Un análisis sobre el transporte rural en 14 municipios de Hidalgo con alto y muy alto grado de marginación revela que más de la mitad de las localidades no cuenta con servicio de transporte público, aunque tres de cada cuatro habitantes sí tienen algún tipo de acceso.
El estudio denominado El transporte rural en los municipios más pobres del estado de Hidalgo se enfoca en municipios que forman parte de las Zonas de Atención Prioritaria Rurales.
El trabajo fue realizado por los expertos José Alfonso Balbuena, María Aurora Moreno y Jorge Jerónimo Martinez en la Coordinación de Transporte Integrado y Logística del Instituto Mexicano del Transporte.
A partir de información del INEGI y análisis geoespacial, el trabajo identifica localidades con y sin transporte público, los medios más utilizados y 38 corredores de infraestructura vial rural considerados estratégicos para garantizar el acceso a servicios básicos.
En conjunto, el estudio analizó 878 localidades rurales. De ellas, 421, equivalentes al 47 por ciento, cuentan con transporte público, mientras que 457, el 51 por ciento, no disponen del servicio. En términos poblacionales, el 75 por ciento de los habitantes sí tiene acceso a transporte.
El principal medio de transporte es el micro, combi o taxi colectivo, con 62 por ciento, seguido del camión de redilas o troca, con 32 por ciento. En total se identificaron 38 corredores de infraestructura vial rural con una longitud de 1,826 kilómetros, de los cuales 94.5 por ciento corresponde a caminos rurales y carreteras.
Estos corredores concentran la infraestructura considerada prioritaria para garantizar el acceso permanente a servicios básicos de más de 150 mil habitantes rurales y permiten identificar con claridad los rezagos de conectividad y las necesidades de infraestructura en municipios con alta marginación.
Municipios más pobres presentan diversos rezagos de conectividad
En los municipios de Hidalgo con mayores rezagos sociales, el transporte rural sigue dependiendo casi por completo de caminos de terracería y corredores limitados que conectan comunidades dispersas con sus cabeceras municipales. En estas zonas, la marginación muy alta, la pobreza extrema y la presencia indígena marcan el acceso cotidiano a servicios básicos.
Xochiatipan encabeza este escenario. El municipio registra marginación muy alta, rezago social alto y el mayor porcentaje de población en pobreza extrema del conjunto analizado. Sus dos corredores rurales resultan insuficientes para una infraestructura vial limitada, considerada prioritaria para modernización.
Una situación similar se observa en San Bartolo Tutotepec, donde la marginación también es muy alta y el rezago social elevado. Con tres corredores identificados, la conectividad depende de caminos rurales que permiten el acceso a servicios básicos durante todo el año, especialmente en comunidades con fuerte presencia indígena.
Huehuetla enfrenta alta marginación y alto rezago social, con cinco corredores que enlazan localidades dispersas. La infraestructura se compone principalmente de caminos de terracería que conducen a la cabecera municipal, eje central del transporte y los servicios.
En Huazalingo, la combinación de alta marginación, rezago social medio y un alto porcentaje de pobreza extrema se traduce en una infraestructura vial limitada. Sus dos corredores principales dependen en gran medida de caminos no pavimentados, lo que restringe la movilidad de la población.
Yahualica y Tepehuacán de Guerrero comparten un panorama de alta marginación y rezago social alto. En ambos municipios, los corredores rurales concentran los flujos hacia las cabeceras municipales, que funcionan como centros regionales pese a las condiciones precarias de los caminos.
Tianguistengo, con alta marginación y un alto porcentaje de pobreza extrema, mantiene su transporte rural basado principalmente en micro, combi o taxi colectivo. Sus dos corredores sostienen la movilidad cotidiana en un contexto de infraestructura dominada por caminos rurales.
En estos municipios, la conectividad regional depende de corredores viales que resultan clave para reducir el aislamiento. La falta de caminos pavimentados y el deterioro de la infraestructura mantienen a miles de habitantes sujetos a trayectos largos y condiciones precarias para acceder a bienes y servicios básicos.