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  • “Riesgo hay en todos lados”: Ameca defiende el lanzamiento de su Juan Escutia viral por un balcón; lo ha hecho por al menos 50 años

La tradición de aventar a un niño por el balcón, es ya longeva en este colegio de Ameca. (Cortesía)

Pese al cuestionamiento del gobernador Pablo Lemus y la intervención de Sipinna tras la viralización de un video, el Colegio Niños Héroes y el Ayuntamiento rescatan el valor generacional de esta tradición que suma más de medio siglo en el municipio.

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M+.- Con esta historia no se pretende juzgar a la gente de Ameca, Jalisco. Tampoco glorificar un acto que dio la vuelta al país gracias a un video en el que un niño es arrojado desde el balcón del Palacio Municipal. Pero hay escenas que conmueven.

El director de la escuela, Juan José Rojas Aquino, tiene 85 años. Camina apoyado en una andadera. Habla de su colegio con el orgullo de quien ha visto pasar generaciones enteras por sus aulas. Defiende la representación de los Niños Héroes como ha defendido toda su vida el nombre de la escuela: con terquedad y con cariño.

“Riesgo hay en todos lados”, dice, mientras acomoda la andadera. “Mire, yo caminando me resbalé y me jodí la cadera”.

La frase arranca una sonrisa. Pero luego aclara algo importante: ellos no avientan a ningún niño. El Juan Escutia de Ameca —representado cada 13 de septiembre por un alumno de sexto grado de la escuela Niños Héroes— salta porque quiere.

Porque se preparó. Porque lo ensayó. Porque sueña con hacerlo desde que era pequeño. Así se justifica en esta pequeña ciudad de Jalisco, situada a una hora y media al poniente de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

La tradición atrae a muchos candidatos. La escuela siempre elige a tres, porque en los ensayos algunos sienten vértigo y se rajan del acto heroico. Pero siempre hay un Escutia en el colegio privado. Siempre hay un niño que levanta la mano.

La madre de otro niño, el Juan Escutia de 2025, recuerda aquel día con una felicidad que no cabe en su pecho. Su hijo conserva el uniforme intacto.

“No quiso que se lo laváramos”, cuenta, y se le quiebra la voz de puro orgullo.

El orgullo de la tradición

El director agradece la visita de MILENIO. Se siente importante porque fuimos a conocer su tradición, su historia, sus fotografías viejas, sus programas de fiestas patrias de 2004.

Se siente importante porque alguien quiere escuchar por qué, durante por lo menos cinco décadas, un niño se lanza desde un balcón envuelto en la bandera de México.

Hasta la presidenta municipal, Caty Loza, muestra su felicidad.

Dos de sus hijos estudiaron en el Colegio Niños Héroes. Conoce la tradición desde casa, no desde el escritorio. Y aunque evita contradecir al gobernador Pablo Lemus —quien reprobó la celebración y pidió cancelarla a partir del próximo año—, tampoco la condena.

“En Ameca también cuidamos a nuestras niñas y a nuestros niños”, dice. “Eso no quiere decir que por una tradición no los estemos cuidando”.

El video se viralizó. Las redes ardieron. El gobernador llamó a revisar la práctica. Y la presidenta respondió este viernes, por primera vez, después de ser buscada con insistencia por MILENIO.

Acción bajo la lupa

Pese a las posturas de defensa en la comunidad, la tradición quedará bajo revisión antes de septiembre de 2027. Participarán el director, el Ayuntamiento y el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), que ya envió un oficio. Nadie sabe todavía si habrá un nuevo salto.

Mientras tanto, en el Colegio Niños Héroes, los alumnos de grados menores ya preguntan si podrán participar cuando lleguen a sexto.

Porque en Ameca, el Niño Héroe no es solo un personaje de libro. Es el compañero de generación. Es el hijo. Es el recuerdo.

Y la pregunta, después de décadas, ya no es solo quién será elegido. Es si el próximo 13 de septiembre habrá un nuevo salto.

