Rufino Conejo y su esposa formaron parte de las 21 personas que pasaron la noche en el Gimnasio Deportivo Municipal de Villagrán, el cual fue habilitado como albergue temporal tras la explosión y el incendio registrados en una bodega donde presuntamente se almacenaba hidrocarburo robado, ubicada en la calle Mercurio de la colonia Satélite.
Por este hecho, un total de 10 personas fueron atendidas por crisis nerviosa, mientras que 21 ciudadanos pernoctaron en el albergue.
Rufino Conejo relató que se encontraba viendo televisión cuando escuchó un fuerte estruendo, por lo que salió rápidamente a la calle para ver qué ocurría. Al hacerlo, observó grandes llamas de hasta 40 metros de altura y, junto con su esposa, comenzó a correr hacia el bulevar Luis Donaldo Colosio, donde se localiza el gimnasio municipal.
"Aquí por lo menos se descansa la espalda, aunque estás despertando y despertando. No es lo mismo que estar en casa", reconoció el señor Conejo, quien durmió sobre un colchón colocado en la cancha de basquetbol del Gimnasio Deportivo Municipal.
El incendio inició alrededor de las 8:15 de la noche y se prolongó por dos horas y media, lo que generó pánico entre los habitantes de la zona, quienes corrieron hacia bulevares aledaños para ponerse a salvo.
“Miré mucha gente que andaban corriendo y otra vez pensé ‘a lo mejor se andan peleando’ pero no, ya después me dijo otra vecina: ‘ya explotó allá una toma’… me subí arriba de mi casa y si se miraban las llamaradas bastantes grandes… yo pensé que eran cuetes, ya ves que en esta época truenan muchos cuetes y yo dije: a lo mejor se les tronó una poquita de cuetes… o pensé que era una pelea fuerte entre vecinos”, dijo.
Las autoridades de Protección Civil municipal acordonaron la colonia y restringieron el acceso a las viviendas hasta la madrugada, por lo que los vecinos optaron por permanecer en el albergue, el cual estuvo resguardado por elementos de la Guardia Nacional.
En total se utilizaron 21 colchones. En cuanto a cobijas, hubo alrededor de 100 disponibles, de las cuales cerca de la mitad fueron distribuidas en una de las canchas de basquetbol del gimnasio. El señor Conejo contó que utilizó tres para protegerse del frío.
Durante la noche del jueves se brindó cena y la mañana del viernes se ofreció desayuno a las 21 personas albergadas. Sin embargo, después de las 9:00 de la mañana los ciudadanos comenzaron a regresar a sus viviendas y, para las 3:30 de la tarde, tanto los colchones como las cobijas ya habían sido retirados del gimnasio, mientras las personas retornaban a sus hogares.