Los días 6, 7 y 8 de enero el pueblo de Cajititlán se viste de gala para recibir una fiesta que convoca a cerca de millón y medio de peregrinos, quienes llegan de todo Jalisco para rendir culto y ser parte de una tradición centenaria.
El momento cumbre de la celebración ocurre el 7 de enero, día en que la fe navega sobre las aguas de la laguna.
La jornada inicia a las 10 de la mañana, cuando Melchor, Gaspar y Baltasar salen del templo parroquial para iniciar una peregrinación por tierra de dos horas que recorre las principales calles de Cajititlán, bendiciendo los hogares y recibiendo las plegarias de los fieles.
La laguna de Cajititlán se transformará en un fervoroso río de fe
El momento más espectacular sucede alrededor del mediodía. Los Reyes son subidos a una embarcación principal para protagonizar una solemne procesión que dura entre 45 minutos y una hora.
“El día 7 de enero para nosotros dentro de esta festividad es el día más importante porque es cuando nos visitan los peregrinos que tienen toda la intención de solicitar este favor tan esperado a los tres Santos Reyes”, menciona la síndica municipal, Thania Morales.
Un total de 30 lanchas ofrecen servicio a los peregrinos, los escoltan y acompañan por el recorrido acuático, creando un mosaico vibrante de color y devoción sobre el lago.
Para garantizar la seguridad y el orden ante una afluencia tan masiva, las autoridades han desplegado un operativo integral. Se han habilitado más de 40 estacionamientos públicos y se establecen dos operativos viales principales, matutino y vespertino, para dirigir el tráfico. El acceso al pueblo se realiza a través de varios filtros de seguridad.
“Esto implica un operativo especial, derivado de que la procesión se desarrolla en gran medida por toda la población de extremo a extremo del pueblo y a su vez culmina con un traslado en la laguna”, detalla la sindica.
Tierra, agua y devoción se funde en la celebración
La vida económica durante estos días gira en torno a la fiesta, con la participación de más de mil 200 negocios ambulantes que ofrecen desde comida típica y artículos religiosos hasta souvenirs.
Para evitar aglomeraciones en las calles del recorrido, se han delimitado zonas con líneas amarillas frente a domicilios particulares, las cuales se pide respetar.
Una vez finalizada la procesión en la laguna, la celebración culmina con una misa religiosa.
La fiesta de los Reyes Magos en Cajititlán es un testimonio vivo de la fe comunitaria, una tradición que año con año reafirma su fuerza, atrayendo a multitudes a un rito único donde la tierra, el agua y la devoción se funden.
JVO