Cultura

'El problema final': una charla entre Arturo Pérez-Reverte y José Coronado

El escritor español y el intérprete de la serie dialogan sobre cómo una novela de detectives puede convertirse en un producto televisivo de éxito. El truco consiste en transformar la página en imágenes.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

La nueva miniserie de Netflix que se estrenó el jueves 24 de septiembre, dirigida por Félix Viscarret y producida por MOD Producciones, lleva a la pantalla uno de los juegos literarios más cinéfilos del escritor

Trece personas quedan aisladas por un temporal en un pequeño hotel de un islote próximo a Mallorca y una turista inglesa aparece muerta. Lo que parece un suicidio empieza pronto a parecerse demasiado a un asesinato. Y entre los huéspedes está Basil, un viejo actor que en sus buenos tiempos interpretó en el cine nada menos que a Sherlock Holmes y que ahora, en sus horas bajas, tendrá que demostrar si después de tantos años fingiendo ser detective aprendió algo del oficio.

José Coronado es Basil; junto a él, María Valverde, Martiño Rivas y Maribel Verdú encabezan un reparto coral en el que también figuran Gonzalo de Castro, Cristina Kovani, José Condessa y Pepón Nieto.

Pero antes incluso del crimen está la atmósfera. Y ahí El problema final juega una parte importante de sus cartas. La producción se rodó en varios lugares de la costa española, el centro de producción de Netflix en Tres Cantos (Madrid) y distintas localizaciones de Madrid y Toledo, con la magnífica fotografía de Daniel Sosa y un despliegue de decorados, mobiliario, atrezzo, maquillaje y peluquería concebido para reconstruir no sólo el aspecto de finales de los cincuenta, sino algo bastante más difícil: sus maneras. Cómo se vestía un hombre, cómo llevaba un sombrero una mujer, cómo se ocupaba una mesa, cómo se entraba en una habitación o se sostenía una conversación.

Y en esa reconstrucción el vestuario tiene una importancia extraordinaria. Lo firma Sonia Grande, una de las grandes figurinistas del cine español, y Peris Costumes participó proporcionando vestuario para la producción. No es un detalle menor en una historia que pretende recuperar deliberadamente la elegancia visual del cine clásico. Porque El problema final es una novela de misterio, sí, pero también es una declaración de amor al cine que Pérez-Reverte vio de joven: hoteles elegantes, trajes impecables, humo de cigarrillos, mujeres con sombrero, conversaciones en salones y esa clase de personajes que todavía sabían que ponerse una chaqueta no consistía únicamente en meter los brazos por las mangas.

De ahí que el verdadero desafío de la adaptación no fuera sólo averiguar quién mató a la joven Elisa Mander. Era conseguir que el espectador aceptara entrar durante cuatro episodios en ese mundo cerrado y suspendido en el tiempo. Para ello, Netflix ha puesto detrás de la serie una maquinaria técnica capaz de convertir ese hotel aislado por la tormenta en algo más que un escenario: en el tablero donde Pérez-Reverte coloca las piezas de su particular partida de ajedrez con el espectador.

Y en el centro está Coronado/Basil. Un actor interpretando a otro actor que pasó media vida interpretando a Sherlock Holmes y que, cuando ya creía haber dejado atrás sus mejores papeles, descubre que tal vez le queda uno: convertirse de verdad en el personaje que tantas veces fingió ser. Sobre ese juego entre literatura y cine, sobre la edad, los viejos modales, el vestuario, los decorados, Sherlock Holmes y el placer de volver al misterio clásico conversan Arturo Pérez-Reverte y María José Coronado.

Les invito a que disfruten de esta charla, que ahora les presento como testigo (de cargo) de este encuentro.

Foto: Especial
Foto: Especial

ARTURO PÉREZ-REVERTE. Cuando escribí El problema final quería hacer una novela policial de toda la vida, pero jugando con una cosa: yo sé que el lector ha leído novelas policiales. Sé que conoce las reglas. Así que la propuesta era: tú sabes cómo funciona esto y yo también; vamos a jugar, vamos a hacernos trampas y a ver si me pillas.

JOSÉ CORONADO. Y eso está muy bien trasladado a la serie, porque aquí no se trata de llenar la pantalla de acción. Al contrario. Lo que hay es una apelación constante a la inteligencia del espectador. Es como decirle: «Ven, vamos a resolverlo juntos». Desde que aparece el cadáver, el espectador empieza a sospechar de uno, luego de otro… Y esa es la gracia.

PÉREZ-REVERTE. Es el juego de Diez negritos, naturalmente. Todos reunidos en un lugar, todos sospechosos y un crimen que resolver. Pero había otra dificultad importante: en la novela está continuamente presente mi amor por el cine clásico. Leyendo puedes citar una película, recordar una escena, mencionar un actor. En una serie había que conseguir que todo eso estuviera en la imagen.

CORONADO: Y está. Desde la historia hasta la producción, la fotografía, el vestuario, el maquillaje, la peluquería… El nivel era altísimo. Había un rigor extraordinario. Tú entrabas en aquella casa y no parecía un decorado. Los muebles, los cuadros, los carteles, cada objeto… Todo pertenecía realmente a aquella época.

