M+.- La empresa Territorium Life se comprometió con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a establecer al menos 20 candados, algunos con ayuda de Inteligencia Artificial (IA), para preservar la integridad del examen de admisión a su bachillerato y licenciaturas y evitar cualquier tipo de trampa o engaño por parte de los aspirantes, pero aparentemente falló.
Ahora la Universidad enfrenta una crisis de credibilidad en su proceso de admisión de este año que, por primera vez, se realizó en línea y no presencial para ambos niveles educativos en las modalidades escolarizada, abierta y a distancia.
Todo indica que los candados y la IA no sirvieron y no identificaron posibles conductas por parte de los aspirantes para evadir la supervisión remota.
Los candados que la UNAM pidió se establecieron en el anexo técnico que la compañía firmó el 23 de marzo como parte del contrato de prestación de servicios de un software para la supervisión automatizada de exámenes en línea, por el cual la máxima casa de estudios pagaría hasta 101 millones 757 mil 810 pesos, y que MILENIO encontró en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT).
UNAM reprobó en ciberseguridad
En el anexo técnico se establecieron al menos 20 mecanismos para vigilar la adecuada aplicación del examen, tales como: identificación fiable de las personas aspirantes, identificación con reconocimiento facial y de voz.
Así como validación continua de la identidad durante toda la aplicación del examen, autenticación mediante credenciales únicas por cada aspirante y un mecanismo que impida el acceso simultáneo desde diferentes dispositivos a un mismo examen por parte de un mismo usuario.
Además, debió garantizar la supervisión en tiempo real y diferido con ayuda de la IA para observar el comportamiento del aspirante y su entorno durante la aplicación del examen, captura de imágenes del aspirante y su entorno durante toda la sesión, registro del sonido ambiente para identificar conductas no permitidas y la captura constante de la actividad en la pantalla del aspirante y cada que se guardara una respuesta.
El software de Territorium Life también debió integrar algoritmos específicos de IA para realizar un monitoreo automatizado de cada aspirante, así como la generación de alertas en tiempo real cuando se detectaran conductas no permitidas y el registro automático de las evidencias que correspondan a esas acciones.
La plataforma también debería haber alertado cuando se detectaran ausencias no justificadas, impedir el uso de múltiples monitores o la proyección de la pantalla del aspirante en dispositivos externos, bloquear el acceso a todas las aplicaciones no esenciales instaladas en la computadora del aspirante y desactivar las funciones del teclado relacionadas con la grabación, transmisión y captura de pantalla y de copiado y pegado.
También debió proporcionar a los supervisores humanos las herramientas necesarias para el monitoreo en tiempo real, incluyendo gráficos, imágenes, videograbaciones y grabaciones de audio, y garantizar la continuidad del examen pese a interrupciones de energía o de conectividad.
Así como usar cronómetro o temporizador visible para que la persona aspirante conociera cuánto tiempo había transcurrido.
Los exámenes de admisión a licenciatura en las modalidades escolarizada, abierta y a distancia se aplicaron del 11 de mayo al 13 de junio; para bachillerato, del 8 de junio al 2 de julio; para bachillerato a distancia, del 17 al 25 de junio.
La controversia creció luego de la identificación por parte de analistas independientes de reiterados comportamientos atípicos en el desempeño de los aspirantes y el incremento inusual en la tasa de aceptación respecto de las tendencias de los años 2021 al 2025, así como la exclusión anómala de aspirantes con resultados competitivos.
El contrato a Territorium Life fue adjudicado de manera directa por las direcciones generales de Proveeduría y de Administración Escolar de la UNAM mediante la modalidad de excepción a la licitación pública, autorizada por el Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios de la Universidad.
Proveedora de universidades: ¿Qué se sabe de Territorium Life?
Territorium Life SAPI de CV es una empresa constituida en el año 2012, con domicilio en Guadalupe, Nuevo León.
Fue constituida por Carlos Guillermo Elizondo Ancer, que es el presidente del Consejo de Administración, y Gerardo de Jesús Sáenz González, que es el secretario, quienes poseen el mismo número de acciones de la sociedad, y por la empresa Indumaq SA de CV, que posee una mínima parte de las acciones.
La UNAM ya había contratado a esta empresa para los exámenes de admisión a bachillerato del 2025, cuando el universo de aspirantes era menor, pero en 2026 fue la primera vez que la contrató para supervisar los exámenes de hasta 385 mil aspirantes a sus preparatorias y facultades.
Territorium Life es una proveedora conocida de otras universidades e instituciones públicas nacionales, con quienes ha firmado contratos desde 2018 a la fecha.
De acuerdo con la PNT, ha trabajado con las universidades Autónoma de Ciudad Juárez, Autónoma de Nuevo León, Autónoma de Tamaulipas y Autónoma de Baja California.
Así como la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el Consejo de la Judicatura Federal, el Instituto Nacional Electoral, el Instituto Electoral de la Ciudad de México, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, el Conalep de Nuevo León y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.
El contrato de este año con la UNAM, conseguido por adjudicación directa, por más de 101 millones de pesos, es el más cuantioso que ha firmado, según los datos de la PNT.
De acuerdo con el contrato, la UNAM debe pagar a Territorium Life conforme la empresa vaya presentando sus facturas respectivas por cada periodo de exámenes aplicados.
Los periodos van de mayo a noviembre, pues están divididos por nivel educativo al que se aspira y por modalidad (escolarizado, abierto o a distancia).
El contrato tiene vigencia hasta el 31 de diciembre del 2026 y establece que la Universidad deberá pagar a los 20 días naturales después de la presentación de cada factura por cada servicio prestado por la empresa, siempre y cuando la UNAM haya quedado “enteramente satisfecha” con los servicios.
Sin embargo, con base en esas condiciones contractuales, no se puede saber si la UNAM ya recibió —y cuándo— las primeras facturas por parte de la empresa, si estuvo enteramente satisfecha con los servicios y, por lo tanto, si ya comenzó a pagar por los primeros exámenes aplicados.
RM
