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  • Toluca cumple tres semanas partida en dos: plantón de sindicalizados ahorca su principal avenida

  • La capital del Estado de México suma 21 días con los carriles centrales de Paseo Tollocan bloqueados por un plantón del personal de salud del Hospital 220 del IMSS.
Unos 50 trabajadores del IMSS mantienen el campamento frente al Hospital General Regional 220 desde el 9 de octubre. | Foto: Benjamín López
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M+.- En la Ciudad de México sería como mantener bloqueado durante tres semanas un tramo estratégico de Insurgentes o Paseo de la Reforma. En Guadalajara, la avenida López Mateos. En Monterrey, Constitución. 

En Toluca, la capital del Estado de México, el escenario dejó de ser una posibilidad: este viernes 30 de octubre se cumplieron 21 días de un plantón de trabajadores sindicalizados de la salud que mantiene interrumpida la circulación en los carriles centrales de Paseo Tollocan, la vialidad más emblemática y uno de los principales ejes de movilidad de la ciudad.

La protesta, iniciada el 9 de octubre por aproximadamente 50 trabajadores del Hospital General Regional número 220, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ha colocado a la capital mexiquense frente a una crisis de movilidad que rebasa el lugar del bloqueo. 

Las afectaciones se extendieron a las principales avenidas, alteraron las rutas del transporte público, complicaron las operaciones de la Terminal de Autobuses y golpearon las actividades comerciales, industriales y de servicios de toda la región.

A tres semanas del inicio del conflicto, el sector del autotransporte reporta afectaciones de hasta 35 por ciento en sus ingresos, mientras comerciantes ubicados en las inmediaciones del plantón aseguran que sus ventas se han desplomado hasta 60 por ciento.

El cierre ocurre, además, en uno de los puntos más sensibles de la movilidad regional: las inmediaciones de la Terminal de Autobuses, el mercado Benito Juárez y la estación Centro del tren interurbano El Insurgente, donde diariamente convergen trabajadores, estudiantes, pasajeros, comerciantes y familias procedentes de distintos municipios.

La magnitud del problema contrasta con el tamaño del grupo que inició la protesta. Unos 50 trabajadores que exigían mejoras salariales y laborales colocaron el conflicto en una vialidad cuya operación resulta fundamental para una ciudad de más de 915 mil habitantes y una zona metropolitana que reúne aproximadamente 2.4 millones de personas.

Lo que comenzó como una manifestación sindical se convirtió en una alteración prolongada de la vida cotidiana. Las consecuencias no se limitan a los automovilistas atrapados en el tránsito: alcanzan a pasajeros que pierden conexiones, trabajadores que llegan tarde, comerciantes que dejan de vender y transportistas obligados a recorrer mayores distancias para completar sus servicios.

Durante 21 días, Toluca ha tenido que aprender a moverse alrededor de una de sus principales arterias bloqueadas.

El Paseo Tollocan, la columna vertebral de Toluca

La importancia de Paseo Tollocan ayuda a dimensionar el alcance de la protesta.

Para la Ciudad de México, Insurgentes es uno de sus principales corredores de comunicación de norte a sur, mientras Paseo de la Reforma representa uno de sus ejes urbanos más emblemáticos. En Guadalajara, la avenida López Mateos articula parte de los desplazamientos entre el sur y el resto de la metrópoli. En Monterrey, Constitución forma parte de uno de los principales corredores metropolitanos de oriente a poniente.

En Toluca, Paseo Tollocan reúne características de esos corredores: es una conexión regional, una vía de distribución del tránsito urbano y un eje asociado al desarrollo industrial, comercial y habitacional.

Su relevancia no surgió recientemente. La construcción comenzó el 23 de octubre de 1973, durante el gobierno de Carlos Hank González, con el propósito de facilitar la circulación del transporte pesado, fortalecer el corredor industrial del Valle de Toluca y mejorar la conexión con la Ciudad de México.

