Cultura

El esplendor perdido del Palacio Chino: ¿Qué pasó con el icónico cine que marcó el centro de la CdMx?

De ser el epicentro del glamour y las marquesinas espectaculares a quedar en el abandono. Viajamos en el tiempo para recordar cómo era en su época dorada y cuál es su realidad hoy.

La Ciudad de México es una urbe que devora sus propios recuerdos. Quien camine hoy por sus calles se topará, de tanto en tanto, con gigantes de concreto y nostalgia que alguna vez fueron el epicentro del entretenimiento y la vanguardia arquitectónica. Son cascarones abandonados que, a pesar del vandalismo y el olvido, se resisten a morir en silencio.

Mientras en la colonia San Rafael el majestuoso Teatro Ópera languidece resguardado por sus icónicas esculturas, en la calle de Iturbide (casi esquina con la emblemática avenida Juárez), en pleno Centro Histórico, yace otro templo herido del séptimo arte: el Palacio Chino. Una joya que pasó por tantas mutilaciones comerciales que terminó perdiendo su alma antes de cerrar sus puertas para siempre. 

Palacio Chino | Fideicomiso del Centro Histórico y Google Maps
Palacio Chino | Fideicomiso del Centro Histórico y Google Maps

Palacio Chino: un viaje al Oriente místico en el corazón de México

Hubo un tiempo, entre las décadas de 1940 y 1960, en el que cruzar el umbral del Palacio Chino no era simplemente ir a ver una película; era abordar un viaje de fantasía hacia un Asia mística. Diseñado bajo el ambicioso concepto estadounidense de los movie palaces (palacios cinematográficos), el recinto se convirtió en el punto de encuentro predilecto de la élite durante la Época de Oro del cine nacional.

Desde la distancia, el imponente letrero vertical de neón en tonos rojos y verdes anunciaba la palabra "CHINO" bajo una espectacular marquesina en forma de pagoda. Al cruzar la entrada, la primera parada obligada de los cinéfilos era frente a una monumental escultura de un Buda sonriente; la tradición dictaba que tocarle la panza aseguraba buena fortuna para el resto de la noche. 

Antiguo Palacio Chino | Pinterest
Antiguo Palacio Chino | Pinterest

El interior era un despliegue de lujo desmedido: gruesas alfombras rojas con patrones de dragones dorados amortiguaban el paso, mientras lámparas de herrería que imitaban faroles antiguos iluminaban el vestíbulo. La sala principal para 4,000 espectadores sentados en suntuosas butacas de terciopelo. 

La pantalla estaba enmarcada por una réplica de tres pisos del Templo de Confucio, adornada con intrincados detalles de oro y plata traídos directamente desde Birmania.

Pero lo más atractivo era un techo pintado de azul profundo con miles de luces diminutas y un proyector de nubes que creaba la ilusión óptica de estar disfrutando de una función a la intemperie, bajo el cielo estrellado de un patio imperial. En esa pantalla se estrenaron las joyas de María Félix, Jorge Negrete o Cantinflas, quienes recurrentemente acudían a las galas para convivir con su público. 

ara García tampoco llevaba una buena relación con Pedro Infante, cuando lo conoció en Los Tres García.
Jorge Negrete, Sara García y Pedro Infante (Especial)

De palacio imperial a multiplex corporativo: El camino a la decadencia

El declive del Palacio Chino comenzó cuando el concepto de una sola pantalla monumental dejó de ser un negocio rentable. En los años 50, el empresario Carlos Amador adquirió el inmueble y aplicó la primera cirugía mayor: lo dividió en cuatro salas bajo el nombre de Tele-cine Palacio Chino, sepultando gran parte de la decoración original detrás de fríos muros divisorios.

La estocada final llegó a finales de los años 90, cuando una conocida cadena cinematográfica tomó el control del edificio. En un intento agresivo por modernizarlo, el espacio fue fragmentado en 11 salas tipo multiplex. Aunque la fachada conservaba los rasgos orientales, el interior fue despojado de su magia para convertirse en un cine genérico, gris y de bajo costo.

El 26 de agosto de 2016, la cadena anunció un "cierre temporal" para revisar la situación del inmueble. Las cortinas metálicas jamás volvieron a levantarse. Para 2017, el contrato de arrendamiento venció de manera oficial, decretando la muerte definitiva del coloso tras 77 años de historia.

El presente del Palacio Chino

Hoy, el Palacio Chino es una sombra de lo que fue. Tras quedar en el abandono, el edificio fue blanco fácil para los saqueadores, quienes lo desvalijaron por dentro. Sus escalinatas pasaron a ser el refugio nocturno de personas en situación de calle y su fachada asiática terminó sepultada bajo capas de grafiti.

Salvo por una fiesta clandestina del Orgullo LGBT que encendió sus luces de forma ilegal en 2019, el recinto permanece apagado, devorado por el polvo del Centro Histórico. El letrero que alguna vez brilló con orgullo hoy es solo un recordatorio de la época en que ir al cine en la Ciudad de México era una verdadera obra de arte.


Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.