Treinta y siete años después de la muerte de León Trotsky en Coyoacán, un célebre periodista de nota roja relata la historia nunca antes contada del asesinato mientras echa ficha de dominó en una cantina rodeado de amigos.
Es la historia principal de La torre de cristal (Random House), una singular novela negra escrita a cuatro manos por Eduardo Antonio Parra (León, 1965) y Carlos René Padilla (Sonora, 1977), que dejaron atrás sus egos de autores para escribir con una sola voz.
“Eduardo y yo comenzamos a platicar de películas, de algún tema en específico, y llegamos a esos años, a los 40. La historia comenzó a crecer en datos, historias y en lo que supuestamente había pasado. Pero no con la intención de que ‘vamos a sentarnos a ver qué historia podemos sacar’. Creo que la historia fue la que se sentó en frente de nosotros y nos retó: ‘A ver, cuéntenme’”, dice Carlos René Padilla.
Es un punto en el que concuerda Eduardo Antonio Parra: “Arrancamos al revés, no había un proyecto y era pura plática sobre la época y cómo la ciudad de aquellos años se reflejaba mucho más en el cine y no en la literatura. Comenzamos a darle vueltas y de repente llegamos a la cuestión de Trotsky, uno de los acontecimientos más fuertes de la época, y nos interesó cómo se contaría la historia de Trotsky desde México. Teníamos muy claro que todo sería con base en datos históricos, pero obviamente anteponiendo todo lo literario”.
Para los experimentados autores mexicanos, trabajar juntos en este “noviazgo literario” no implicó batallas ni problemas; todo fue orgánico.
“El rebote de ideas era básicamente porque había mucha cepillada al texto. La idea era que no se notaran los autores y que todo fuera a un ritmo vertiginoso, que el lector empezara a leerlo y no se detuviera con los datos históricos”.
La figura del periodista encarnada en el personaje de El Güero, explica René Padilla, les permitió construir una mirada sin filtros sobre el poder.
“Nos da la investigación y la primera versión de las cosas. Y la idea era: saquémosle la vuelta a la historia oficial, sea lo que sea, y contemos a partir de esos claroscuros que había. El Güero es muchos reporteros, un homenaje y sí, le fuimos abonando un poquito de nuestra experiencia en algunas salas de redacción; la complicidad con los policías, enfermeros... Todo eso que yo creo que ya no se da. Las fuentes no se heredan, las fuentes se ganan. Es un homenaje, a lo mejor, a la nota roja mexicana de las primeras seis décadas del siglo XX. Ahí tenías ya la nota roja narrativa, sobre todo, donde se metían a hacer relatos y eso creo que fue bastante interesante”.
En La torre de cristal los escritores se basan en algunos personajes reales como Aquiles Cuarón.
“Fue el que resolvió el enigma de quién era el asesino de Trotsky. Tenía sus métodos que eran más que científicos; era mucha psicología y es un homenaje a él. El otro está basado en un policía legendario, pero de los años veinte. En la vida real no coincidieron, pero bueno, era una de las libertades que nos ofrecía la literatura”, asegura Eduardo Antonio Parra.
Y el autor de Nostalgia de la sombra responde a la pregunta de ¿por qué Trotsky?
“Primero, porque fue el momento más decisivo de 1940. Pero segundo, porque inconscientemente estábamos encontrando ecos con la época actual, mucha cuestión ideológica, lucha por el poder debajo del agua y, de alguna manera, no ha cambiado México desde los 40 hasta la fecha, sigue siendo el mismo”.
Por su parte, Carlos René Padilla añade: “El punto histórico era fundamental. Era Trotsky, era la guerra mundial, los espías. ¿A quién le beneficia la muerte de Trotsky? ¿A quién le beneficia que este escándalo político afecte a Cárdenas? Y la novela negra nos permite esa flexibilidad. Estamos agarrando estos datos históricos y contando toda una época”.
Sobre la destreza de cada uno como escritor, Eduardo Antonio Parra opina de Carlos: “Tiene la facilidad para armar ciertas tramas y capítulos. Además, fue la rapidez, la fluidez del texto. Por lo regular, mis textos son mucho más morosos, más lentos. Entonces de repente dije: ‘Aquí le vamos a dar velocidad’ y ahí estaba Carlos. Fue una experiencia muy divertida”.
Mientras que Carlos Padilla comenta: “Yo me sentí honrado cuando Eduardo dijo que sí, parece matrimonio (risas); pero es algo que nunca había hecho él y yo, como maestro que es, lo admiro mucho”.
La torre de cristal termina de una manera muy interesante y abre la puerta para que Parra y Padilla sigan escribiendo juntos.
“La principal idea es que a la gente le guste y que disfrute la historia. Al final, no dejamos una puerta, sino varias ventanas ahí que pueden funcionar después porque es una época muy rica”, finaliza Carlos René Padilla.
Ambos escritores se ponen de pie para las fotos, son amigos, se divierten, juegan y, si tuvieran un revólver en las manos, seguro lo presumirían como lo hacen con su novela La torre de cristal, escrita por dos colegas que a la hora de escribir se volvieron cómplices.
Presentación de 'La torre de cristal', de Eduardo Antonio Parra y Carlos René Padilla, 26 de junio, 19:00 horas, en la librería Mauricio Achar, ubicada en Miguel Ángel de Quevedo 121
PCL