Desde entonces, se convirtió en una de las obras viales que marcaron el crecimiento de la capital mexiquense.

El tramo comprendido entre las Torres Bicentenario y su conexión con la carretera México-Toluca, en Lerma, tiene una extensión aproximada de 10.5 kilómetros, mientras el segmento urbano que se prolonga hacia Ciudad Universitaria abarca cerca de cinco kilómetros.

En ese corredor se encuentra el Hospital General Regional número 220, frente al cual hasta este sábado los trabajadores mantienen su campamento y el cierre de los carriles centrales.

La importancia de Paseo Tollocan fue documentada por Guadalupe Hoyos Castillo y Marce Darinka Camacho Ramírez, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de México, en el estudio "Vialidad Paseo Tollocan en la ciudad de Toluca".

Las investigadoras identificaron tres funciones esenciales de esta arteria: servir como eje de circulación, funcionar como vía de comunicación regional e impulsar la expansión urbana.

A ellas se añade su importancia económica, debido a la concentración de actividades comerciales, industriales y de servicios que dependen de la circulación de personas y mercancías.

La investigación ya advertía sobre los problemas de congestionamiento y accesibilidad derivados de la multiplicidad de funciones de la vialidad.

El bloqueo de octubre de 2026 colocó nuevamente esas deficiencias en el centro del debate sobre la movilidad de Toluca.

Una protesta de 50 trabajadores alcanza a toda la ciudad

El viernes 9 de octubre, aproximadamente 50 trabajadores sindicalizados del Hospital General Regional número 220 del IMSS decidieron bloquear ambos sentidos de los carriles centrales de Paseo Tollocan para exigir mejores salarios y condiciones laborales.

La manifestación se sumó a una serie de movilizaciones del personal de salud registradas en distintas ciudades del país.

Los trabajadores inconformes también han planteado demandas relacionadas con el abastecimiento de medicamentos, materiales de curación, infraestructura hospitalaria y representación sindical.

Durante las primeras horas de la protesta, los cierres y las desviaciones de vehículos comenzaron a saturar las vialidades que habitualmente funcionan como alternativas para circular por Toluca.

Solidaridad Las Torres, Miguel Hidalgo, José María Morelos, Lerdo de Tejada, Alfredo del Mazo, Isidro Fabela, Pino Suárez y 5 de Mayo registraron complicaciones, al igual que los carriles laterales de Paseo Tollocan, la zona industrial y diversas colonias aledañas.

La afectación no se concentró exclusivamente en quienes necesitaban atravesar el punto del plantón.

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Las desviaciones por el cierre de Tollocan colapsaron arterias clave como Solidaridad Las Torres, Pino Suárez e Hidalgo. | Benjamín López

También alcanzó a vehículos que ingresan a Toluca procedentes de la Ciudad de México y a quienes utilizan la capital estatal como punto de conexión hacia municipios del norte y sur del Estado de México, así como hacia Michoacán, Querétaro y Morelos.

El desplazamiento de automóviles, autobuses y unidades de carga hacia rutas alternas terminó por incrementar la presión sobre calles y avenidas que ya enfrentaban problemas de saturación.

Los trabajadores mantuvieron el campamento y, conforme transcurrieron los días, las desviaciones dejaron de ser una medida excepcional para convertirse en parte de la rutina de miles de personas.

Una ciudad con 650 mil automóviles y las mismas calles

El bloqueo encontró a Toluca con problemas de movilidad acumulados durante años.

Gabriel Medina Peralta, director general de Innovación, Planeación y Gestión Urbana del ayuntamiento, explicó a MILENIO que diariamente se movilizan alrededor de 130 mil vehículos en el territorio municipal, dentro de una dinámica de movilidad que alcanza aproximadamente 900 mil viajes.

Como referencia del crecimiento de los desplazamientos, en 2016 se registraban alrededor de 525 mil traslados en automóvil.

