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¿Por qué recomiendan y para qué sirve meter una cuchara al ciclo de lavado?

Esto es lo que debes de saber sobre el uso de una cuchara metálica al momento de lavar la ropa: ¿Cuáles son sus beneficios y cómo aplicar el truco de manera eficaz?

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El hábito de arrojar una cuchara metálica al tambor de la lavadora se ha vuelto popular entre quienes buscan soluciones prácticas para el cuidado de las prendas. 

Este método casero tiene como objetivo principal combatir la acumulación de estática en las prendas sintéticas durante las vueltas del centrifugado, pero también para evitar que se hagan nudos entre la propia colada.

¿Para qué sirve una cuchara en el ciclo de lavado?

Al girar la tina las prendas de poliéster o telas pesadas frotan entre sí generando cargas eléctricas que provocan que la ropa se pegue al cuerpo o atraiga polvo; la presencia de un objeto de acero inoxidable ayuda a canalizar y distribuir de forma distinta esa fricción, reduciendo el magnetismo entre las fibras.

Otra razón por la que se suele recomendar este procedimiento es para facilitar el desprendimiento de pelusas o cabellos atrapados en los tejidos: el ligero impacto de la cuchara envuelta genera un golpeteo suave que ayuda a aflojar la suciedad superficial para que el agua se la lleve más rápido.

Asimismo hay quienes aplican esta técnica para mejorar la mezcla de detergente en polvo o mezclas caseras con bicarbonato, pues el objeto ayuda a romper posibles grumos de jabón que a veces quedan estancados en el fondo del tambor.

¿Cómo usar el método de la cuchara en la lavadora?

Para poner en práctica esta alternativa sin dañar tu electrodoméstico, el primer paso consiste en seleccionar una cuchara de cocina común que esté limpia y con bordes totalmente lisos; evita usar cubiertos con adornos, picos o acabados que puedan engancharse en las costuras de tus prendas favoritas.

El segundo paso es proteger el utensilio colocándolo dentro de una funda, como un calcetín de algodón que ya no uses o una bolsa de red para prendas delicadas. Asegura muy bien la apertura haciendo un nudo firme para garantizar que el metal no salga volando a mitad de la lavada.

Posteriormente, llena la tina con la carga de ropa habitual cuidando de no amontonar las prendas para que el agua fluya libremente; coloca la funda preparada justo en el centro de la ropa antes de cerrar la tapa de la máquina.

Agrega tu jabón de preferencia en el dispensador correspondiente y selecciona el ciclo de lavado que utilizas de manera cotidiana; recuerda que no hace falta modificar la temperatura del agua ni la velocidad de centrifugado para que el método funcione.

Una vez finalizado el proceso de lavado y centrifugado, saca las prendas para ponerlas a secar al aire libre o en la secadora. Notarás que la ropa sale mucho más suelta y libre de esa molesta rigidez que produce la carga electrostática.

Por último, retira la funda con el utensilio del interior del tambor, déjala secar completamente y guárdala cerca de tus productos de limpieza; así la tendrás lista para utilizarla de nuevo en tu siguiente ciclo de lavado sin complicaciones.


KVS

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Karla Vázquez
  • Karla Vázquez
  • karla.vazquez@milenio.com
  • Coordinadora de la Unidad de Tráfico en Milenio digital. Periodista con interés por temas de política, policiaco, farándula, internacional, tendencias y virales. Fan de la música, diversidad cultural, arte, animalitos y el feminismo.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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