JoCa pinta retratos a los que les falta algo a propósito. En Invisibilis reúne más de 40 piezas, de formato pequeño a grande, donde el rostro se pinta con precisión académica y aparece atravesado por el trazo y la abstracción. La exposición es presentada por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en Centro Cultural Universitario Caja Real.
El título habla de lo invisible, pero JoCa lo aterriza distinto, dice que no se trata del alma, sino de la identidad que fabricamos frente a los demás.
El curador dice que tu retrato rompe con la idea de una verdad única del retratado, ¿qué buscas que quede en el cuadro?
Esa frase se refiere a la idea de que un retrato debe ser una imagen puramente estética y parecida físicamente al retratado. Creo que él quiere decir que, al mezclar lo abstracto con lo figurativo, hay una verdad "más allá" de lo que esperamos de un retrato. Pero si me lo preguntas a mí, yo no busco eso. Simplemente me nace hacer retratos así, incompletos, porque me obsesiona el concepto de identidad y cómo hoy todos nos ocultamos detrás de un alter ego en nuestras redes sociales. Nadie somos quien decimos ser.
¿En qué momento decides que el rostro ya está listo para ser intervenido, y qué sucede si te pasas?
En realidad no pinto los rostros para después intervenirlos. El boceto lleva la intervención desde el inicio, así que no existe una versión completa de esos rostros en ningún momento. Siempre hago el boceto lo más cercano posible a lo que quiero que sea la pintura final. No se me da la improvisación, así que cada línea, incluso en las partes abstractas, está planeada con precisión desde el principio. Por eso no ha habido oportunidad de "pasarme". Quizá sea algo que deba explorar más adelante, cuando me sienta con más confianza para experimentar.
¿Qué es lo invisible en estos retratos y cómo se pinta algo que no se ve?
Más que emociones o espiritualidad, la gran mayoría de mis obras busca generar una conversación sobre la identidad, y sobre todo sobre la falsa identidad que todos mostramos hoy frente a los demás en las redes sociales. Lo que no se ve se refiere a las ideas, al ego y al alter ego. Son temas que me parecen fascinantes y la razón principal por la que yo misma decido no publicar mi identidad por completo en ningún lado. Así, artista y arte somos parte de una misma narrativa.
Hablas de cancelar la mirada. ¿Por qué tapar, borrar o desviar lo que más identifica a una persona?
Precisamente porque el reto desde el inicio era hacer retratos estéticamente atractivos quitándoles lo más importante, lo que normalmente identifica a la persona retratada. ¿Se ha logrado o no? Esa pregunta no la puedo responder yo, pero el intento se está haciendo.
Vienes de la muestra Echoes of Haworth, en la que fragmentabas a las hermanas Brontë. ¿Qué cambia cuando pasas de personajes históricos a retratar gente de hoy?
Echoes of Haworth fue una especie de experimento para mezclar el tema de la identidad que me apasiona con una época que también me ha apasionado desde niña. El experimento funcionó y planeo seguir con estas narrativas en el futuro.
¿Cómo pensaste el recorrido de Invisibilis?
El recorrido lo van a definir en la museografía el Centro Cultural Caja Real y mi equipo de representantes. Lo que espero es que quien vea mi trabajo salga con ganas de conversar sobre la identidad y sobre lo que significa hoy esa palabra.
Validación cultural y profesional
Para el curador Rafael Pérez y Pérez, llegar a Caja Real es importante. Exponer ahí, explica, “representa una validación institucional, cultural y profesional” de la obra, y va mucho más allá de colgar piezas en una sala.
Ubica a JoCa en un momento de posicionamiento dentro del circuito del arte, con un recorrido que ya incluye galerías comerciales, centros culturales y el Museo de la Ciudad de Mérida. Un recinto universitario, que además tiene carrera de artes visuales, “permite establecer un diálogo con un público más amplio”.
Sobre el género, dice que el retrato contemporáneo sigue siendo, "plenamente válido" porque pasó de documentar o conmemorar a ser una herramienta crítica para explorar la identidad, la psicología y la condición humana. La curaduría consistió en convertir piezas aisladas en un discurso visual con propósito narrativo: pintura de viento, tiempo, dolor, sonido, memoria y tensiones sociales y psicológicas. Es decir, “convertir una idea abstracta en un relato visual y espacial”. Lo más difícil fue decidir qué dejar fuera, y no fue lo único. Buena parte de la obra de JoCa está en manos de coleccionistas en México y en el extranjero, lo que complicó la operación.
Invisibilis estará abierta hasta el 24 de enero de 2027 en Caja Real Centro Cultural Universitario, en el Centro Histórico de San Luis Potosí.
BSMM