La tarde de este jueves 33 bomberos jaliscienses y dos binomios caninos regresaron a casa tras 11 días de una misión que puso a prueba cada límite humano.
Entre abrazos y un orgullo imposible de ocultar, sus familias y compañeros los esperaban con el peso del miedo que dejaron atrás y el alivio de tenerlos de vuelta.
Son elementos de distintas corporaciones: la Unidad Estatal de Bomberos así como de los municipios de Guadalajara, Zapopan y El Grullo, quienes juntos lograron que lo imposible se manifestara bajo tierra: el rescate de tres mineros en Sinaloa, dos de ellos con vida.
"Pues me siento con sentimientos encontrados, con mucha alegría y también tristeza, de tantos días de no ver a mi hijo, rescatista en cuerdas y espacios confinados USAR y pues aquí estamos esperándolo con muchas ganas de verlo, abrazarlo y darle las gracias por todo lo que hizo su equipo", dijo orgullosa Norma Valle Partida, madre del elemento Jesús Machuca Valle.
¿Cómo fue la misión de rescate en Sinaloa?
Al frente del equipo, el primer comandante regional, José Manuel Martínez Murillo, encabezó una operación marcada por el riesgo extremo en la Mina Santa Fe, en El Rosario, Sinaloa, tras el colapso de una presa de jales que dejó a cuatro trabajadores atrapados a más de 300 metros bajo tierra.
"El riesgo aumentaba, los vapores tóxicos aumentaban y eran muchas situaciones de emergencia que teníamos que estar bien conscientes, una conciencia y situacional de seguridad enorme y que me apoyara la coordinadora Nacional, que el General le informó a la presidenta, una coordinación muy enorme y el éxito que creo que es algo extraordinario, encontrar a una persona de más de 13 días, es increíble", expresó Martínez Murillo
Jaliscienses claves en el rescate minero
La labor del equipo jalisciense fue clave para la localización con vida de uno de los mineros, en un entorno donde el agua, los vapores tóxicos y la inestabilidad estructural convertían cada paso en una amenaza.
No hubo margen para el error. Cada decisión se tomó con una conciencia total del riesgo, respaldada por años de preparación y entrenamiento constante.
"Nos impulsa una parte nuestra vocación, lo hacemos por vocación. Otra por nuestras familias y que así como yo llevaba 32 Bomberos y dos perritos, yo sé que ellos tienen familia, tienen hijos y lo que me impulsa es que no me gustaría mandar una mala noticia, entonces la prioridad para mí es la familia. ¡Misión cumplida gracias a Dios!", terminó de manera emotiva.
Aunque el operativo terminó, su historia quedó como testimonio de que, incluso en los escenarios más oscuros, la preparación, la vocación y el amor por la vida pueden abrir paso a la esperanza.
JVO