De acuerdo con los datos municipales presentados por el funcionario, 76 por ciento de las personas se desplaza en transporte público, alrededor de 7 por ciento utiliza la bicicleta y aproximadamente 18 por ciento recurre al automóvil.

Esta última proporción representa alrededor de 165 mil desplazamientos, en un contexto donde buena parte de los automóviles particulares circula con apenas uno o dos ocupantes.

La infraestructura disponible no ha crecido al mismo ritmo que la cantidad de vehículos.

“Hay 650 mil autos en la ciudad de Toluca; ha crecido 75 por ciento el número de autos con las mismas vialidades que tenemos, por eso hoy vemos más tráfico vehicular. 
El problema no es otro que la cantidad de autos. Eso es complejo porque gran parte de la gente que entra a la ciudad de Toluca, que pasa por la ciudad de Toluca, utiliza Tollocan”, asegura Gabriel Medina.

El funcionario sostuvo que esa dependencia de Paseo Tollocan explica por qué su bloqueo afecta la operación de otras vialidades y modifica los desplazamientos de una parte importante de la población.

“El asunto de Tollocan es complejo porque gran parte de la gente que entra a la ciudad de Toluca, que pasa por la ciudad de Toluca, pasa y utiliza Tollocan”, refiere el director municipal de Innovación, Planeación y Gestión Urbana.

A la presión generada por los automóviles se suma la operación de numerosas rutas de autobuses que utilizan este corredor para trasladar diariamente a trabajadores, estudiantes y familias.

Por ello, el cierre de los carriles centrales ha provocado una redistribución del tránsito hacia vialidades secundarias, donde la capacidad para recibir unidades adicionales es limitada.

La situación se agrava durante las horas de mayor movimiento, cuando coinciden los viajes hacia escuelas, centros laborales, establecimientos comerciales y terminales de transporte.

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Durante 21 días, Toluca ha tenido que aprender a moverse alrededor de una de sus principales arterias bloqueadas. | Benajmín López

La Terminal de Autobuses, entre las más afectadas

Una de las consecuencias económicas más visibles del bloqueo se encuentra en la Terminal de Autobuses de Toluca, ubicada en las inmediaciones de la zona de conflicto.

Odilón López Nava, delegado en el Estado de México de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), informó en entrevista que en esa terminal se realizan aproximadamente mil 500 movimientos diarios de llegada y salida de autobuses foráneos.

La saturación de las vialidades ha complicado la operación de las empresas transportistas y, de acuerdo con los datos proporcionados por el sector, ha provocado afectaciones de hasta 35 por ciento en sus ingresos.

Los intervalos entre las corridas también se han modificado.

En servicios donde habitualmente se registraban salidas cada 30 minutos, los periodos de espera llegaron a extenderse hasta una hora.

En algunas rutas con destino a Morelia, Michoacán, y Guadalajara, Jalisco, los intervalos alcanzaron hasta tres horas.

Las consecuencias van más allá de la operación empresarial. Los pasajeros deben reorganizar sus horarios y modificar planes relacionados con actividades laborales, comerciales, educativas y personales.

Para quienes dependen de los autobuses foráneos, la incertidumbre sobre los tiempos de traslado representa un problema adicional al costo del viaje.

López Nava destacó que el Valle de Toluca forma parte de una región estratégica para la circulación de personas, productos y servicios destinados al centro del país.

La importancia de sus conexiones carreteras, junto con corredores como la México-Querétaro, se relaciona con el abastecimiento de una amplia zona donde se concentra una parte considerable de la población mexicana.

El dirigente empresarial advirtió que la falta de coordinación para enfrentar bloqueos prolongados también puede generar condiciones de riesgo para los usuarios y operadores del transporte.

“El desorden es tierra fértil para la delincuencia, es tierra fértil para dañar el progreso”, advierte.

La Canapat considera indispensable establecer mecanismos de reacción que permitan mantener la circulación y reducir las consecuencias de cierres que afectan rutas de transporte de pasajeros y mercancías.

El comercio paga la factura del bloqueo

El impacto económico también alcanza a los establecimientos comerciales y de servicios.

