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La resaca de Reforma: basura, desvelo y fiesta interminable tras el triunfo de México

Miles de aficionados tomaron Paseo de la Reforma para celebrar la victoria de México en el Mundial 2026. Entre lluvia, alcohol y música, la fiesta se extendió hasta el amanecer.

El tercer tanto de México en el Azteca fue la señal de partida. Antes de que el silbatazo final decretara el tercer triunfo mundialista de la Selección Nacional, la afición ya había trazado su ruta: ¡vámonos al Ángel, vámonos al Ángel...!.

La lluvia torrencial que cayó sobre la capital no fue un freno, sino el telón de fondo de una noche que transformó a Paseo de la Reforma en una cantina improvisada, sin techo y sin horario.

El amanecer dejó al descubierto el costo de la fiesta: el aroma a orines impregnaba árboles y postes, mientras los charcos exhalaban una mezcla nauseabunda de cerveza derramada y colillas de cigarro empapadas.

Entre banderas y cánticos, la afición tomó Paseo de la Reforma
Entre banderas y cánticos, la afición tomó Paseo de la Reforma. | Amílcar Salazar Méndez

A diferencia de los festejos anteriores, esta vez la venta de alcohol legal estaba prohibida y los filtros de seguridad fueron más estrictos. Sin embargo, la medida resultó un simple parche: vendedores ambulantes se arriesgaban en la clandestinidad del tumulto.

Buena parte de los asistentes llegó con el ‘chupe’ desde casa, almacenado en termos y cilindros. Otros más cínicos consiguieron que la tienda les vendiera. Para cuando el partido terminó, la marea verde ya había convertido la avenida en un río de cerveza, tequila y ron.

Transitó la noche y poco a poco se fue retirando la fanaticada, pero no todos. La madrugada trajo consigo los primeros signos del desorden.

La resaca de la celebración quedó visible al amanecer en la CdMx.
La resaca de la celebración quedó visible al amanecer en la CdMx. | Amílcar Salazar Méndez

Los botes de colores para la basura, colocados en cada esquina para evitar, fueron insuficientes y mal utilizados. Pero al menos había donde tirar las latas de cerveza.

Los sanitarios de plástico, instalados como una concesión a la logística, se saturaron rápidamente y desbordaron su propósito.  Cada una de las nuevas mega pantallas instaladas en el centro, las fanzone se convirtieron en un punto de reunión para amanecerla.

Mientras los vendedores de cerveza recogían sus últimos hielos, los de pan y carritos de café ya se instalaban en las banquetas para darle los buenos días a una ciudad que despertaba.

Con las primeras luces de la mañana, la policía capitalina comenzó a levantar a los más aferrados, empujándolos con palabras a retomar el rumbo a casa.

Pero algunos se negaban a bajar del éxtasis. En las bancas de piedra y en las paradas del Metrobús, decenas de trasnochados dormitaban envueltos en banderas, despertando en un lugar que no era el suyo.

El Ángel de la Independencia fue el epicentro de los festejos.
El Ángel de la Independencia fue el epicentro de los festejos. | Amílcar Salazar Méndez

La marea verde, que a las 10 de la noche alcanzaba varios cientos de miles, se había reducido a una legión de apenas 30 guerreros. Concentrados en la glorieta del Ángel, en Zona Rosa, donde la fiesta no acaba, compartían los últimos shots de tequila, coreaban goles imaginarios y, entre besos de tres y ‘quiere volar' —práctica entre la fanaticada para lanzar al aficionado cargado en brazos—, intentaban alargar un festejo que se desvanecía con el tráfico matutino.

Basura acumulada en Reforma tras el triunfo de México frente a Chequia.
Basura acumulada en Reforma tras el triunfo de México frente a Chequia. | Amílcar Salazar Méndez

En contraste, el operativo de limpieza desplegó un ejército de varios cientos de trabajadores, con overoles guindas y chalecos verdes. Su tarea era titánica: en el cruce de Florencia y el Ángel, las montañas de basura —vasos rojos, botellas PET, latas, envolturas de frituras y residuos de sopas instantáneas— daban cuenta del volumen de la celebración. Tan solo la semana pasada fueron 40 toneladas de basura.

A la par, cuadrillas destapaban coladeras y acarreaban charcos grisáceos para devolverle la buena cara a la ciudad. A las seis en punto, las vialidades de Reforma fueron reabiertas por completo.

Trabajadores de limpieza retiraron los restos de la fiesta mundialista.
Trabajadores de limpieza retiraron los restos de la fiesta mundialista. | Amílcar Salazar Méndez

Los oficinistas trajeados esquivaban el agua estancada para no llegar con los pantalones mojados, mientras los últimos aficionados, todavía con la camiseta verde, se mezclaban con el flujo laboral.

Este jueves, México amaneció crudo. Muchos llegaron "en vivo" al trabajo, con los ojos inyectados y el aliento a fiesta.

Trabajos de limpia tras el triunfo de México ante Chequia
Trabajos de limpia tras el triunfo de México ante Chequia. | Amílcar Salazar Méndez

Pero el lamento no opacó el presagio que se repetía entre los asistentes: "El próximo martes se va a poner bestial". La ciudad, aún con la resaca encima, ya se prepara para otro desvelo por ser sede mundialista.

CHZ

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Amílcar Salazar Méndez
  • Amílcar Salazar Méndez
  • Reportero de investigaciones especiales, contador de historias y apasionado de la información.
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