A las seis de la mañana inicia el día para Juana Cobos, una madre de familia de 44 años de edad que tuvo que hacer uso de una bicicleta para emprender un nuevo empleo, realizar mandaditos a través de una aplicación.
Otra forma de ganar dinero
El sol está a plomo, una sensación de 42 grados obliga a Juana a tomar un descanso para hidratarse después de realizar varias entregas a diferentes direcciones; aprovecha la sombra de un almendro de la plaza de armas para descansar.
“Hace dos meses que acabo de empezar en las aplicaciones digitales; yo era comerciante de Ciudad Madero pero las ventas han bajado bastante. Allá hay un cobro por el ayuntamiento por semana, entonces ya no daba abasto el puesto, no tenía para el pago semanal porque las ventas eran muy bajas”.
Los gastos diarios que generaba su puesto, además de pagar agua y luz, la obligaron a tomar una decisión, cerrar su puesto para buscar otra forma de llevar el sustento a su casa.
“La verdad el negocio que yo tenía allá pues lo tuve que cerrar, o sea ya no lo abrí. Una persona me invitó a la aplicación y yo le dije que me iba a calar pero en bicicleta porque como no tenía moto, entonces me dijo que sí, que le echara ganas. Desde entonces fue que empecé a repartir en bicicleta”.
La labor de repartir demanda esfuerzo físico
Iniciar no fue nada sencillo pues Juana no estaba acostumbrada a realizar esfuerzos físicos por largo tiempo.
“Fue difícil porque yo no estaba acostumbrada a hacer ejercicio, ahora sí que pedaleo, y la aplicación a veces me manda pedidos cortos pero también me mandan pedidos muy lejos y te dan cierto tiempo para entregarlo, entonces, la verdad sí es un poco pesado”.
Juana Cobos, tiene dos hijos, uno de ellos estudia la primaria, el mayor ya trabaja, pero por ambos soporta las inclemencias del tiempo. Vive en la colonia Tamaulipas, en Tampico.
Su actividad inicia a las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde.
“Regreso a casa, me desconecto, hago de comer, descanso una hora y vuelvo a salir hasta las seis y media de la tarde o siete”.
Cuenta que en una ocasión le tocó hacer una entrega de tres paquetes de 24 botellas chicas de refresco en un tramo no muy largo pero la carga sí era pesada.
“Me llegó un pedido del señor Lechuga que está en la colonia del Pueblo y de ahí iba hasta Ejército Mexicano. Me mandó ahora sí que por toda la calle Rosario Bustamante, iba en frente de la gasolinera que está donde está el, un tramo muy largo”.
Juana Cobos se ha ido haciendo de un nombre
Juana se ha ganado el respeto y admiración de sus clientes, pero como sucede en todos lados, otros apenas y la voltean a ver.
“Hay personas que sí te dicen que ‘mi respeto’ porque ahora sí ya tengo mis añitos, y, pues es pesado andar en la bicicleta pero pues si no es el trabajo que uno tiene ahorita hay que echarle todas las ganas”.
La madre trabajadora ríe cuando platica que en su camino ha sido correteada por los perros que andan en las calles.
“Jajaja, sí, me salió uno pero pues ni lo tomé en cuenta, yo le di, le di, le di, le di y dije, no te veo, no te veo y no te veo”.
Para generar una ganancia regular en el día tiene qué hacer al menos 11 entregas pues se gana por comisión.
“Por ejemplo, en la posición de uno te dan 11, 12 pesos por pedido, máximo trece y te dan tres pesos extra por entrega a tiempo y pues te mandan ciertos planes de hacer dos o tres pedidos y te dan 11 pesos extra pero hasta que haga tres pedidos”.
En su camino también encuentra gente agradecida.
“Me ha topado de todo, personas que ni las gracias dan y hay personas que sí, salen y aunque sean diez, quince pesos te obsequian de más o te ponen gratificaciones en tu aplicación o sea en tu cuenta”.
Juana padece de artritis
Su trabajo le gusta por la razón que no tiene qué invertir dinero, pero sí un gran esfuerzo sobre todo cuando padece artritis reumatoide.
Juana Cobos, aún tiene sueños en la vida, el primero, ver a su hijo menor terminar sus estudios y el segundo, seguir trabajando duro para dejar de pagar la renta de un cuarto y comprar su propia casa.
“Mientras hay vida, hay esperanza”, dice mientras vuelve a montar su bicicleta para seguir su sueño y hacerlo realidad.
JETL