Fernando Reyes Muñoz, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) del Valle de Toluca, señaló a MILENIO que las consecuencias de cerrar Paseo Tollocan no pueden medirse únicamente por los negocios instalados frente al bloqueo.

La actividad económica de toda la región depende de la posibilidad de trasladar personas, mercancías y servicios entre municipios.

“Tenemos que entender que no solamente es el entorno que tiene la vialidad de Paseo Tollocan como tal, sino que tenemos que tener presente que el Valle de Toluca es una zona de una actividad comercial, industrial, de servicios, turística, que depende evidentemente de la movilidad de las personas y la movilidad de las mercancías. 
La movilidad es una condición indispensable para el funcionamiento de nuestra economía”, afirmó.

El dirigente explicó que las empresas enfrentan retrasos en entregas, mayores costos de operación y pérdidas de productividad como consecuencia del tránsito congestionado.

A ello se añaden las afectaciones a los trabajadores, quienes deben destinar más tiempo y dinero a sus desplazamientos, así como a los consumidores, que enfrentan mayores dificultades para llegar a los establecimientos.

Las consecuencias son más evidentes en los pequeños negocios cercanos al campamento.

Sara Valenzuela, propietaria de un establecimiento de antojitos ubicado sobre Paseo Tollocan, frente al punto del bloqueo, aseguró que sus ventas han disminuido hasta 60 por ciento.

La reducción del tránsito habitual de vehículos y peatones en esa zona ha impactado directamente la llegada de clientes.

Para los establecimientos que dependen de las ventas diarias, tres semanas de afectaciones representan una presión económica que se acumula mientras continúa el conflicto.

Reyes Muñoz reconoció que los municipios que integran el Valle de Toluca no cuentan con una planeación urbana suficiente para enfrentar emergencias de movilidad de esta magnitud.

La concentración de actividades económicas en determinados corredores y la falta de alternativas eficientes complican la operación de la ciudad cuando una de sus principales vialidades queda interrumpida.

Caminar, cambiar de ruta o gastar más: la nueva rutina

Las consecuencias del plantón también han cambiado la manera en que miles de habitantes realizan sus actividades.

Josefina Osorio, vecina de Toluca, modificó sus traslados habituales y encontró que caminar resulta menos complicado que utilizar algunas opciones de transporte.

Su experiencia refleja la situación de usuarios que deben recorrer mayores distancias para encontrar una unidad disponible o llegar a un punto donde el servicio todavía funciona.

Los operadores de autobuses del transporte público y los conductores de taxis también reportan afectaciones económicas.

Las rutas alternas incrementan los tiempos de recorrido, provocan un mayor consumo de combustible y reducen la cantidad de viajes que pueden realizar durante una jornada.

En algunos casos, los pasajeros han buscado alternativas como el tren interurbano El Insurgente o diferentes servicios de autobuses.

Otros han recurrido a la bicicleta para evitar los congestionamientos.

Sin embargo, esta opción enfrenta limitaciones relacionadas con la distancia de los recorridos, las condiciones de la infraestructura vial y las necesidades de quienes deben trasladarse acompañados de sus familias.

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La protest inició el 9 de octubre por aproximadamente 50 trabajadores del Hospital General Regional número 220. | Benjamín López

Los conflictos vehiculares durante las horas pico también hacen más compleja la circulación de ciclistas por determinadas zonas de la ciudad.

Pese a esas dificultades, el ayuntamiento considera que la bicicleta representa una alternativa funcional y económica para viajes cortos y de distancia media.

El cambio en los hábitos de movilidad también refleja una consecuencia del bloqueo: los ciudadanos han tenido que adaptar sus horarios, recorridos y medios de transporte a una situación que se ha prolongado durante tres semanas.

De 400 a 5 mil vehículos por hora: la presión sobre Tollocan

El bloqueo ocurre sobre una vialidad cuya importancia y carga vehicular han crecido considerablemente desde su construcción.

