan presencia y reconocimiento en otros contextos.

—¿Qué programa público tienen en firme?

Sofía: Durante este Tercer Corte tendremos una programación cultural a lo largo de la semana. Los miércoles realizaremos un cineclub a las 19:00 horas; los viernes tendremos actividades en colaboración con proyectos locales de distintas disciplinas; los sábados estarán dedicados a charlas y talleres, y los domingos ofreceremos recorridos por el Salón.

—Si el Tercer Corte sale bien, ¿cómo lo van a medir: con ventas, con visitas o con algo más?

Sebastián: Las ventas y la asistencia son indicadores importantes porque nos permiten evaluar el alcance de la exposición y la sostenibilidad del proyecto. Pero también nos interesa lo que sucede a partir de Filo: las relaciones que se generan y fortalecen tanto dentro de nuestro equipo como con los artistas, colaboradores y proyectos externos. Creemos que el éxito también está en la posibilidad de dar continuidad a estos vínculos y abrir nuevas oportunidades de colaboración.


PCL


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Gabriela Gorab
  • Gabriela Gorab
  • Curadora, gestora y columnista de arte y cultura. Licenciada en Artes (Bond U.); estudios en MIT, MoMA, Harvard. Cofundadora de Artists’ Container y Socia de El Lion que Ruge Films. Experiencia en Australia, NZ, Inglaterra, Indonesia y EU.
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