El ballet contemporáneo El cisne negro regresa al Castillo de Chapultepec con una nueva temporada que se presenta del 12 de febrero al 8 de marzo de 2026, bajo la dirección y coreografía de Rodrigo González. La producción, a cargo de La Infinita Compañía, integra en esta ocasión el trabajo del artista urbano Atardecer Dwsk como diseñador invitado de vestuario, en una puesta en escena que articula danza contemporánea, arte urbano y moda a partir de prendas recicladas intervenidas manualmente.
Atardecer Dwsk explicó que uno de los mayores retos del proyecto fue trasladar su lenguaje visual, originado en el muro urbano, al cuerpo en movimiento.
“Lo más difícil y revelador fue entender un cuerpo de manera tridimensional, en movimiento”, dijo, al tiempo que señaló que el proceso mantiene similitudes con la pintura mural, ya que “tú como autor eres ese personaje en movimiento”.
El artista comentó que le resultó significativo ver cómo los trazos que comenzó a desarrollar en la calle “ahora cobran vida, se mueven, giran y se desplazan gracias a la danza dentro de un complejo como lo es el Castillo de Chapultepec”.
Desde la producción, Mónica Martínez, directora de Banana Contemporary, comentó que la invitación a Dwsk y al fotógrafo Nelson Morales respondió a la necesidad de llevar el arte contemporáneo a otros lenguajes.
“Creo firmemente que el arte contemporáneo debe salir de sus zonas de confort y colonizar otros lenguajes y espacios”, dijo.
Añadió que, en este proyecto, el ballet contemporáneo funciona como un cuerpo en movimiento capaz de absorber otros relatos y prácticas sin jerarquías rígidas.
Martínez explicó que la participación de Morales se inscribe en ese cruce disciplinario, al integrar una mirada que aborda identidades disidentes y narrativas muxe dentro de la puesta en escena. Comentó que su trabajo dialoga con el cuerpo y el movimiento desde una perspectiva que cuestiona normas binarias y herencias coloniales.
Sobre el uso de prendas recicladas, Dwsk comentó que la ropa conserva historias de quienes la han portado y que la intervención manual representa transformación.
“La ropa habla de quien la porta. La modificación habla del cambio, el cambio es necesario para avanzar”, dijo.
Añadió que materiales rotos, olvidados o desechados pueden resignificarse:
“Lo roto puede volver a brillar. Lo bello también está en las grietas que permiten el paso de la luz”.
En ese sentido, Martínez explicó que en el escenario el trabajo de Dwsk deja de ser contemplado de manera estática, como sucede en una galería.
“Aquí sus intervenciones se vuelven piel, músculo, respiración”, dijo, y comentó que los trazos que antes permanecían en el muro ahora se transforman con cada movimiento del cuerpo.
“Descubrí que el aerosol puede danzar”, afirmó.
El artista urbano relató que el proceso de creación del vestuario fue cambiante desde el inicio, ya que trabaja sin bocetos previos.
“Siempre voy imaginando y haciendo”, comentó, y explicó que el primer contacto con las prendas y con quienes participan en la obra fue determinante, ya que ahí se reflejan emociones como sorpresa o comodidad. Dwsk señaló que cada pieza fue pensada para un intérprete específico y que buscó que los artistas se sintieran reflejados en el vestuario, al considerar que el vestuario es un componente visual central de la puesta en escena.
El contexto del Castillo de Chapultepec también influyó en sus decisiones estéticas. Dwsk dijo que la relación del grafiti con la calle fue clave para intervenir el espacio.
“Tomar el espacio, hacer una ruptura”, comentó, y añadió que la carga histórica puede inmovilizar si no se cuestiona. Afirmó que el proyecto plantea otra temporalidad y reconoció que la colaboración fue posible gracias a la apuesta de la directora de Banana Contemporary.
Al respecto, Martínez explicó que el Castillo de Chapultepec fue elegido por su peso simbólico.
“Es un lugar de poder, de memoria oficial, de narrativas construidas desde arriba”, dijo, y comentó que la presencia del arte urbano, la moda sostenible y las narrativas identitarias genera tensiones al dialogar con un espacio históricamente asociado a lo institucional.
Añadió que estas fricciones permiten resignificar el lugar sin anular su historia.
Respecto a su práctica artística, Dwsk señaló que el trabajo colaborativo ha sido siempre uno de sus ejes. Comentó que, aunque no sabe si su práctica se desplazará hacia lo escénico, el proyecto reafirma su lugar como artista urbano.
“Entender que el aerosol puede romper límites es algo mágico”, dijo, y afirmó que la experiencia le dejó preguntas abiertas sobre los límites de su propio lenguaje.
Martínez coincidió en la importancia del trabajo colaborativo y comentó que el ballet contemporáneo mostró una capacidad de escucha durante el proceso.
“No se resiste al otro, lo incorpora”, dijo, y añadió que el cruce entre disciplinas permitió la aparición de lenguajes que no se producen en contextos cerrados.
Con la música de Piotr Ilich Chaikovski como base y una lectura contemporánea de la obra, el elenco reúne a intérpretes como Yan Carlo Morejón, Alan Huerta, Paulina del Carmen, Domingo Rubio y Lilia Castaños, quienes asumen los roles protagónicos a partir de interpretaciones que combinan precisión técnica, intensidad y sensibilidad escénica. El reparto se completa con la participación de Pamela Grimaldo, Gata Negra, Aileen Aguilar, Jennifer Rivera y Mariano Lizalde, así como un cuerpo de baile integrado por Yokoyani Arreola, Álvaro Pérez, José Ortiz, Ulises González, Yaroslav Villafuerte, Cristóbal Ríos y Carlos Coronel, cuya ejecución colectiva sostiene una lectura escénica que transita entre lo humano y lo fantástico
Finalmente, el artista agradeció el trabajo de Mónica Medina, modista y costurera, a quien reconoció como parte fundamental del desarrollo de las piezas, y destacó la importancia del oficio de la costura, que consideró base de muchos procesos creativos y pocas veces valorado.
¿Quién es Atardecer Dwsk?
Yair Hernández, conocido como Atardecer Dwsk (Ciudad de México, 1988), es egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Inició su práctica artística en el grafiti y ha trasladado ese lenguaje a distintos soportes como la pintura, la escultura, el dibujo y el arte objeto, con un énfasis en el trabajo colectivo y en los procesos de taller compartido.
PCL