Antes de hablar de política, la historia de Marissa Velázquez se cuenta en las calles. Entre semáforos, avenidas y la necesidad de salir adelante, aprendió desde niña lo que significa resistir.
Su infancia transcurrió en una de las zonas más transitadas de Zapopan, acompañando a su madre, en un entorno donde las oportunidades no estaban garantizadas.
"Yo fui una niña que vendía dulces en las calles, siempre hago referencia a esta avenida porque es la que me marco parte de mi infancia y es López Mateos y Lázaro Cárdenas, y no por una cuestión de explotación simplemente mi mamá no tenía las condiciones ni las prestaciones como para dejarme en una guardería", cuenta Marissa.
Creció oculta para evitar la discriminación
Hija de una familia mazahua migrante del Estado de México, crecer en la ciudad también significó enfrentar el miedo y la discriminación. Durante años, ocultar su origen fue una forma de protección en un entorno que pocas veces reconoce la diversidad.
"Yo nací en Santa Ana Tepetitlán. Yo era una mujer con miedo, incluso, a decir abiertamente que soy de una comunidad indígena, esto porque históricamente las personas de comunidades indígenas hemos sido discriminadas", recuerda.
Como muchas personas indígenas en zonas urbanas, Marissa creció sin acceso a información básica sobre sus derechos. Fue hasta la adultez cuando comenzó a entender la importancia de algo que siempre debió estar a su alcance.
Antes de llegar al activismo, pasó por distintos trabajos: empleada del hogar, comerciante, vendedora. Espacios donde conoció de cerca las desigualdades que hoy busca cambiar. Su historia no es individual: se repite en miles de mujeres que enfrentan barreras estructurales todos los días.
¿Qué la motivó a ingresar a la política?
El punto de quiebre llegó al darse cuenta de que las instituciones no estaban pensadas para incluirlas. Barreras lingüísticas, falta de atención y políticas públicas alejadas de su realidad marcaron su camino.
"El acceso al servicio de salud y diferentes programas son diseñadas, no desde nuestra cosmovisión y tampoco respetando nuestros sistemas normativos es lo que me motiva a mí a participar y también a conocer sobre mis derechos como mujer, como mujer indígena", desvela.
Desde entonces, Marissa decidió transformar esa experiencia en acción. Lleva más de diez años trabajando con comunidades y hoy busca incidir desde otro frente: la política.
"Durante muchos años, las mujeres indígenas… no hemos estado tan representadas en espacios de tomas de decisión… este tipo de acciones nos permite visibilizar la importancia de que participemos activamente principalmente en la vida pública", continúa.
Acciones en Zapopan, pequeños pasos hacia la paridad
En un contexto donde la representación indígena sigue siendo mínima, su incursión en la política no es casual. Es parte de una lucha colectiva que busca abrir espacios para quienes históricamente han sido excluidas.
Las acciones afirmativas en Zapopan representan una oportunidad histórica, pero también un reto frente a una sociedad que aún discrimina.
Aun así, Marissa insiste: la capacidad existe. Y su historia, que comenzó vendiendo dulces en la calle, hoy busca abrir camino en los espacios de decisión, para construir una política más cercana, más incluyente… y más justa.
JVO