Cultura

Fernando Cuautle cuestiona cómo narramos a México desde la violencia y la resiliencia: “No creo que seamos violentos por naturaleza” |ENTREVISTA

Entrevista

Cuautle habla con MILENIO de sus recientes trabajos en 'La Captura', 'Loco México Mágico' y 'No tengo miedo', así como de su actual etapa de madurez actoral.

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No creo que seamos violentos por naturaleza”, dice el actor Fernando Cuautle. Para él, la violencia no surge de un impulso individual, sino de nuestra condición de seres sociales y de que cuando sentimos amenazado al grupo al que pertenecemos, “somos capaces de hacer lo que sea por cuidar a los nuestros”.

Esa premisa impregna buena parte de sus personajes recientes. En apenas unos meses estrenó tres producciones que, desde géneros y perspectivas distintas, se acercan a la violencia, la familia, la identidad y la resiliencia: No tengo miedo, miniserie de suspenso de Netflix; Loco México Mágico, comedia dirigida por Carlos Santos, y La Captura, drama policíaco y de acción de Chava Cartas.

Me siento muy contento. Agradecido que se hayan estrenado varias cosas distintas este año, es un privilegio poder abordar personajes en géneros distintos también”, cuenta en entrevista con MILENIO.

La madurez actoral de Fernando Cuautle

Durante buena parte de su trayectoria, el actor de 31 años ha dado vida a personajes jóvenes. Pero en No tengo miedo interpretó por primera vez a un padre, rol que también asume en la película que filma actualmente en Chihuahua.

De ahí que vea la llegada de estos personajes como una señal de “madurez” actoral y valora las posibilidades dramáticas que le ofrecen: “Como adultos se mezclan nuestros miedos y las percepciones que tenemos de la vida”.

Uno de esos miedos aparece precisamente en la historia dirigida por Ernesto Contreras y ambientada en Veracruz en 1986, durante el Mundial. Ahí, un niño descubre a otro menor dentro de un pozo. Secuestrado.

La situación plantea, para Cuautle, una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar una persona cuando las circunstancias la empujan a tomar decisiones terribles?

“Al querer que esté bien, ¿qué estoy dispuesto a ser por cuidar a mi familia? Cualquier decisión nos puede llevar a eso; puedes cometer un error y de un día para otro tu vida cambia. No estoy justificando el secuestro, pero me parece interesante explorar ese lado humano”, reflexiona.

Fernando en 'No tengo miedo', de Netflix. | Especial
Fernando en 'No tengo miedo', de Netflix. | Especial

Darle la vuelta a la narcocultura

En La Captura, la violencia aparece de manera más frontal: interpreta a Lagarto, un narcotraficante que está dispuesto a morir por salvar al 'patrón', el Chapo Guzmán.

Para construirlo, el ganador del Ariel investigó testimonios y libros sobre personas involucradas en el narco, encontrando un elemento constante e inquietante: "Una necesidad de reconocimiento".

La falta de oportunidades, educación y trabajo, así como el reclutamiento forzado, forman parte del contexto que puede rodear a quienes terminan dentro de esas estructuras delictivas, considera Fernando, sin justificar los actos que cometen.

Acentúa que su interés como actor está en "entender qué está pasando en su mente". Incluso los pupilentes que utilizó para Lagarto responden a esa construcción.

También recibió entrenamiento para manejar armas, y así entendió que un objeto capaz de quitarle la vida a otra persona incide psicológicamente a quien lo porta: “Las armas les dan una seguridad de ‘Nada me puede pasar’”.

Añade otra lectura detrás de La Captura: modificar la narrativa que durante años dominó buena parte de la ficción mexicana, la exaltación del narco.

“Con la guerra contra el narco de Calderón hubo una explosión (de historias), por eso se arrastró tantos años esta narrativa, llegando incluso a glorificar las historias de los narcos. Pero es momento de darle vuelta a eso".

Cambiar esa mirada también implica modificar la imagen de México hacia el exterior, particularmente en un momento de tensión con Estados Unidos y Donald Trump. Y ahí Loco México Mágico encuentra camino para abordar una preocupación similar, pero desde la comedia.

En el personaje de 'Lagarto'. | Foto: Instagram fernandocuautlee / @santiago.colores
En el personaje de 'Lagarto'. | Foto: Instagram fernandocuautlee / @santiago.colores

Una resiliencia que no se explica

Entre sus tantas capas, Loco México Mágico se vale del humor para cuestionar la mirada estadunidense, que suele representar a los mexicanos como “los malos” en sus series o películas.

Además, al rodar en Alvarado y Tlacotalpan, Veracruz, Fernando descubrió otra forma de contar a México, lejos de las grandes metrópolis y los destinos habituales de las producciones: “Hay historias a las que no se les da voz”.

Cuenta que le llamó la atención la disposición de la gente para involucrarse con la cinta y, sobre todo, la alegría que persiste frente a la precariedad, el abandono y la violencia.

Es sorprendente cómo, aún con las cosas que pasan, la gente mantiene la alegría, la esperanza. Y no quiero romantizar, pero me parece interesante esa alegría especial... No sé si es por la cercanía con el mar, pero los mexicanos tenemos una fuerza inexplicable”.

Una resiliencia que, a su parecer, se ha construido a partir de las adversidades que hemos enfrentado: “Creo que tiene que ver con todo lo que tenemos detrás, cuántas veces hemos tenido que resistir. Hay algo ahí que se fue formando, de que hemos salido adelante una y otra vez. Está en nuestra sangre”.

Una gran oportunidad para salir de una zona conocida. | Foto: Instagram
Una gran oportunidad para salir de una zona conocida. | Foto: Instagram

Seguir equivocándose

Aunque el drama sigue siendo el terreno donde Fernando Cuautle se siente más cómodo —"porque es lo que más he hecho"—, la comedia fue una gran oportunidad para salir de una zona conocida.

"Por eso estaba persiguiendo quedarme (en Loco México Mágico), porque quería probarme. Además, es bien difícil hacer comedia, es una cosa muy seria", comparte, antes de contar que la pasó entre risas al trabajar con el standupero Daniel Sosa.

Esa búsqueda de nuevos personajes, géneros e historias define su momento profesional: "A medida que voy avanzando, que llegan los reconocimientos, siento una presión de 'Tienes que demostrar que eres esto', y está padre, pero no me quiero quedar con eso porque significaría dejar de cometer errores".

"Y seguramente en la carrera cometeré muchos errores más, pero de esa manera voy a seguir creciendo", agrega.

Ahora filma Torreoncitos en Chihuahua, ópera prima de Erbey Ortega que sigue a unos niños que creen que los extraterrestres son responsables de que los adultos desaparezcan, cuando en realidad emigran a Estados Unidos por falta de oportunidades. Después vendrá una producción con Michael Rowe, donde nuevamente interpretará a un padre.

Y al cierre de la charla con MILENIO, confiesa un terreno que quiere explorar: nunca ha hecho una película de terror y le gustaría acercarse al género en algo como lo que hizo Michelle Garza Cervera en Huesera

“Como actor siempre estoy comprometido en jugar con matices, que no sea un personaje plano”, zanja.

hc

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Yair Hernández
  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • Es periodista especializado en temas de cultura y entretenimiento. Actualmente trabaja como reportero para Milenio.
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