La brecha de desempeño en Lectura entre los estudiantes mexicanos de distintos niveles socioeconómicos se redujo en la prueba PISA 2025, pero no porque los más rezagados hayan mejorado, sino que la diferencia se estrechó debido a una caída más pronunciada en los resultados de los alumnos con mayores recursos, una señal de que el deterioro del aprendizaje terminó por alcanzar a todos los sectores.
Así lo reveló el informe Lectura en América Latina y el Caribe: bajo desempeño y desigualdades persistentes. Resultados de PISA 2025, elaborado por el Instituto de Evidencia Educativa (IEE), que analiza el desempeño de los países latinoamericanos y caribeños participantes en la evaluación internacional, así como la evolución de las desigualdades asociadas al nivel socioeconómico.
En México, los estudiantes pertenecientes al 25 por ciento de menor nivel socioeconómico obtuvieron en promedio 376 puntos en Lectura, mientras que los del 25 por ciento más favorecido alcanzaron 447 puntos.
La diferencia fue de 71 puntos, inferior a la registrada en 2022, cuando la brecha ascendía a 81 puntos, con promedios de 378 y 459 puntos, respectivamente.
La reducción de 10 puntos en la distancia entre ambos grupos obedeció a que los estudiantes con mejores condiciones socioeconómicas perdieron 12 puntos entre 2022 y 2025, mientras que los de menores recursos disminuyeron únicamente dos puntos.
México figura entre los países de América Latina donde más se redujo la brecha socioeconómica en Lectura.
El mismo comportamiento se observó en Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay; países en los que la disminución de la desigualdad respondió principalmente a un retroceso mayor entre los estudiantes con mejores resultados previos y no a un avance de quienes enfrentan mayores desventajas.
El estudio elaborado por la organización indicó que el 68 por ciento de los estudiantes mexicanos pertenecientes al 25 por ciento de menor nivel socioeconómico que no alcanzó el nivel 2 de desempeño en Lectura, considerado por PISA como el umbral mínimo de competencia.
Entre el 25 por ciento de mayor nivel socioeconómico, esa proporción fue de 31 por ciento, lo que significa que la falta de competencias lectoras básicas sigue concentrándose con mucha mayor intensidad entre los sectores más vulnerables.
Resultados reflejan problema compartido en AL
De acuerdo con PISA, el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que mide las habilidades y conocimientos de jóvenes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias; el nivel 2 representa el mínimo esperado para que un estudiante pueda identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información a partir de criterios explícitos y realizar comparaciones o reflexiones sobre el propósito y la forma de los textos.
Romina Durán, jefa de investigación del Instituto de Evidencia Educativa, señaló que los resultados reflejan un problema compartido por buena parte de América Latina y el Caribe. Recordó que en 10 de los 13 países participantes al menos la mitad de los estudiantes de 15 años se ubica por debajo del nivel mínimo de competencia lectora y que ninguno de los 12 países con datos comparables logró mejoras estadísticamente significativas respecto de 2022. Además, el promedio regional fue de 389 puntos, muy por debajo de los 461 puntos registrados por los países de la OCDE.
Durán advirtió que estos resultados muestran la necesidad de impulsar una agenda educativa sostenida que articule la alfabetización inicial con el desarrollo de competencias lectoras durante toda la trayectoria escolar.
En tanto, Alejandro Ganimian, profesor de la Universidad de Nueva York, afirmó que el desafío consiste en garantizar que los estudiantes aprendan a leer desde los primeros años de escolaridad y cuenten con apoyos para comprender textos cada vez más complejos. Añadió que reducir las brechas requiere ampliar las oportunidades de aprendizaje para quienes enfrentan mayores dificultades.
En tanto, Fiorella Santini, analista de datos del Instituto de Evidencia Educativa, explicó que el promedio nacional de Lectura permaneció relativamente estable entre 2022 y 2025, sin cambios estadísticamente significativos.
No obstante, advirtió que la proporción de estudiantes mexicanos por debajo del nivel 2 aumentó de 47 por ciento a 50 por ciento en ese periodo, mientras que la distancia entre los extremos socioeconómicos se ubicó en 71 puntos. Señaló que estos indicadores reflejan dimensiones distintas del sistema educativo: uno muestra el comportamiento del promedio nacional y los otros permiten observar cómo se distribuyen las dificultades entre los estudiantes.
El IEE es una organización internacional dedicada a producir, analizar y difundir evidencia para mejorar los aprendizajes en América Latina. A través de investigación y análisis de datos, busca fortalecer la toma de decisiones y promover políticas educativas sustentadas en evidencia.
IYC