La comunidad y autoridades de Ameca defienden el salto de un niño desde el balcón municipal que evoca a Juan Escutia; el acto será revisado rumbo a 2027.
El director Juan José Rojas Aquino, de 85 años, se mostró orgulloso de la tradición. (Tony Martínez)

La escuela donde todo comenzó

Para entender por qué Ameca defiende el salto, hay que alejarse unas calles del Palacio Municipal y entrar al Colegio Niños Héroes. Ahí está buena parte de la historia.

El plantel tiene alrededor de 240 estudiantes de primaria y 45 de preescolar. Sus instalaciones también han servido para otros proyectos: albergan una plaza comunitaria del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y han prestado espacio a instituciones que temporalmente no tenían dónde estar.

Pero si algo caracteriza al colegio, dice su director, es la intención de conservar actividades que han pasado de una generación a otra. El salto del Niño Héroe es solo una de ellas.

El colegio mantiene también unos juegos atléticos que tienen alrededor de 70 años. Enfrentan a dos equipos tradicionales: rojos y azules. Lo que empezó como una actividad interna terminó extendiéndose a otras escuelas.

Hoy reúne a estudiantes, padres y exalumnos.

A eso se suma el “carnavalito”, que se realiza el martes de carnaval, y el paseo de San Juan Bosco, una convivencia familiar en las faldas del cerro del Dávila. Unos llegan caminando; otros, en bicicleta. Participan maestros, alumnos, papás y antiguos estudiantes.

Para Rojas Aquino, todas estas actividades tienen algo en común: mantener el vínculo entre quienes estudian hoy y quienes pasaron por sus aulas décadas atrás.

“Una de las prioridades de la escuela es guardar las tradiciones. Y es lo que estamos haciendo: guardar las tradiciones aquí, en nuestra ciudad”, explica.

Por eso, cuando el video del salto comenzó a circular acompañado de cuestionamientos, la reacción dentro de la institución no fue solo defender el evento de este año. También empezaron a mirar hacia atrás.

Una historia que intentan reconstruir

Paradójicamente, una tradición repetida durante décadas no tiene todavía una fecha exacta de nacimiento.

El propio director reconoce que desconoce quién tuvo originalmente la idea o en qué año un alumno subió por primera vez al balcón para representar a Juan Escutia.

La viralización está ayudando ahora a reconstruir esa historia.

Después de que las imágenes comenzaron a circular, exalumnos se comunicaron con el colegio. Enviaron fotografías, recuerdos y fechas de los años en que ellos mismos participaron.

Rojas Aquino sostiene que algunos testimonios remontan la representación hasta la década de los sesenta.

“Hay exalumnos que me están mandando que ‘yo fui en 1969’, hay otros que en 1966. Entonces, yo creo que tiene más de 50 años esta tradición”, relata.

Entre fotografías antiguas y mensajes que siguen llegando, el colegio comenzó a integrar una lista de quienes han interpretado al Niño Héroe.

La memoria de la actividad sobrevivió hasta ahora de una manera distinta a la de un archivo formal: pasando de padres a hijos, entre exalumnos y maestros, y mediante fotografías guardadas durante años por las familias.

El director conserva también documentos que muestran la participación del colegio en las celebraciones oficiales. Entre ellos está un programa de las fiestas patrias de 2004. Ahí aparece, para el 13 de septiembre a las 17:00 horas, la conmemoración de la Batalla de Chapultepec con el Colegio Niños Héroes en la plaza principal.

Según Rojas Aquino, la representación se ha realizado durante administraciones municipales de distintos partidos. Solo recuerda una ocasión en la que no se hizo en el Palacio Municipal. Aquel año se trasladó a las instalaciones del propio colegio.

Un director entre generaciones

A sus 85 años, Rojas Aquino habla de la escuela no sólo desde la oficina de la dirección. Habla desde una vida entera ligada a la enseñanza. Desde las generaciones que han pasado por el plantel.

Mientras muestra fotografías antiguas, recuerda nombres, antiguos alumnos, familias que siguen vinculadas con el colegio.

Algunos de quienes fueron estudiantes regresaron años después convertidos en padres. Luego, en abuelos. Ahora llevan a nuevas generaciones a las mismas aulas.

Para el director, ahí está parte de la explicación de por qué el video provocó reacciones tan distintas dentro y fuera de Ameca.

