Cultura

El clásico taimado

"Nos interesa mucho saber cómo escribió Farabeuf, su libro más conocido. ¿Qué es lo que quiso decir?" Esta duda, añejada tres décadas, la despeja Salvador Elizondo en "Génesis de Farabeuf.

"Nos interesa mucho saber cómo escribió Farabeuf, su libro más conocido. ¿Qué es lo que quiso decir?" Esta duda, añejada tres décadas, la despeja Salvador Elizondo en "Génesis de Farabeuf. Fragmentos de una conferencia", texto introductorio a la edición conmemorativa de los 50 años de Farabeuf (Colegio Nacional, 2015). Ahí explica el origen de su libro más apreciado. Entre todos los elementos a partir de los cuales Elizondo se basó para escribir la obra, la caligrafía china, el I ching, la fotografía del supliciado chino, las técnicas de montaje cinematográfico, el libro Précis de manuel opératoire de Louis Hubert Farabeuf, sobresale una a partir de la pregunta "¿Qué es lo que quiso decir?": que la indefinición también puede ser materia literaria. Esa es la gran aportación de Elizondo a la literatura mexicana. Existen libros que se convierten en clásicos. Y existe Farabeuf. El clásico taimado que se incrustó en el corpus de las letras nacionales a partir de la indefinición.

La edición de aniversario del Colegio Nacional es un trabajo irreprochable. Una caja-objeto de color rojo basada en una caja construida por el propio Elizondo para almacenar el manuscrito de Farabeuf, con el número seis chino en su portada. Contiene la obra, precedida por los extractos de la conferencia de Elizondo y una introducción de Paulina Lavista. Y al final, a la manera de una edición crítica, varias miradas acerca de la obra por artistas diversos –Paz, Zaid, Mariana Elizondo, Jorge F. Hernadez, et al–, de entre las que destaca la de Emiliano Monge. Un breve texto sobre su acercamiento al universo de Farabeuf, radiantemente conmovedor. Una confesión estremecedora sobre el poder del encuentro con la literatura.

Lo acompaña un lado b, el libro Iconografía de una gestación, encuadernado a la usanza oriental antigua. Toda una guía para armar el rompecabezas de la gestación de la obra. Los libros que acompañaron a Elizondo durante todo el proceso de escritura. Como manuales de consulta e inspiración. Imágenes del manuscrito original (lo escribió a mano). La serie de fotografías del supliciado chino. Las distintas portadas de las ediciones de Farabeuf desde 1965 a la fecha. Fotografías del autor (una de la premiación del Xavier Villaurrutia, lo recibió por Farabeuf). Y un acuse de recibo firmado de puño y letra por Gustavo Sainz para someter a la obra a dictamen en Joaquín Mortiz que es sin duda una de las postales más memorables de la literatura mexicana. Y como bonus track un póster con imágenes del manuscrito original. Para enmarcarse y colgarse de la pared. Como si fuera el afiche de una banda de rock.

En resumen: una joya invaluable. Un tratado de edición impecable e impagable. Un estupendo trabajo hecho con una devoción religiosa a la altura de las obsesiones de Elizondo. Qué excelente iniciativa de rendirle tributo a uno de nuestros libros más inclasificables pero representativos.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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