En 2019, una investigación arrojó la asociación de los casos de niños con labio y paladar hendido con la distribución de las zonas industriales y concentración de contaminantes del aire, entre ellos, el plomo, níquel y mercurio, en el Área Metropolitana.
El estudio de los investigadores Gasca-Sánchez está incluido en el Programa Integral de Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca) para el Estado de Nuevo León, que elaboró la Secretaría de Medio Ambiente estatal que encabezó en 2023 Alfonso Martínez Muñoz.
La investigación exploratoria fue evaluada por ambos estudiosos, a través de distintos métodos en donde se estableció la asociación entre la distribución espacial de los casos de pequeños con esta malformación con las zonas donde se confirma la existencia de contaminantes.
“Aunque los resultados no establecen una relación causal, indican una proximidad geográfica entre los casos de labio y paladar hendido, las zonas industriales y los contaminantes del aire, que incluyen (partículas) PM10, níquel, plomo, mercurio, arsénico, cianuro y dióxido de carbono, algunos de los cuales se asocian a malformaciones congénitas.
“Para poder estudiar la influencia de los contaminantes en la incidencia de labio y paladar hendido se requieren mediciones de exposición personal, caracterización de las emisiones de contaminantes de las fuentes y ajustar para diversas variables que pueden influir en la asociación, como tabaquismo, nivel socioeconómico, entre otros”, señala.
Otro estudio realizado en 2014 indica que la detección de niveles de plomo en sangre de niños escolares de 1998 a 2008, que correspondió a 2.1 veces menores después de 10 años al pasar de una concentración promedio de 9.5 a 4.5 picogramos por decilitro (pg/dl).
Se trata del estudio “Santos-Guzmán et al”. El límite máximo permisible de plomo en la sangre en México es de 10Ųg/dl, según la NOM-199-SSA1-2000.
“Esta disminución se asocia a mejores controles ambientales e industriales, donde la eliminación del Pb en la gasolina parece ser uno de los más importantes.
“Sin embargo, se localizaron más valores extremos en la población de 2008 que en la de 1998: once casos presentaron niveles de 25 Ųg/dL o mayores; en 1998 ninguno superó el nivel de 25 Ųg/dL”, señala.
nrm