Una guerra que ya había terminado volvió a enfrentar a dos de las figuras más importantes del México prehispánico. Ese episodio es el punto de partida de El dios hambriento, novela de Enrique Serna que lleva al lector hasta alrededor de 1430, cuando comenzaba a consolidarse el Imperio Mexica.
La alianza entre mexicas y acolhuas había permitido derrotar a los antiguos gobernantes del Anáhuac. Sin embargo, después de la victoria, Tlacaélel, consejero supremo de los mexicas, exigió una guerra simulada entre los reinos vencedores. El resultado fue la derrota y humillación de Nezahualcóyotl, líder militar y poeta de Texcoco.
A partir de este episodio, cuya motivación histórica no está completamente explicada, Serna construye una trama de rivalidad, poder e intrigas que también involucra al tlatoani Itzcóatl. La novela combina personajes históricos con figuras de ficción para imaginar qué pudo haber ocurrido detrás de aquella decisión.
“Me di cuenta de que nuestra literatura está en deuda con el pasado remoto de México y entonces yo me propuse irme más atrás a la gestación de ese imperio, porque me parecía que había ahí una grave omisión que yo traté de enmendar”, comentó el colaborador de MILENIO.
El interés de Serna por esta etapa comenzó desde su infancia, cuando visitó el Museo de Antropología acompañado por su madre.
Desde entonces quedó fascinado con la cultura prehispánica y, años después, retomó esa inquietud para desarrollar la novela.
La historia también incorpora a Chimalma y Quilaztli, dos personajes femeninos creados por el escritor para mostrar las relaciones entre hombres y mujeres dentro de aquella sociedad, y ampliar la perspectiva sobre los conflictos de sus protagonistas.
Más allá de reconstruir acontecimientos, Enrique Serna utiliza la ficción para explorar las motivaciones y pasiones de quienes participaron en la formación del imperio.
“La historia reconstruye el pasado, pero la novela histórica nos incita a soñarlo”, explicó el escritor.
Con 632 páginas, El dios hambriento recupera una etapa anterior a la Conquista y convierte una disputa histórica en una historia de poder, rivalidad e intriga.
nrm