En Houston, una de las ciudades más diversas de Estados Unidos, la figura de Frida Kahlo ha vivido un momento particular esta primavera y en el mes de la mujer, tanto con el ballet Broken Wings de Annabelle López Ochoa, como con la exposición Frida: The Making of an Icon que se presentará hasta el 17 de mayo en el Museum of Fine Arts, Houston.
Dedicada a la vida y el legado de Frida Kahlo, Frida: The Making of an Icon incluye más de 30 obras de la legendaria artista mexicana y 120 piezas de cinco generaciones de creadores a quienes inspiró.
El valor de la muestra que se presenta actualmente en el Museum of Fine Arts de Houston, radica en cómo permite entender la evolución de Kahlo: de una artista relativamente desconocida a una marca e ícono global. Organizada en siete secciones, explora la apropiación de su legado por distintos movimientos artísticos y sociales; desde el surrealismo, el movimiento chicano, el feminismo y el activismo LGBTQ+, hasta el neomexicanismo, el arte contemporáneo y el arte desde la discapacidad, todos clave en la construcción de su estatus icónico.
La exhibición presenta además su obra en diálogo con más de 80 artistas intergeneracionales de todo el mundo. Algunos fueron sus contemporáneos, mientras que otros nacieron después de su muerte; sin embargo, todos la reconocen como una referencia fundamental.
Entre los ejes más reveladores está su relación con el surrealismo: en 1938, André Breton quedó fascinado por su obra y la definió como una surrealista “de hechura propia”. Kahlo rechazó esa etiqueta, insistiendo en que no pintaba sueños sino su propia realidad, aunque su trabajo mantiene afinidades con el movimiento, algo que la muestra explora a través de temas compartidos como los sueños, las máscaras y la muerte.
Finalmente, la última sección aterriza el estatus de ‘ícono’ de Kahlo a través de todo tipo de objetos: revistas, muñecas, cajas-altar, piezas artesanales, tazas, termos e incluso productos de consumo cotidiano intervenidos con su imagen, revelando un fenómeno cultural conocido como “Fridamania”.
Así, la exposición que se mantendrá hasta el 17 de mayo confirma cómo el rostro de Frida, su estética y su historia han sido apropiados, transformados y resignificados en distintos contextos, atravesando generaciones y comunidades, y manteniendo vivo su legado.
El universo de Frida en escena
Broken Wings, de Annabelle López Ochoa, es un ballet que se creó para el English National Ballet y que se basa en las pinturas de Kahlo para incorporar elementos surrealistas y música folclórica mexicana. Se presentó en la ciudad hasta el 22 de marzo.
“Broken Wings fue un encargo de Tamara Rojo para el English National Ballet en 2016, donde ella también originó el papel de Frida Kahlo. Siempre había sido mi sueño expandir la obra a un ballet de larga duración, y ese sueño se hizo realidad en 2020 con el Dutch National Ballet. En esa versión, titulada FRIDA, amplié la narrativa, añadí más iconografía surrealista y le di mayor protagonismo a Diego Rivera. Cuando tuve la oportunidad de retomar la obra en 2025 con el Ballet Arizona, regresé a la esencia de la idea original y volví a centrar la narrativa en el mundo interior de Frida. Desde entonces, conforme se ha seguido presentando Broken Wings, los refinamientos dramatúrgicos se han ido incorporando gradualmente a esta versión de un solo acto”, nos contó en entrevista Annabelle López Ochoa, coreógrafa de Broken Wings.
El ballet que se ha presentado en Inglaterra, Arizona y ahora con una breve temporada en Houston, destaca la transformación del dolor personal de Kahlo en arte, centrándose en su personalidad única y su profunda conexión con sus raíces mexicanas.
“La vida de Frida estuvo marcada por un dolor tras otro, y hubo circunstancias específicas en su vida que la coreografía de Annabelle resalta poderosamente para reflejar su sufrimiento”, explicó Karina González, bailarina principal del Houston Ballet y quien interpretó a Kahlo. “Por esta razón, creo que es necesario reconocer todo el dolor y las dificultades que soportó. Sin embargo, al final, estas experiencias se convirtieron en su mayor fortaleza. Lo que me parece más fascinante de la coreografía de Annabelle es que no retrata a Frida como una víctima; al contrario, muestra cómo Frida transformó los sucesos de su vida en arte. A través de sus pinturas, Frida expresó su realidad convirtiendo sus vivencias en autorretratos profundamente significativos, cada uno con un simbolismo y una emoción potentes. Annabelle, mediante el uso de movimientos expresivos y elementos teatrales, ayudó a representar la obra de Frida”, añadió la bailarina que interpretó a Kahlo.