Cuando comenzaron los trabajos de Paseo Tollocan en 1973, el proyecto respondía a la necesidad de ordenar la circulación del transporte procedente de distintas regiones del país y mejorar el acceso a Toluca y la Ciudad de México.

Las estimaciones técnicas históricas citadas para la vialidad consideraban una referencia de alrededor de 400 vehículos por hora durante los periodos de mayor circulación.

Con el desarrollo industrial del Valle de Toluca, el número de vehículos aumentó de manera sostenida.

Durante la década de los 2000 se reportaban promedios de aproximadamente 2 mil 400 unidades por hora, con momentos de mayor demanda cercanos a 2 mil 900 vehículos.

Para 2026, los datos presentados sobre Paseo Tollocan ubican el aforo entre 3 mil 500 y 5 mil vehículos por hora, con puntos críticos en los cruces de avenida Tecnológico, Pilares y la zona de la Terminal de Autobuses.

La referencia superior actual equivale a 12.5 veces los 400 vehículos por hora considerados en la estimación histórica, aunque se trata de cifras de diferentes periodos y condiciones de medición.

Ese crecimiento permite dimensionar la presión que enfrenta una infraestructura diseñada hace más de medio siglo y que ahora debe responder a las necesidades de una región metropolitana mucho más extensa.

La investigación académica de Guadalupe Hoyos Castillo y Marce Darinka Camacho Ramírez ya había identificado problemas derivados del aumento en los flujos de vehículos y de la combinación de tránsito urbano, regional e industrial.

Los conflictos de circulación en carriles centrales, laterales e intersecciones provocaban desplazamientos lentos y dificultades de acceso incluso sin la presencia de bloqueos extraordinarios.

El plantón de octubre agravó una situación que, de acuerdo con los estudios, ya presentaba deficiencias estructurales.

El ayuntamiento responde con operativos de emergencia

Frente a los problemas generados por el bloqueo, el gobierno municipal de Toluca puso en marcha acciones para ordenar las rutas alternas y reducir los congestionamientos.

Gabriel Medina Peralta explicó que las medidas inmediatas incluyeron acercamientos con las empresas del transporte público para reorganizar la circulación de las unidades.

También se desplegaron dispositivos de seguridad vial en los puntos de mayor conflicto, con el propósito de facilitar los desplazamientos y evitar riesgos para peatones, automovilistas y transportistas.

La autoridad municipal estableció grupos de comunicación mediante aplicaciones de mensajería instantánea con vecinos de las colonias que comenzaron a recibir mayores volúmenes de tránsito por las desviaciones.

En las principales avenidas utilizadas como alternativas se realizan operativos para retirar vehículos estacionados en lugares prohibidos y liberar espacios de circulación.

Sin embargo, estas medidas han tenido un carácter emergente frente a una situación que ha demostrado la vulnerabilidad del sistema vial.

El funcionario informó que el ayuntamiento también trabaja con instituciones especializadas en la elaboración de un Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS).

La estrategia busca generar información precisa sobre los desplazamientos que se realizan en Toluca y establecer acciones para mejorar la movilidad y prevenir afectaciones de gran magnitud.

El objetivo consiste en contar con instrumentos de planeación que permitan responder de manera organizada a situaciones extraordinarias y reducir la dependencia de determinadas avenidas.

A las propuestas municipales se suma el proyecto de la Línea 6 del Mexibús, que contempla un recorrido de 28.8 kilómetros desde el centro de Zinacantepec, a través de Toluca, Metepec y San Mateo Atenco, hasta la estación Lerma del tren interurbano El Insurgente.

La infraestructura proyectada busca ampliar las opciones de transporte colectivo en una región que enfrenta un crecimiento constante en sus necesidades de desplazamiento.

Empresarios exigen protocolos para evitar otro colapso

El sector del autotransporte considera que los cierres viales deben enfrentarse mediante mecanismos de coordinación entre autoridades, empresas y organizaciones sociales.

