La imagen de la Virgen de Guadalupe “parada sobre la luna en un cuarto creciente de color negro es el símbolo del Islam, sin embargo, ese elemento es pasado por alto por los mexicanos, a pesar de que simboliza el triunfo del catolicismo sobre el Islam, generado a partir del llamado descubrimiento del nuevo mundo y posterior colonización”, dicha representación religiosa, a decir de la investigadora Lila Zellet Elías, es el mayor ejemplo de la presencia las raíces árabe-andalusí, persas, gitanas y sefaradíes, que también conforman la multiculturalidad de los mexicanos.
Zellet Elías indica que a 500 años de la caída de Tenochtitlan y del nacimiento de la Ciudad de México, es importante que estudiosos, investigadores, artistas, creadores, cineastas, reflexionen sobre este tema.
De ahí que anuncie el II Encuentro Internacional del Al Ándalus en México, cuya programación está conformada por espectáculos, coreografías conferencias, clases, talleres, mesas redondas y actividades cinematográficas, a realizarse de manera presencial y virtual del 6 al 27 de junio de 2021.
La organizadora precisa que el objetivo de este encuentro —que cuenta con el apoyo del Programa de Fomentos y Coinversiones Culturales, FONCA 2019, el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, el Sistema de Teatros de la Ciudad de México, la Coordinación de Danza del INBAL, el Centro Cultural de España en México y la Casa Árabe de Córdoba, España— es poner a la luz el enorme mestizaje étnico y cultural que proviene del Al Ándalus, el reino que fundaron los musulmanes en la Península Ibérica, a lo largo de ocho siglos de existencia. Al Ándalus fue un estado islámico, califato y emirato, del cual en México tiene una enorme herencia reflejada en la danza, la música, la lengua y el cine.
“México desconoce que su identidad también está conformada por esas culturas, así que es el momento indicado en una celebración de estos 500 años para hablar sobre quiénes somos y recobrar ese tesoro que tenemos olvidado o que no sabemos que existe”.
—¿Qué otras influencias culturales y presencias se desconocen?
Los mexicanos tomamos la baraja de la lotería y decimos “el valiente”, “la sandía”, “el moro” y uno no se pregunta ¿qué hace el moro ahí? Esas es una de muchas otras supervivencias que existe tanto en la comida como en la arquitectura.
Además, hemos asimilado a nuestra lengua, al castellano, 4 mil de las palabras de origen árabe, como fusca, que es una pistola; jeta, que alude a la cara de una persona y chaval, para hablar de un joven. Pocos sabemos que esos términos vienen del romaní, el idioma gitano.
En una revisión del alfabeto de la A a la Z se encuentran palabras, como alcachofa y azúcar, con origen árabe.
—¿Cuál es la razón por la que se minimiza la presencia árabe en México?
Se habla de la tercera, de la raíz africana de los mexicanos, pero no de la herencia árabe. Se guarda un extraño silencio, porque desde mi perspectiva, tenemos al vecino del norte que es enemigo del mundo árabe.
El moro es el extraño y así lo demuestro en una investigación que estoy haciendo no sólo en el aspecto coreográfico, sino también a nivel iconográfico. El moro no es como yo, es más moreno y con eso tenemos un enorme problema los mexicanos, por lo que es muy interesante saber y conocer nuestras raíces porque en realidad el pueblo árabe es más que terroristas, esa imagen que lamentablemente se exporta de la Unión Americana, cuando Medio Oriente está presente en gran parte de nuestras tradiciones, cultura, gastronomía, lenguaje, y hasta en nuestra fisonomía.
El II Encuentro Internacional del Al Ándalus en México ofrecerá cuatro clases magistrales de música y danza; dos seminarios de danza de nivel intermedio; un seminario de urbanismo; una exposición virtual; dos conciertos de música; tres espectáculos de danza; dos espectáculos de narración oral; cinco películas y 12 conferencias. La programación se puede consultar en este link.
PCL