El cineasta ucraniano Oleg Sentsov, activo opositor a la anexión rusa de Crimea y condenado a 20 años de prisión en el norte de Rusia, cumple ya tres meses en huelga de hambre y su salud se ha deteriorado drásticamente en los últimos días: “Está dispuesto a morir”, advirtieron su prima Natalia Kaplán y su abogado Dmitri Dinze.
“Evidentemente, Oleg, como cualquier otra persona, no quiere morir. Pero está dispuesto a ello”, declaró Dinzé. “Creo que en el fondo tiene miedo, pero no deja que este miedo se manifieste”, aseguró el abogado.
Esta declaración se produce poco después de que Oleg Sentsov dijera que teme que su fin esté “cerca” en una carta dirigida a su prima, quien aseguró el miércoles que la situación era “catastrófica”.
Europa ha exigido este viernes brindar una “tratamiento médico apropiado” al cineasta, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha insistido vía telefónica a su homólogo, Vladímir Putin, que debe encontrase una “solución humanitaria” al caso.
Según informó el Elíseo: “Los dos presidentes examinaron la situación del director del cine Oleg Sentsov, que mantiene una huelga de hambre desde mediados de mayo”, y añade que Macron compartió con Putin “su preocupación por el hecho de que la salud de Sentsov, al parecer, está empeorando” y llamó a Rusia a “encontrar inmediatamente una solución humanitaria para esta situación”.
“Si tengo que morir, moriré”, le dijo Sentsov a su abogado. El activista de 42 años se niega categóricamente a leer las numerosas cartas que le envían pidiéndole que cese su huelga de hambre, iniciada el 14 de mayo, para exigir la libertad de 64 ucranios que considera presos políticos.
Amnistía Internacional, Memorial y otras organizaciones de defensa de derechos humanos definen al cineasta como preso político, mientras que las autoridades rusas se niegan a reconocerle ese estatus.
“Oleg se convirtió en un kamikaze ucraniano que puso su vida en juego para salvar la vida de los otros, por sus ideales y por su país”, consideró el abogado Dinzé, destacando que su cliente “no es un suicida ni un enfermo mental”.
Sentsov fue detenido el 11 de mayo de 2014 y condenado al año siguiente a 20 años de prisión por terrorismo, acusado de haber organizado los incendios de las oficinas de la Comunidad Rusa de Crimea y de la organización Rusia Unida en su ciudad natal de Simferópol, así como de “preparar otros actos terroristas”.
El cineasta se negó a reconocer la legalidad del tribunal mientras Amnistía Internacional calificó el juicio como “estaliniano”.
En la habitación del servicio médico a la que fue transferido dos semanas después de comenzar la huelga de hambre, “lee libros, escribe y termina guiones, escritos y relatos; trabaja mucho, pues se volvería loco si se quedara tumbado mirando el techo”, añadió el abogado Dmitri Dinzé.
La huelga de hambre de Sentsov, que este sábado 11 de agosto cumple su nonagésimo día, no es total: bebe tres litros y medio de agua al día y desde hace dos semanas acepta que le den 2 o 3 cucharadas de concentrados para mantenerse consciente y evitar que lo alimenten a la fuerza por una sonda.
Precisamente el temor a que le den de comer a la fuerza es otra de las razones por las que se niega a trasladarse al hospital civil de Labytnangui, la ciudad polar donde se encuentra su prisión.
El abogado Dinze comentó en una reciente entrevista que ello se debe a que cuando estuvo en ese centro médico lo trataron muy mal, y por eso prefiere el hospital penitenciario.
Por otra parte, Anatoli Sak, defensor de derechos humanos de Yamalia —el distrito autónomo donde se encuentra la prisión Oso Polar—, declaró que el martes había conversado con el médico del cineasta y que este le había dicho que el estado de salud de Sentsov era “relativamente estable”.
Pero en una carta recibida por su prima Natalia Kaplán, el cineasta dice que “el fin está cerca”, en referencia a su posible muerte. Sentsov padece anemia, tiene problemas en el hígado y los riñones, y prácticamente ya no se levanta, según su abogado.
De nada han servido los llamamientos a liberar a Sentsov hechos por organizaciones de derechos humanos, gobiernos y personalidades de la cultura. Esta semana la escritora Ludmila Ulítskaya y el premiado director de cine Andréi Zviáguintsev, se unieron a los otros firmantes.
Las propuestas de canje entre prisioneros ucranios y rusos tampoco han fructificado, ya que el Kremlin considera a Sentsov como ciudadano ruso y no reconoce la nacionalidad ucraniana.
*Con información de AFP, EFE y EuropaPress
AG