Este 2 de noviembre, mientras miles de familias acuden a los cementerios para llevar flores a sus seres queridos, un grupo de madres tapatías enfrenta un dolor distinto: la falta de una tumba y la incertidumbre sobre el paradero de sus hijos.
Para ellas, la conmemoración del Día de Muertos no representa un acto de despedida, sino la reafirmación de una búsqueda ininterrumpida.
Las madres de los desaparecidos mantienen su exigencia a las autoridades
Como ocurre cada día dos de mes, integrantes de colectivos de personas desaparecidas se congregaron en la Glorieta de las y los Desaparecidos en Guadalajara para rezar un rosario.
Sin embargo, en esta ocasión la jornada sumó la celebración de una misa conmemortiva por las víctimas y la continuidad de los trabajos de localización.
Entre las asistentes se encontraba Ana Rosa Vázquez, quien acumula nueve años y tres meses en la búsqueda de su hijo, Guillermo Campos Vázquez. Para Rosa, la fecha coincide además con el aniversario natalicio de su familiar.
"Doblemente, porque hace nueve años, tres meses, a mi hijo se lo llevaron, y la otra dobleza de la fecha es porque mi hijo hoy cumple años; nació un 2 de noviembre de 1970 a las 7 de la noche. Entonces para mí es doble el no encontrarlo y no poder abrazarlo hoy que era su cumpleaños, y no poder hablarle por teléfono como le hacía cada año", compartió la madre buscadora.
Para quienes integran estos colectivos, no contar con un dictamen sobre el paradero de sus familiares implica permanecer entre la fe y el reclamo de justicia. En ese contexto, se niegan a utilizar el tiempo pasado para referirse a ellos.
"Yo quisiera, si supiera dónde está, para felicitarlo ahí en su tumba y rezar por su descanso, pero yo rezo por su descanso aquí en vida. Porque mientras no lo encuentre, para mí está vivo; yo lo nombro en presente: mi hijo está, mi hijo es, mi hijo lo quiero hasta ahorita", enfatizó Vázquez.
Una postura similar sostuvo Guillermina González González, quien acudió al monumento de la avenida Niños Héroes para unirse a las oraciones y exigir la atención de las autoridades competentes.
"Pues para mí esta fecha es muy triste, porque no sé si está vivo, está muerto, en dónde está. Pues lo extraño, lo extraño", expresó González González.
Entre mantas, veladoras, fotografías y oraciones, las familias hicieron un exhorto a la ciudadanía para no equiparar la condición de desaparición con el fallecimiento de las personas.
"Que tengan empatía con todas nosotras; no están muertos, están desaparecidos", concluyó Ana Rosa Vázquez.
Mientras la metrópoli concluye las actividades festivas en torno a la tradición del 2 de noviembre, los colectivos de búsqueda reiteraron que mantendrán las concentraciones mensuales y los operativos de rastreo en el estado de Jalisco hasta obtener respuestas concretas sobre el paradero de sus hijos.
CH