La Secretaría de Seguridad Ciudadana destinará 325 millones 19 mil 800 pesos para su primer programa social Las y los jóvenes unen al barrio, que consiste en otorgar apoyos económicos a personas de 12 a 35 años que participen en capacitaciones y actividades en beneficio de su comunidad.
De acuerdo a las reglas de operación publicadas en el Diario Oficial, el programa se enfocará en 54 mil jóvenes que habitan zonas de atención prioritaria con alto grado de rezago social, exposición de riesgo asociado a la violencia y la delincuencia, para contribuir en la construcción de entornos seguros y convivencia pacífica.
“Esta política pública reconstruye el tejido social desde el barrio. Al brindar a las juventudes acompañamiento, herramientas de desarrollo y un fuerte sentido de pertenencia, se cierran las puertas a la violencia y se abre un camino real hacia la construcción de la paz comunitaria”, explicó.
Uno de los principales requisitos es que los participantes no estén estudiando ni trabajando.
Capacitación y labor comunitaria: las bases del proyecto.
Y se dividirán en tres rubros. El primero son los 'beneficiarios', que deben tener de 12 a 29 años y recibirán 4 mil pesos a cambio de 90 horas de actividad. Este grupo tendrá cupo para hasta 48 mil 500 personas.
El segundo grupo es el llamado de 'Impulsores', quienes recibirán un apoyo de 8 mil pesos por 100 horas de actividad y estará abierto para 5 mil 400 personas.
Y finalmente, los 'responsables municipales', que tendrán un apoyo de 15 mil pesos, deberán tener más de 18 años y solo habrá 953 espacios para este grupo.
Las actividades de los beneficiarios consistirán en realizar limpieza, pintura o restauración de centros públicos, educativos, de salud o servicios, obras de ornato en lugares de uso común y pláticas a vecinos o educandos relacionados con la convivencia ciudadana, la paz y la no violencia. Deberán identificar problemáticas en su comunidad, así como lugares potenciales para realizar estas actividades.
En tanto, los 'impulsores' tendrán que canalizar a las personas jóvenes en situación de vulnerabilidad al programa e informar a las familias del mismo, detectar necesidades, orientar y acompañar a los más jóvenes, fomentar actividades de desarrollo comunitario, auxiliar en actividades de seguimiento y hacer trabajo comunitario.
Y los 'responsables municipales' tienen que organizar a los jóvenes, registrar la asistencia a las actividades, reunirse con su grupo de jóvenes para detectar avances, dar seguimiento personal a cada joven y realizar trabajo comunitario.
Todos los participantes recibirán una capacitación para poder llevar a cabo las actividades del programa.
“El programa podrá consolidarse como un referente nacional en materia de política pública orientada a la prevención social de las violencias. Su diseño, que articula recibir el apoyo económico vía transferencia, con actividades formativas y mecanismos de acompañamiento institucional, abre la posibilidad de generar sinergias intersectoriales y de fortalecer la reconstrucción del tejido social en municipios caracterizados por altos niveles de violencia y marginación”, señaló.
DG