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Betsy Pecanins, la incansable reina del blues

En México conocimos el blues gracias al rock, y ese descubrimiento se debió, en buena medida, a la labor incansable de Betsy Pecanins.

La de Betsy Pecanins es una de esas historias de éxitos invertidos. Mientras que el sueño americano es casi una consigna para los de este lado de la frontera, ella eligió el sueño mexicano.

Dejó Arizona —su tierra natal— cuando tenía 14 años. En aquel 1977, el rock en inglés imponía su hegemonía. Pero Betsy prefería un género que requería de algo más que amplificadores y rebeldías.

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Admiradora de Willie Dixon, solía repetir una frase suya: "el blues tuvo un hijo y ese hijo fue el rock and roll”, pero en México —tierra de contradicciones— descubrió que el blues no tenía demasiados foros de exhibición. Conocimos el blues gracias al rock, y ese descubrimiento se debió, en buena medida, a la labor incansable de Betsy Pecanins.

Como si ese obstáculo no fuera suficiente, la cantante tuvo que competir con un ámbito particularmente hostil hacia las mujeres. “Fue difícil ser la directora de un grupo. No se me cerraron las puertas pero no fue sencillo lidiar con egos que no aceptaban el mando de una mujer”, le dijo a MILENIO en 2015.

Con fervor adolescente, Betsy defendía al blues con las entrañas. “Si no te duele no es un blues, aunque también tiene ironía y sensualidad”, solía decir. No creía en técnicas ni paradigmas acartonados, y siempre recurría a los patriarcas del blues para demostrarlo: “Howlin' Wolf sigue siendo excelente con todo y su estilo desafinado. Para mí tiene más valor el sentimiento”.

Hace unos años, Betsy se descubrió víctima de otra paradoja: la reina del blues padecía disfonía espasmódica, una enfermedad neurológica en la que el cerebro manda señales para que las cuerdas vocales hagan espasmos. No obstante, aquello no detuvo su ímpetu creador. Cuando al fin tuvo certeza de su enfermedad, recurrió a un tratamiento que consistía en inyectar botox a las cuerdas vocales, de modo que, durante un rato, podía volver al trono del blues.

La enfermedad, sin embargo, le reveló una faceta que hasta entonces desconocía. Se convirtió en compositora y exploró matices de su voz que, de otro modo, jamás hubieran surgido. “Ahora rapeo y susurro, pero aún así el blues está ahí, porque no perdona”.

Con el material surgido de esos experimentos, desde 2015 Pecanins recorrió varias ciudades del país con el espectáculo Ave Fénix, título digno de su implacable personalidad.

En México grabó 16 discos, entre ellos Betsy Pecanins canta blues, Efecto tequila, Blues en el alma, Lara y Sones.

En 1989 recibió el premio a la Mejor Vocalista en el primer Festival de la Ciudad de México. El Inmujeres le otorgó en 2012 la medalla Omecíhuatl por su labor artística y cultural.

Betsy murió este 13 de diciembre a causa de un paro cardiaco en la Ciudad de México.


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Ángel Soto
  • Ángel Soto
  • Periodista cultural y escritor. Sus textos, fotografías y poemas han aparecido en la Revista de la Universidad de México, Langosta Literaria, Punto de partida, Algarabía Niños, Picnic y Yaconic. Es creador del podcast y newsletter "Tinta y voz".
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