En el 2016, productores agrícolas en la Comarca Lagunera coahuilense hicieron un anuncio que cimbró a la comunidad y a los defensores del medioambiente.
Los campos amanecían tapizados por alfombras de abejas muertas y, conforme avanzó la crisis, se estableció que 80 por ciento de la población se había perdido, de acuerdo con lo investigado por MILENIO.
La mortandad fue resultado del uso continuo de agrotóxicos en los campos. Neonicotinoides y carbamatos, si bien no estaban prohibidos, arrasaron con estos y otros polinizadores.
Sin su presencia y, en efecto dominó, las cucurbitáceas como el melón y la sandía, así como las hortalizas, decrecieron en sus cosechas.
Nacimiento del santuario
Este escenario debía revertirse, pues a lo anterior se tenían que sumar los efectos del cambio climático. Por ello, un grupo de campesinos, asesorados por expertos, ideó un proyecto en el Cañón de Jimulco, reserva ambiental de Torreón.
En 2024, MILENIO informó sobre la creación del “Santuario de abejas de las mujeres del Cañón de Jimulco”.
En ese entonces se explicó que ejidatarios del extremo poniente donaron 100 hectáreas a mujeres que tendrían la tarea de reproducir colmenas y, en una segunda fase, generar alimentos y productos a partir de miel.
Ecosistema y adaptación
Actualmente, el santuario se ubica en el ejido Jalisco. El paisaje está dominado por serranías, flora nativa y rastros que evidencian la presencia de liebres y venados.
Animales silvestres como jabalíes, zorros, zorrillos, linces y diversas aves, de acuerdo con la estación, forman parte del entorno, al igual que un pequeño cajón blanco: una cámara de cría de abejas melíferas ubicada en el corazón del sitio.
Especialistas afirman que las abejas ya lograron adaptarse al hábitat sin soporte humano.
En el paraje también habitan abejas meliponas o albañiles, que no producen miel, pero tienen gran relevancia como polinizadoras.
El santuario recibe apoyo del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (Coecyt), así como asesoría de expertos del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), donde además se trabaja en la generación de un espacio de investigación, reproducción y preservación de la abeja.
Investigación y reconocimiento internacional
El médico veterinario Iván Fuentes Ávila es el administrador del santuario. Participan en el Consejo el biólogo Alfredo Daniel Rivas Zamarripa, profesor investigador de la Universidad Politécnica de la Región Laguna (UPRL); y la ingeniera agroindustrial Dana Paola Salmerón Ruvalcaba, quienes, como maestro y alumna, desarrollaron un subproducto de la colmena.
Este proyecto participó en la séptima edición de la World Invention Competition and Exhibition (WICE 2025), en la Universidad SEGi de Kota Damansara, en Malasia, donde obtuvo medalla de oro en la categoría de ciencias ambientales con el “Bálsamo labial a base de cera de abejas con propóleo, aceites esenciales y ácido carmínico”.
El trabajo en el santuario incluye la identificación de abejas nativas, el conteo de vertebrados y la capacitación a mujeres para el desarrollo de productos derivados de la miel.
Participación comunitaria
También forma parte del Consejo Patricia Ornelas, apicultora especialista en el rescate de colmenas y enjambres, quien representa a la empresa “Tu casa, mi casa” y colabora con el Cuerpo de Bomberos del municipio de Francisco I. Madero.
Asimismo, participa el médico veterinario Francisco Pastor, quien, desde el Inifap, contribuye a mantener a las abejas con una dieta rica en proteína cuando escasea el alimento en el santuario.
Fuentes Ávila señaló que, si bien es un proyecto local, se suma a la preocupación global sobre la pérdida de sustentabilidad alimentaria derivada del uso indiscriminado de tecnologías.
Mujeres de los ejidos Juan Eugenio, Jalisco, La Trinidad, Jimulco, Flor de Jimulco y Barrial de Guadalupe participan en el santuario. Recibirán capacitación en manejo zootécnico de abejas para consumo propio y comercialización de productos, con el fin de mejorar su economía.
Iván Fuentes explicó que se trata de un proyecto comunitario establecido como pequeña propiedad en 2021, tras la pandemia por covid-19.
Durante un recorrido por la periferia del santuario, se observan polines de la reja perimetral quemados, consecuencia de incendios provocados por descuidos o quema de zacate.
Detalló que el área abarca 100 hectáreas adquiridas al ejido Jalisco, con el objetivo exclusivo de proteger polinizadores, descartando su uso como agostadero o ganadería extensiva, aunque se analiza la introducción de borregos para el desbroce controlado.
Entre las acciones próximas destaca la introducción de 130 especies nativas, como gobernadora, lechuguilla, candelilla, nopal, yuca, sangre de grado, maguey y manzanilla, además de árboles que aporten sombra y humedad, con miras a establecer un vivero.
La región atraviesa un periodo de estiaje. El médico veterinario Francisco Pastor indicó que los ciclos agrícolas han cambiado: las lluvias son irregulares y las temperaturas, más elevadas.
Señaló que los animales silvestres han modificado su comportamiento para adaptarse, mientras que prácticas agrícolas, como el uso de insecticidas sin coordinación con apicultores, continúan afectando a las abejas, que pueden recorrer hasta cinco kilómetros diarios en busca de alimento.
Visión de los especialistas
Patricia Ornelas destacó que aún existen escurrimientos de agua en el Cañón de Jimulco, por lo que se contempla la construcción de una represa para favorecer la fauna.
Explicó que colabora en el rescate y reubicación de colmenas en coordinación con instituciones académicas y centros de investigación, como la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro y el Inifap.
Por su parte, la ingeniera Dana Paola Salmerón, becada por el Coecyt, inició capacitaciones semanales para fortalecer la economía de las campesinas.
Junto con el biólogo Alfredo Daniel Rivas Zamarripa, trabaja en la identificación de abejas nativas, particularmente las cortadoras de hojas.
Indicaron que en la región hay escasos estudios sobre estas especies. En México se han descrito alrededor de dos mil especies de abejas, pero en el norte del país la investigación es limitada, lo que abre la posibilidad de identificar nuevas especies.
AH