PÉREZ-REVERTE: Eso me impresionó mucho. Uno de los problemas que suelen tener las películas de época españolas es que los actores van vestidos de época, pero se comportan como personas de hoy. La forma de hablar, de sentarse, de llevar una chaqueta, de ponerse una corbata… Aquí eso está cuidadísimo.

CORONADO: Yo tenía un hombre que me vestía todos los días. Cuatro meses de rodaje y un tipo exclusivamente pendiente de mí. No me había pasado en la vida.

PÉREZ-REVERTE: Eras una especie de Luis XIV.

CORONADO: Absolutamente. [Ríen]. Y querían mandarme a Londres para hacerme los trajes. Yo decía: «Pero ¿estamos locos?». Luego entendí por qué. Porque la ropa no parece un disfraz. Los personajes no van vestidos de época: llevan su ropa. Parece que esos trajes son suyos desde hace años.

PÉREZ-REVERTE: Eso es fundamental. Y hay detalles magníficos. Los sombreros que lleva María Valverde, por ejemplo, están hechos precisamente por una sombrerera que acostumbra a trabajar para la realeza. Sonia Grande ha hecho un trabajo extraordinario con el vestuario. Es una mujer que conoce y ama profundamente el cine y eso se nota.

CORONADO: Y muchísimo. Hay momentos en que parece que estás viendo una película de Hollywood de los años cincuenta o sesenta.

PÉREZ-REVERTE: Especialmente el último episodio. El final es una preciosidad. Es Hollywood. Un homenaje al cine. Yo conocía perfectamente lo que iba a ocurrir y, aun así, cuando lo vi casi me emocioné.

CORONADO: ¿Casi?

PÉREZ-REVERTE: Bueno, no lloré, pero digamos que sentí la emoción del espectador inocente [Ríen].

CORONADO: Eso ya es mucho viniendo de ti.

PÉREZ-REVERTE: Sí, porque no es fácil a mi edad y con mi curriculum… . Pero es que funciona. Y funciona, sobre todo, por tu personaje.

CORONADO: El personaje es un bombón. Cuando me dijeron que era un actor en horas bajas pensé: «Bueno, empezamos bien…». [Ríe]. Pero luego empiezas a recorrer el camino con él y descubres algo mucho más bonito. Es un actor que lleva muchos años interpretando a Sherlock Holmes y al que el destino coloca en una situación en la que poco a poco empieza a fundirse con ese personaje. De pronto tiene que ser aquello que durante toda su vida solamente había interpretado.

PÉREZ-REVERTE: Y empieza a creer.

CORONADO: Exactamente. Empieza a creer el hombre, no el actor. Y ahí aparece una ternura que me gusta mucho. Porque no es un tipo arrogante ni un listo que viene a resolverlo todo. Es un hombre que lleva encima sus fracasos, su pasado, sus horas bajas. Y, sin embargo, de repente la vida le ofrece una última oportunidad.

PÉREZ-REVERTE: Eso está en tu interpretación de principio a fin. La ironía, la bondad, la frustración y, sobre todo, esa especie de resignación fatalista del hombre que ha llegado a una edad en la que sabe que determinadas cosas ya no tienen retorno. Eso crea una enorme empatía con él.

CORONADO: Espero que sí.

PÉREZ-REVERTE: La crea. El espectador te quiere desde muy pronto.

CORONADO: Para mí había además algo muy divertido: interpretar a un actor que interpreta a Sherlock Holmes. Es un personaje dentro de otro personaje. Como actor, normalmente buscas referentes para construir un papel y, evidentemente, uno de ellos eras tú.

PÉREZ-REVERTE: Qué peligro.

CORONADO: [Ríe]. Me refiero a tu imaginario de personajes quienes por cierto, siempre o casi siempre participan de algo tuyo, claro. Aquí necesitábamos a un caballero de porte espigado y caminar elegante; se trataba de recuperar las maneras de aquel cine, aquellos actores y aquella época y traerlas a la nuestra de forma natural.

PÉREZ-REVERTE: Félix Viscarret, además, ha hecho un trabajo espléndido de dirección de actores.

CORONADO: Extraordinario. Llegaba con todo estudiado, preparado, sabía dónde colocar la cámara, qué quería conseguir en cada escena. Y es muy exigente. Si había que repetir veinte veces, se repetía veinte veces. Pero al mismo tiempo es tremendamente educado, muy amable con los actores, te da confianza. Yo volvería a trabajar con él siempre.

PÉREZ-REVERTE: Y se nota también en la manera de hablar. En la dicción.

CORONADO: Ahí hay una diferencia generacional. Los actores jóvenes buscan mucho la organicidad, y me parece estupendo porque es la primera regla: tienes que resultar verdadero. Pero hay algo que no podemos olvidar: al espectador le tiene que llegar lo que dices. Puedes ser todo lo orgánico que quieras, pero si no se entiende lo que estás hablando, pues entonces tenemos un problema.

PÉREZ-REVERTE: Y además estamos en los años sesenta. No se hablaba igual, no se caminaba igual, no se trataba igual a la gente.