Quienes viven en el municipio no vieron por primera vez a un niño saltando desde el balcón. Muchos recordaron al compañero de generación que alguna vez lo hizo. Al familiar que participó. O incluso su propia experiencia.

“Estamos salvaguardando una tradición”, insiste Rojas Aquino.

La escuela, explica, busca formar “buenos ciudadanos y mejores cristianos”. Considera que las actividades que sobreviven entre generaciones forman parte de esa identidad.

La polémica, sin embargo, también obligó al colegio a mirar una práctica conocida desde otra perspectiva: la de quienes nunca habían visto el salto. La de quienes solo conocieron unos segundos a través de una pantalla.

¿Cómo se elige al niño que salta?

La selección no ocurre de manera improvisada, aseguran en la institución. El participante debe cursar sexto de primaria y manifestar que quiere representar a Juan Escutia.

No se trata del estudiante con las mejores calificaciones. Cuando hay varios interesados, la escuela realiza un sorteo. Los padres deben entregar una autorización por escrito.

Este año fueron seis los alumnos que levantaron la mano. El colegio selecciona un primer y un segundo lugar, porque existe la posibilidad de que el ganador cambie de opinión. Y eso ya ocurrió.

Rojas Aquino recuerda el caso de un estudiante que había sido seleccionado y participó en los preparativos. Pero cuando llegó el momento, decidió no saltar.

“Ya cuando vio ahí, en los ensayos, y a la hora de la hora, él dijo que no. Entonces ya estaba ahí el número dos”, relata.

Para el director, el episodio demuestra que un niño puede desistir. Incluso después de la controversia de este año, asegura que alumnos de grados inferiores se han acercado para preguntarle si podrán participar cuando lleguen a sexto. La respuesta ya no depende sólo de la escuela.

La comunidad y autoridades de Ameca defienden el salto de un niño desde el balcón municipal que evoca a Juan Escutia; el acto será revisado rumbo a 2027.
La tradición se ha llevado a cabo con orgullo desde los años 60. (Cortesía)

Las familias defienden la tradición

Liliana López Rojas conoce la tradición desde otro lugar. Su hijo, José Ángel Uribe López, fue seleccionado para representar a Juan Escutia el año pasado.

Mientras en redes sociales algunos usuarios reaccionaron con preocupación ante las imágenes, ella recuerda aquel día como uno de los momentos más emocionantes de la etapa escolar de su hijo.

“Como mamá, (sentí) muchísima emoción. Yo me sentía realmente emocionada en el evento. Desde que estábamos aquí en el colegio, antes de irnos a la Presidencia, no dejé de tomar mis fotos, de tomarle videos. Son cosas que hasta el día de hoy a mi niño le emociona mucho recordar”, cuenta a MILENIO.

Liliana explica que su hijo quiso participar y luego fue seleccionado mediante el sorteo.

También recuerda haber hablado con él sobre lo que ocurría en el balcón. De acuerdo con lo que el menor le contó, los maestros permanecían junto a él para cuidarlo. No para empujarlo.

Para esta madre, la tradición debería continuar.

“Que la sigamos viviendo, que esto no termine. Que, sobre todo, la conozcamos, que nos informemos acerca de esta tradición que tiene muchos años”, expresa emocionada.

El video que cambió la conversación

Durante décadas, la representación ocurrió frente a habitantes de Ameca sin alcanzar una repercusión semejante.

En 2026, las redes sociales cambiaron la dimensión de la historia.

El video salió del municipio. Las imágenes llegaron hasta el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, quien cuestionó públicamente que una tradición pueda implicar poner en riesgo a un menor. Llamó a la presidenta municipal a revisar la práctica.

El pronunciamiento provocó una nueva reacción en Ameca. Habitantes, familias y la propia escuela comenzaron a defender públicamente una costumbre que hasta entonces prácticamente no necesitaban explicar fuera del municipio.

El director considera que buena parte de las críticas se generan al observar únicamente los segundos del salto, sin conocer lo que ocurre antes. Eso no significa que niegue la existencia de un riesgo.

