Cuando el doctor Ricardo Sepúlveda Malec llegó a Monterrey a inicio de los años ochentas, compartió su hijo, el doctor Ricardo Sepúlveda Flores, en la ciudad no se practicaba la cirugía de corazón y si se realizaba los pacientes tenían mal pronóstico.
"Pocos tenían el entrenamiento necesario y los hospitales no tenían la tecnología para sacar adelante a los pacientes.
"Y mi papá, el doctor Sepúlveda Malec, se entrenó en los mejores hospitales del mundo, con el mejor cirujano cardiovascular del mundo", expresó.
Tras esa preparación, capacitación, entrenamiento, destacó desde el dolor de su pérdida, y con base en su dedicación, esfuerzo y sacrificio, él llega a Monterrey con ánimos de dejar un legado.
"Mi papá llega con dos cosas muy claras, con una visión muy clara, con una misión muy clara. “Como doctor, su misión siempre fue educar, ayudar a la gente y salvar vidas.”
"Y su visión siempre fue posicionar a la ciudad de Monterrey como un lugar de clase mundial para la cirugía de corazón, y quiero que sepan que lo logró", manifestó.
Esos éxitos, dijo, se lograron pese a que en aquella época de su llegada los hospitales no querían invertir en equipo ni en la capacitación de personal.
Sin embargo, resaltó en entrevista para la plataforma MILENIO-Multimedios, poco a poco logró y de la mano de un gran equipo como la doctora Roxana Hoyos y el ingeniero Mario Esponda (QEPD) logró convencer a las personas indicadas en invertir lo necesario para realizar estos procedimientos para competir contra la medicina de primer mundo, convirtiéndose así, en pioneros de la cirugía cardiovascular en el norte de México.
"La ciudad de Monterrey debe de estar orgullosa de haber tenido a un cirujano de clase mundial que además cumplió tanto su visión como su misión", enfatizó.
Sin ponerlas en algún tipo de orden, en vida el doctor Ricardo Sepúlveda Malec tenía tres pasiones, la familia, la medicina y los caballos, y por el lado familiar, precisó, un hombre ejemplar que amaba a su esposa, cuatro hijos y ocho nietos.
"Fue un excelente hijo, siempre estuvo ahí para sus padres, tanto para su mamá como para su papá que también fue doctor, fue un excelente hermano, a sus hermanos los apoyó muchísimo tanto en las buenas como en las malas.
"Y como padre qué te puedo decir, amoroso y divertido, pero a la vez exigente porque sabía que solamente íbamos a trascender en la vida trabajando duro.”
“Siempre te empujaba a ser mejor y tenía una manera muy sutil de convencernos de que las metas y los sueños son alcanzables, y lo predicaba poniendo el ejemplo. No era perfecto, nadie lo es, pero era perfecto para nosotros. Tuve la fortuna y el honor de poder operar con él", indicó.
▶ Muere doctor Ricardo Sepúlveda Malec, referente y formador en la cirugía cardiotorácica en Monterrey pic.twitter.com/qVA7SCsxkP
— @telediariomty (@telediariomty) February 17, 2026
La muerte del doctor Ricardo Sepúlveda Malec es más que lamentable para su familia, la comunidad médica, sus alumnos y para sus amigos, y sobre ello, el valor de la amistad fue también pilar en su desarrollo.
"En sus etapas finales se acercaron muchos de sus amigos y ex alumnos a despedirse de él. Me tocó llorar con algunos de ellos, amistades de 40 o 50 años. Todos destacaron su lealtad como amigo y colega", pronunció.
Por último, el legado que deja el doctor Ricardo Sepúlveda Malec se pudiera resumir en cómo trascendió en la vida de todos aquellos de los cuales fue su maestro, guía o mentor.
"Fue un gran maestro, él entrenó cientos de residentes, cientos de estudiantes de medicina, y ahorita no dejan de llegarme mensajes diciéndome cómo fue él importante para todos ellos en su formación, en su carrera, en su personalidad, en su manera de ver la medicina, en su pasión por la medicina, además de su sentido del humor en el quirófano", puntualizó.
grt