Odilón López Nava planteó tres acciones para disminuir las consecuencias de futuras manifestaciones.

La primera consiste en establecer un sistema de información vial que permita a los ciudadanos conocer oportunamente las condiciones del tránsito y las rutas disponibles.

La segunda contempla el acompañamiento de las autoridades para realizar cortes ordenados de circulación, junto con ajustes en el funcionamiento de los semáforos.

La tercera propuesta consiste en reorganizar carriles y sentidos de circulación cuando las condiciones de una emergencia requieran modificar temporalmente el tránsito.

Para la Canapat, estas medidas permitirían reducir los problemas que enfrentan automovilistas, operadores del transporte público y unidades dedicadas al traslado de mercancías.

La Canaco-Servytur del Valle de Toluca también planteó la necesidad de establecer un protocolo de movilidad de alcance metropolitano.

Fernando Reyes Muñoz señaló que los municipios requieren mecanismos de respuesta conjunta que permitan mantener la circulación cuando una manifestación, accidente u otra contingencia interrumpa las principales vialidades.

Entre las propuestas se encuentra la publicación constante de reportes viales accesibles a la población, mediante la coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales.

El dirigente empresarial también consideró necesario establecer canales institucionales de diálogo preventivo para atender las inconformidades sociales y laborales antes de que deriven en bloqueos con consecuencias para terceros.

“Nosotros desde luego que vamos a defender la actividad económica; defender el empleo, también significa defender los ingresos de las familias, defender el bienestar común. 
No es solamente el sector empresarial, el sector comercial; somos todos los que formamos parte de esta sociedad, los que de una u otra medida estamos teniendo un impacto importante”, advirtió Reyes Muñoz.

La preocupación empresarial apunta hacia la necesidad de evitar que una situación similar vuelva a comprometer durante semanas la movilidad de Toluca y de los municipios vecinos.

Tres semanas después, el plantón sigue

Este viernes 30 de octubre, mientras trabajadores del IMSS participaban en una marcha convocada a nivel nacional en la Ciudad de México, el plantón instalado frente al Hospital General Regional número 220 llegó a las tres semanas sin una solución definitiva.

En Toluca, aproximadamente 20 manifestantes realizaron un recorrido por las inmediaciones del hospital sin efectuar nuevos cierres de vialidades.

Entre los participantes surgieron posiciones diferentes sobre la continuidad de la protesta: algunos plantearon liberar la circulación, mientras otros prefirieron esperar las decisiones de los contingentes que mantienen movilizaciones en otras partes del país.

El conflicto laboral también ha evolucionado desde el inicio del plantón.

Aunque se alcanzó un acuerdo de incremento salarial global de 8 por ciento, trabajadores inconformes mantienen demandas relacionadas con sus condiciones de trabajo y la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).

La continuidad de las movilizaciones quedó sujeta a las decisiones que adopten los participantes y sus representantes sindicales.

Mientras tanto, la capital mexiquense llega a tres semanas de afectaciones acumuladas.

Son tres semanas de automovilistas buscando rutas alternas, pasajeros modificando sus horarios, estudiantes y trabajadores recorriendo mayores distancias, negocios con menos clientes y empresas transportistas enfrentando pérdidas y retrasos.

También son 21 días que han exhibido las limitaciones de la infraestructura vial y la ausencia de alternativas suficientes para mantener la movilidad cuando una arteria estratégica queda bloqueada.

El Paseo Tollocan fue construido para comunicar a Toluca con el resto del país, facilitar el movimiento de mercancías y acompañar el crecimiento industrial de la región. Más de medio siglo después, su bloqueo durante tres semanas ha demostrado hasta qué punto la capital mexiquense depende de esa avenida para funcionar.

Y mientras el conflicto sindical permanece sin resolverse, miles de ciudadanos siguen pagando las consecuencias de una protesta que comenzó frente a un hospital, pero terminó por alterar la vida de toda una ciudad.

AH

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