CORONADO: Eso a mí me producía mucha nostalgia durante el rodaje. Había detalles de educación, de cortesía, de comportamiento que hoy prácticamente han desaparecido. Gestos muy pequeños, pero muy bonitos.

PÉREZ-REVERTE: Precisamente por eso llevamos a un antiguo embajador, amigo mío, para asesorar en protocolo. Mi miedo era que los jóvenes no supieran moverse como se movía la gente entonces. Cómo se entraba en una habitación, cómo se saludaba, cómo se estaba sentado en una mesa. Son cosas que parecen insignificantes, pero si fallan destruyen una película de época.

CORONADO: Y aquí no fallaban.

PÉREZ-REVERTE: No. Aquí está impecablemente cuidado.

CORONADO: También funciona muy bien el choque de generaciones. Yo al principio tenía cierto miedo con la relación con Martiño Rivas (Foxá, en la serie, una especie de Watson). Pero enseguida vi que precisamente esa diferencia enriquecía la historia. Son dos generaciones y dos maneras de entender las cosas, y creo que la química funciona muy bien.

PÉREZ-REVERTE: Funciona estupendamente.

CORONADO: Y para mí este papel fue un regalo. Cuando empecé a leerlo pensé: un actor en horas bajas, estupendo… Pero según avanzaba comprendí que tenía entre las manos uno de esos personajes que uno desea que le lleguen a esta edad. Pensé que sí, que quizá yo era uno de los actores adecuados para hacerlo.

PÉREZ-REVERTE: Estabas claro desde el principio.

CORONADO: Pues menos mal. [Ríe].

PÉREZ-REVERTE: Hasta en ese fragmento inicial haciendo de Holmes estás estupendo. Pero lo importante es que sostienes la serie. Todos están muy bien, el reparto es magnífico, pero tú eres el hilo. Tu personaje lleva al espectador de la mano durante los cuatro episodios.

CORONADO: Gracias. Y mira que sé que tú no eres fácil.

PÉREZ-REVERTE: Si hubiera estado mal te lo habría dicho.

CORONADO: Eso es exactamente lo que me preocupa. [Ríe].

PÉREZ-REVERTE: Pero además hay algo que agradezco mucho de la adaptación. El cine y la televisión tienen exigencias distintas de las de una novela. Hay transformaciones que un autor tiene que aceptar porque el soporte es diferente. Y yo las acepto. Pero esta serie, incluso con esas alteraciones necesarias, mantiene una fidelidad asombrosa al espíritu de la novela. Ojalá todas las adaptaciones que se han hecho de mis libros hubieran sido tan fieles.

CORONADO: ¿Y no quisiste participar en la adaptación?

PÉREZ-REVERTE: Aprendí hace mucho tiempo que el autor cobra y desaparece.

CORONADO: Sabia decisión.

PÉREZ-REVERTE: Absolutamente. [Ríe]. Tú entregas la novela y luego dejas trabajar a quienes saben hacer cine y televisión. Otra cosa es que estés disponible si te preguntan algo. Pero no puedes estar detrás diciendo: «Eso en mi libro no era así». Una novela es una novela y una serie es una serie.

CORONADO: Aunque aquí reconoces perfectamente tu novela.

PÉREZ-REVERTE: Sí. Y eso es lo extraordinario. Reconozco el tono, reconozco los personajes y reconozco ese amor por el cine que estaba en el libro. Incluso el hotel parece verdadero.

CORONADO: Es que lo parece porque prácticamente lo era.

PÉREZ-REVERTE: Me llevé hasta el cartel publicitario del hotel.

CORONADO: ¿Te lo llevaste?

PÉREZ-REVERTE: Lo tengo en casa.

CORONADO: Eso significa que te gustó de verdad.

PÉREZ-REVERTE: Mucho.

CORONADO: Para mí también tiene algo especial haber llegado hasta aquí contigo. Ha llovido mucho desde El Coyote. Luego coincidimos de alguna manera en Oro, con Agustín Díaz Yanes, y he hecho también el audiolibro de La Reina del Sur. Así que encontrarme ahora con este personaje ha sido un honor.

PÉREZ-REVERTE: Pues el honor ha sido mío.

CORONADO: Ahora solamente falta que llegue el día 25 y que la gente la vea. Porque creo que van a disfrutar mucho. No es una serie que trate al espectador como si fuera idiota. Le pide que mire, que escuche, que sospeche y que piense.

PÉREZ-REVERTE: Esa era la idea desde el principio. Volver al viejo juego del misterio: aquí tienes un cadáver, aquí tienes a los sospechosos y aquí tienes las pistas. Tú eres inteligente y yo también. Vamos a ver quién engaña a quién.

CORONADO: Y sin explosiones.

PÉREZ-REVERTE: Sin explosiones.

CORONADO: Eso hoy casi es revolucionario.

PÉREZ-REVERTE: Casi.

¿Quién es María José Solano?

Historiadora, editora y periodista cultural. Escritora de libros de viajes, es co-fundadora de Zenda y columnista en el diario nacional ABC.

hc

​

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.