Stanton Welch, el director artístico del Houston Ballet, nos contó lo significativo que sería tener este ballet.
“La programación de una compañía de ballet se planea con muchos años de antelación, y Broken Wings ha estado en nuestra lista de deseos por más de una década. Debido a los tiempos de los contratos y la logística para montar esta producción, esta temporada fue la primera oportunidad que tuvimos para traerla a Houston. Es una coincidencia maravillosa que su llegada se alinee con un momento cultural más amplio que celebra a Frida Kahlo, permitiendo que el público experimente su historia a través de múltiples disciplinas artísticas”, nos dijo Welch.
Para la bailarina de origen venezolano, este espectáculo puede convertirse en una poderosa fuente de inspiración para otros.
“Conocer la historia de Frida demuestra que, en lugar de ocultar el dolor y las dificultades, es posible transformar esas experiencias en algo significativo y hermoso. Su autenticidad al expresar sus emociones, su cultura y su verdad personal es lo que hizo que su voz fuera tan potente y única. A través de este ballet y de su historia, se anima al público a aceptar quiénes son realmente. Nos recuerda que nuestras imperfecciones no disminuyen nuestro valor; al contrario, son parte de lo que nos hace humanos. Al aceptar nuestras luchas y permitirnos ser vulnerables, podemos descubrir un sentido más profundo de fortaleza, identidad y resiliencia”, destacó González.
El ballet, más vigente que nunca
Si bien Timothée Chalamet estuvo recientemente en el ojo del huracán por asegurar que el ballet y la ópera ya no le importan a nadie, desde el Houston Ballet consideran que lejos de debilitarlos, esta polémica reciente los volvió a colocar en el foco.
“Me encanta que este comentario haya puesto al ballet en la conversación de una manera tan visible. Ha permitido que personas ajenas al mundo de la danza, que quizás no suelen asistir al ballet o a la ópera, escuchen y reconozcan el poder que estas formas de arte pueden tener en los individuos”, señaló González.
“El ballet es realmente para todos, y la magia de vivirlo en vivo no se parece a nada más. Cuando entras al teatro, no solo estás viendo un espectáculo, estás compartiendo un momento con miles de personas de tu comunidad. Hay una sensación de asombro colectivo que ocurre cuando se levanta el telón y la orquesta empieza a tocar. La danza es de verdad para todos, y siempre hay algo con lo que cada espectador puede conectar. Lo que a menudo sorprende a quienes asisten por primera vez es cuántas formas de arte distintas convergen en el ballet; experimentas el atletismo extraordinario de los bailarines, la música potente de la orquesta, vestuarios impresionantes, un diseño visual hermoso y la narración a través del movimiento… Muchos recién llegados descubren que conectan con la emoción, la energía y la belleza de la danza de formas que no esperaban. Una vez que la gente lo vive en vivo, suele darse cuenta de que el ballet es mucho más acogedor, vibrante y emocionante de lo que imaginaban”, opinó Sonja Kostich, directora ejecutiva del Houston Ballet.
Para González, quien ha interpretado roles protagónicos del repertorio clásico y contemporáneo como Romeo & Juliet, Giselle y Sylvia, las presentaciones en vivo son de las experiencias más poderosas que la gente puede compartir, tanto para los artistas como para el público.
“No hay tomas repetidas, ni ediciones, ni un: ‘vamos a intentarlo de nuevo’. Todo sucede en el momento. Cuando vives una función que realmente te llega al corazón, o cuando eres un artista entregando el alma a tu arte, se genera una energía única que no se puede replicar. Ese sentimiento no desaparece; al contrario, te deja con ganas de volver a vivirlo”, consideró González. “Por eso el ballet sigue resonando en las nuevas generaciones y seguirá vivo y vigente. Su capacidad para crear conexiones humanas reales en el momento presente es algo que siempre será importante. Me encantaría invitarlo (a Chalamet) a ver nuestro espectáculo; creo que se sentiría profundamente conmovido por lo que experimentaría”, enfatizó.
Por su parte, López Ochoa destacó cómo este arte sigue, y seguirá transformándose; tal como una obra viva.
“Trabajar con los bailarines del Houston Ballet me hace ver la obra a través de un lente distinto una vez más; se han añadido pequeños detalles y acentos que se quedarán para la próxima vez que la obra sea interpretada por otra compañía”, concluyó López Ochoa.
PCL