“¿De que hay riesgos? Donde quiera hay riesgos”, reconoce. “Estoy consciente de que debemos, y como lo estamos haciendo, tomar todas las precauciones habidas y por haber”.

De acuerdo con el colegio y el Ayuntamiento, previo al evento se realizan ensayos. Durante la representación participan Protección Civil, Cruz Roja y Seguridad Pública. Después de caer sobre la lona, el menor es revisado por personal de emergencia.

Son las medidas con las que ambas instituciones defienden la manera en que se ha realizado la actividad. La discusión abierta tras la viralización, sin embargo, es si esas condiciones deberán modificarse. O si la representación puede continuar tal como se conoce.

La presidenta rompe el silencio

La presidenta municipal de Ameca, Caty Loza, conoce la actividad también desde su experiencia como madre. Dos de sus hijos estudiaron en el Colegio Niños Héroes.

La alcaldesa asegura que el Ayuntamiento no organiza directamente la representación. El colegio solicita utilizar el balcón de la Presidencia. El gobierno municipal brinda acompañamiento con cuerpos de emergencia y seguridad.

“Esta tradición de la representación de la gesta heroica de los Niños Héroes viene desde hace más de 45 años. Y todos los gobiernos lo que hacemos es dar el apoyo o los protocolos de seguridad. Como tal, la organización la trae el Colegio Niños Héroes”, señala en entrevista con MILENIO.

Loza recuerda que cada 13 de septiembre las familias de Ameca se reúnen alrededor de las 16:00 horas en el centro para observar el acto cívico.

Frente al llamado del gobernador, evita confrontarse directamente con él. Asegura comprender que la escena pueda percibirse de otra manera desde fuera.

“Él sabe desde su contexto, como lo saben las personas que no han vivido esta tradición y que están desde fuera del municipio. Y se pueden dar cuenta en redes sociales cómo las familias defienden esa tradición que es de Ameca”, asegura.

La presidenta sostiene que preservar una costumbre no debe significar descuidar a los menores.

“En Ameca también cuidamos a nuestras niñas y a nuestros niños. Eso no quiere decir que por una tradición no los estemos cuidando”, sentencia.
La comunidad y autoridades de Ameca defienden el salto de un niño desde el balcón municipal que evoca a Juan Escutia; el acto será revisado rumbo a 2027.
La presidenta municipal de Ameca, Caty Loza, recibió a MILENIO para hablar sobre la tradición "Juan Escutia". (Tony Martínez)

Una tradición bajo revisión

Ni el Ayuntamiento ni el colegio pueden asegurar hoy que el salto volverá a realizarse de la misma manera en 2027.

La presidenta municipal confirmó que existen conversaciones con Rojas Aquino y que el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes ya hizo llegar un oficio relacionado con el caso.

“Tenemos el tiempo suficiente para analizar lo que tendremos que hacer”, señala Loza.

El director tampoco quiere adelantarse. Antes de determinar si volverán a realizarlo, dice, deberán conocer lo que establezcan las autoridades educativas. Revisar si es necesario incorporar nuevas medidas.

Entre algunos exalumnos, cuenta, ya surgió incluso la propuesta de reforzar las precauciones para preservar la representación.

Así, el mismo video que puso en duda el futuro de la tradición consiguió también algo inesperado: desempolvar fotografías, recuperar nombres y provocar que antiguos alumnos comenzaran a reconstruir una historia que durante décadas se transmitió casi exclusivamente entre las familias de Ameca.

Lo que para millones de personas apareció repentinamente en la pantalla de un teléfono tiene detrás generaciones de alumnos, padres y maestros que cada septiembre se reunieron frente al mismo balcón.

Ahora esa costumbre deberá enfrentarse a una discusión que hasta hace unos días prácticamente no existía dentro del municipio: cómo conservar una tradición cuando la manera de entender la protección de las infancias también cambia con el tiempo.

Mientras las autoridades analizan qué ocurrirá, en el Colegio Niños Héroes algunos estudiantes ya comenzaron a preguntar si podrán participar cuando lleguen a sexto grado.

Después de décadas, la pregunta en Ameca ya no es solamente quién será elegido para representar a Juan Escutia. Es si el próximo 13 de septiembre habrá un nuevo salto.

CH

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