Tizayuca se convirtió en punto de encuentro del béisbol femenil de alto nivel con la llegada del Campeonato Nacional de Primera Fuerza, una competencia que reúne a ocho selecciones estatales y que, más allá del terreno de juego, activa la economía local y concentra actividad deportiva durante toda la semana.
Desde el 19 y hasta el 25 de abril, los encuentros se distribuyen entre la Unidad Deportiva Mariana Bustamante y el campo de béisbol de Villa de Tezontepec, dos sedes que operan como eje de un evento que combina competencia, turismo y ocupación de servicios.
La dimensión del torneo no se limita a lo deportivo. Se estima la llegada de más de 350 personas entre jugadoras y cuerpos técnicos, lo que se traduce en demanda directa para hoteles, restaurantes y comercios. En una región donde los eventos masivos no son constantes, la concentración de delegaciones genera una derrama que impacta de forma inmediata al sector servicios, al tiempo que posiciona al municipio dentro del circuito nacional de competencias organizadas.
En el arranque, la presidenta municipal Gretchen Atilano señaló que el torneo forma parte de un proceso de impulso al deporte femenil y de fortalecimiento de capacidades locales. “Recibir a las mejores beisbolistas de México es un orgullo que coloca a Tizayuca en el mapa deportivo nacional”, afirmó. Añadió que el deporte se asume como una herramienta de bienestar social y como una vía para que niñas y jóvenes encuentren referentes en disciplinas históricamente dominadas por hombres.
El campeonato opera bajo los lineamientos de la Federación Mexicana de Béisbol y la Asociación de Béisbol del Estado de Hidalgo, con un formato que divide a los equipos en dos grupos. En el Grupo A compiten Hidalgo, Baja California, Veracruz y CDMX Rojo; en el Grupo B lo hacen Nuevo León, Jalisco, Estado de México y CDMX Azul. Durante los primeros tres días se enfrentan en formato de todos contra todos, para después avanzar a una fase de eliminación directa que definirá a las finalistas.
Las jornadas inician desde las 9 de la mañana, lo que permite una programación continua de partidos y abre la asistencia al público local. La estructura del torneo apunta a concentrar encuentros de alta exigencia en un periodo corto, elevando el nivel competitivo y generando interés entre la afición que sigue de cerca el desarrollo del béisbol femenil en el país.
Detrás del evento hay una operación logística que involucra distintas áreas del Ayuntamiento, desde el Instituto Municipal de Cultura Física y Deporte hasta las direcciones de Seguridad Ciudadana y Protección Civil, encargadas de garantizar condiciones para jugadoras y asistentes. La coordinación interinstitucional se vuelve clave en un torneo que exige movilidad, seguridad y servicios durante varios días consecutivos.
Además del componente deportivo, la estrategia incluye la promoción del municipio como destino. La llegada de familiares y acompañantes abre una ventana para el turismo local, con recorridos que apuntan a la oferta gastronómica y cultural de la zona. El cierre del campeonato está previsto en la Unidad Deportiva Mariana Bustamante, donde se disputará la final.
Con esta edición, Tizayuca busca consolidarse como sede viable para eventos nacionales y posicionar el deporte femenil como una plataforma de participación y visibilidad. La semana de competencia deja no solo resultados en el diamante, sino también un impacto económico inmediato y un precedente para futuras solicitudes de sede en el calendario deportivo nacional.