La euforia contenida de 9 mil almas dispuestas a sacudirse el estrés con El Gran Silencio explotó apenas tocaron el primer acorde de "Rancind", en una de las noches donde más brincos y empujones hubo al ritmo de su "freestyle norteño popular".
"Hay mucha gente que no nos conoce, nosotros somos El Gran Silencio desde Monterrey y esta noche nos la vamos a pasar bien chingón", fue la promesa -de la agrupación que este año cumple 25 años de trayectoria- y lo cumplieron.

Pronto niños, jóvenes y adultos empezaron a transpirar y una cobija de calor humano los envolvió a todos y los resguardó del frío; eso era inevitable después de tanto brinco y "baile de Gavilán" como le conocen a la peculiar forma de moverse en algunos de los ritmos que tocan.
TE RECOMENDAMOS: Y en el octavo día... en Quimera se bailó bajo la lluvia
El sonido guapachoso de Cumbia Poder y Cumbia Lunera pusieron a bailar y Tonta canción de amor No. 2 le dio el toque romántico a su estilo, mientras que Libres y locos, así como Chúntaros style, provocaron un slam que incluso sumó a quienes no deseaban meterse entre los empujones pero que tuvieron que hacerlo.
Y sí, no son Mon Laferte ni Maluma, los artistas que ahora tienen los reflectores encima, como lo dijo la propia banda regia, pero eso no les impide reunir a un público masivo que los sigue, no a través de los medios de comunicación sino en la calle de donde surgió este estilo.
Agradecieron los 25 años de trayectoria durante los que la gente los ha apoyado, confesaron que no ha sido fácil por pertenecer ahora a la escena underground, pero están aquí también después de haber sido criticados en sus inicios por su música considerada "naca", porque retomaron estilos del barrio.
Y para no dejar de tener "los ojos tan plenos, despiertos y el corazón tan lleno y radiante" por los sismos vividos, El Gran Silencio expresó "mexicanos tenemos mucho que dar, muchos sueños por delante y nadie nos va a parar" y entonces un coro masivo se escuchó con Dormir soñando.
LC