María del Rosario Hernández fue diagnosticada con cáncer de mama hormonal in situ en 2021, cuando tenía 45 años. Sin embargo, su historia con los padecimientos mamarios comenzó mucho antes.
A los 18 años le detectaron fibroadenomas en ambos senos. Aunque uno desapareció con medicamento, el otro tuvo que ser retirado mediante una cirugía. Años después, ambos reaparecieron y enfrentó otros padecimientos.
En plena pandemia, en 2020, María del Rosario detectó algo inusual en el seno izquierdo y acudió a realizarse una mastografía. El resultado nuevamente fue una ectasia ductal, por lo que al principio no consideró que se tratara de algo grave.
“Sentí yo una bolita en mi seno izquierdo. Voy a hacerme la mastografía por fuera porque estábamos en pandemia, esto fue en el 2020, y me dicen: ‘Es una ectasia ductal’. Dije: ‘¿Es mala?’, y me dicen: ‘No, no pasa nada’”, recordó.
Confiada en que se trataba de otro padecimiento benigno, decidió no atenderlo de inmediato y dejó pasar un año.
Su esposo y sus dos hijas se convirtieron en su principal red de apoyo, acompañándola desde que comenzaron a presentarse las primeras anomalías hasta el proceso que enfrentó tras recibir el diagnóstico.
Para María del Rosario, enfrentar el cáncer también significó cuestionar las palabras con las que se describe a quienes atraviesan esta enfermedad.
“Es una guerra que no decidimos, es una guerra que no pedimos, es una guerra que no elegimos y que no sabemos contra quién y cómo nos vamos a defender”, dijo.
Por ello, decidió cambiar la manera en que se identifica frente a la enfermedad y dejar atrás la etiqueta de guerrera.
“Y yo dije: ‘Yo dejo de ser una guerrera, renuncio a ser una guerrera, dejo de ser una guerrera para ser una reina, porque yo voy a ser una reina, yo soy una reina’. Ser guerrera no lo elegí, pero ser una reina sí”, afirmó.
Tras concluir su tratamiento y tocar la campana de la victoria este año, María del Rosario comparte un mensaje de prevención e invita a la población a no ignorar las señales de alerta.
nrm