Mantener la concentración puede convertirse en un reto incluso durante actividades cotidianas como la lectura. De acuerdo con la neuropsicóloga Fernanda Fernández, el ritmo acelerado de vida y la exposición constante a distintos estímulos pueden fragmentar la atención.
“Vivimos en un mundo muy cambiante y también muy rápido. Entonces, al momento de querernos concentrar, lo que pasa es que tenemos muchos estímulos y por eso se nos dificulta la parte de la atención”, explicó Fernanda Fernández, neuropsicóloga.
Aunque la tecnología puede contribuir a esta dificultad, no es el único factor. Las múltiples responsabilidades y el cambio constante entre actividades también demandan la atención del cerebro.
“No es exclusivo de que la tecnología nos esté afectando, sino que hay muchos factores y muchas cosas que requieren nuestra atención”, señaló la especialista.
En el caso de la lectura, el proceso es más complejo de lo que parece, ya que implica prestar atención, retener, procesar y mantener información para seguir el desarrollo de una historia.
Para recuperar y fortalecer esta capacidad, se recomienda comenzar con metas pequeñas, elegir lecturas que despierten interés y establecer rutinas que permitan mantener la constancia.
“Tenemos que practicar diariamente, no con metas extensas, sino con metas chiquitas y concretas, pero ser constante”, indicó Fernanda Fernández.
También puede ser útil reservar momentos sin estímulos y escribir los pensamientos para liberar parte de la carga mental y favorecer la concentración.
La neuroplasticidad permite que el cerebro aprenda y se adapte a cualquier edad, por lo que desarrollar una mayor capacidad de atención requiere práctica y paciencia.
En un mundo que exige estar pendientes de todo al mismo tiempo, aprender a concentrarnos también significa aprender a detenernos.
mrg