La percepción de inseguridad en Pachuca mostró un comportamiento distinto al observado en el resto del país durante el primer semestre de 2026 pues después de cerrar el primer trimestre con una disminución cercana a los 10 puntos porcentuales, la capital hidalguense registró un repunte entre marzo y junio, rompiendo la tendencia nacional de mejora sostenida que reporta la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Los datos de los tres levantamientos más recientes de la encuesta reflejan que, mientras el promedio nacional pasó de 63.8% en diciembre de 2025 a 61.5% en marzo y posteriormente a 59.8% en junio de 2026, Pachuca experimentó una evolución distinta ya que la ciudad registró una percepción de inseguridad de 59.9% en diciembre, descendió hasta 50.0% en marzo, pero volvió a subir a 54.3% en junio.
En términos absolutos, entre diciembre y marzo la percepción de inseguridad en la capital hidalguense disminuyó 9.9 puntos porcentuales, una reducción más de cuatro veces superior a la registrada en el promedio nacional, que fue de apenas 2.3 puntos. Sin embargo, durante el segundo trimestre la tendencia cambió completamente: mientras el país volvió a mejorar con una reducción adicional de 1.7 puntos porcentuales, Pachuca incrementó 4.3 puntos su percepción de inseguridad.
Aunque el repunte de junio no borró totalmente el avance obtenido al inicio del año y la ciudad todavía se mantiene por debajo del promedio nacional, la evolución de los datos revela un cambio de tendencia que no ocurrió en la mayoría de las ciudades del país.
La diferencia también puede observarse en la distancia respecto al promedio nacional. En diciembre de 2025 la percepción de inseguridad en Pachuca era apenas 3.9 puntos inferior al promedio del país. En marzo la brecha se amplió hasta 11.5 puntos gracias a la fuerte reducción registrada en la ciudad. Sin embargo, para junio esa diferencia volvió a reducirse a 5.5 puntos debido al aumento observado en la capital hidalguense.
El contexto nacional muestra además que la disminución de la percepción de inseguridad estuvo acompañada por una ligera recuperación en las actividades cotidianas de la población. Menos personas dejaron de caminar de noche, visitar familiares o portar objetos de valor por temor a ser víctimas de un delito. Sin embargo, la confianza en las instituciones encargadas de la seguridad pública siguió debilitándose, pues todas las corporaciones evaluadas por la ENSU, desde las policías municipales hasta las Fuerzas Armadas, registraron una reducción en sus niveles de confianza durante el segundo trimestre.
Los lugares donde persiste la mayor sensación de inseguridad también permanecieron prácticamente sin cambios. Los cajeros automáticos ubicados en la vía pública continúan siendo el espacio donde más personas se sienten vulnerables, seguidos por las calles, el transporte público, las carreteras y los bancos. Aunque estos indicadores mostraron ligeras mejorías respecto a diciembre, siguen concentrando la mayor parte de la percepción de riesgo entre la población.
En materia de victimización, la ENSU reportó una disminución en el porcentaje de hogares que fueron víctimas de al menos un delito de robo, extorsión o fraude durante el primer semestre de 2026 respecto al semestre inmediato anterior. Es decir, mientras algunos indicadores objetivos de incidencia delictiva muestran señales de mejora, la percepción ciudadana no evolucionó de la misma manera en todas las ciudades.