Hay algo especialmente frustrante al lavar ropa: terminar el ciclo, sacar las prendas y notar que siguen oliendo mal. A veces el olor aparece de inmediato y otras se hace evidente cuando la ropa termina de secarse. ¿Por qué ocurre si acaba de pasar por la lavadora?
La explicación no depende de un solo factor. Una revisión científica sobre el mal olor de los textiles señala que durante el uso, lavado y secado intervienen microorganismos, residuos corporales, tipo de tejido, detergente, temperatura, tiempo de lavado y condiciones de secado.
Errores que pueden dejar mal olor en la ropa
1. Dejar la ropa húmeda dentro de la lavadora.
Es uno de los hábitos que más fácilmente puede terminar en olor a humedad. Si las prendas permanecen mojadas durante demasiado tiempo, aumenta la posibilidad de que aparezcan olores asociados con la humedad y el crecimiento de microorganismos. Whirlpool recomienda retirar la carga tan pronto termine el ciclo.
2. Usar demasiado detergente.
Más producto no significa necesariamente mayor limpieza. El exceso puede dejar residuos dentro de la máquina y contribuir a la aparición de olores. También es importante utilizar el detergente adecuado para el tipo de lavadora.
3. No limpiar la lavadora.
El tambor no es la única parte que necesita mantenimiento. El cajón del detergente, el sello de la puerta y otras zonas pueden acumular humedad y residuos. Una lavadora con olor a humedad puede terminar transfiriéndolo a las prendas.
4. Sobrecargar el tambor.
Cuando la ropa queda demasiado compactada, el proceso de lavado puede ser menos eficiente. La cantidad de ropa, el movimiento, el detergente y el agua forman parte del proceso que determina qué tan bien se eliminan suciedad y compuestos relacionados con el olor.
5. Secar la ropa demasiado lentamente.
El problema no termina cuando acaba el ciclo. Una investigación reciente encontró que las condiciones de secado húmedo y prolongado están asociadas con perfiles característicos de mal olor y con cambios en las comunidades bacterianas presentes en los textiles.
6. No considerar el tipo de tela.
La ropa deportiva puede ser especialmente complicada. Un estudio encontró que el poliéster puede retener más bacterias y sebo que el algodón debido a las características de sus fibras.
Además, algunos microorganismos pueden formar biopelículas difíciles de eliminar mediante un lavado convencional, lo que ayuda a explicar por qué ciertas prendas recuperan el olor a sudor poco después de lavarlas.
¿Cómo evitar que la ropa huela mal después de lavarla?
La solución empieza antes de guardar las prendas: retira la ropa de la lavadora al terminar el ciclo, utiliza la cantidad de detergente indicada, evita sobrecargar el tambor y permite que las prendas se sequen completamente.
También conviene mantener limpia la lavadora, especialmente el dispensador y el sello de la puerta, y seguir el programa de mantenimiento recomendado por el fabricante.
Si el olor aparece repetidamente incluso después de cambiar estos hábitos, vale la pena revisar la propia máquina. En ocasiones, la ropa no es la que está generando el problema: puede estar recibiendo el olor durante el proceso de lavado.
JCM