Jesús Ernesto Ángeles Sierra, de 44 años, y conocido como “El Kokena”, lleva en la sangre el carnaval de San Agustín Metzquititlán, cuyos habitantes se preparan con medio año como parte de una tradición que recibieron de sus abuelos y que dejarán a jóvenes. Fiesta, música, baile y encuentro.
“De joven, esto era una pasión y diversión, pero ahora, al paso de los años, lo veo de otra manera: el carnaval genera trabajo e ingreso económico a mi municipio”, apuntó durante entrevista.
Hace mucho tiempo, la mamá de Jesús Ernesto le compró máscara, traje y capa para llevarlo con los viejos del carnaval, quizá ahí empezó su gusto, opinó. “Desde que tengo uso de razón, me platica mi madre, porque hay cosas que no me acuerdo. Estaba muy chiquillo y me comentaba que escuchaba la banda y bailaba”.
“Mi abuelo era el diablo más diablo. Siempre participó en el carnaval por eso digo que lo llevo en la sangre”, por lo que actualmente los pobladores de San Agustín Metzquititlán tratan de transmitir la tradición a sus hijos.
Ahora, los integrantes de las comparsas gastan alrededor de 10 mil pesos en la elaboración de traje y máscara, comentó Jesús Ernesto, a quien llaman El Kokena porque de joven le cortaron el pelo y le dejaron un copete en la frente.
“Me dijeron que me parecía a una gallina de las que llaman así”. Artesanos de la comunidad de Carpinteros realizan máscaras de madera, las cuales han dado un giro al carnaval y son referencia para otras entidades. Monstruos, animales con cuernos, pelo de crin de caballo y vaca, además de ojos de vidrio. “Hay una gran variedad para que disfruten en el municipio”, invitó.
Además, para los trajes han utilizado “pieles de chivo, vaca y conejo, así como diferentes tipos de tela”. Son confeccionados de acuerdo con la máscara, algunos con pies erguidos como si fueran cabras o caballos, payasos con sangre, incluso peludos en caso de que se trate de un chango.
Costumbre y arraigo
Comparsas, cuadrillas, bandas, carros alegóricos y música de viento se escucha en la Sierra, Huasteca, Valle del Mezquital y la región del Altiplano. El carnaval es una celebración milenaria de orígenes paganos, la cual se celebra a finales de febrero o principios de marzo, al depender de la Semana Santa, tradicionalmente se realiza el martes previo al miércoles de ceniza.
Barrios se unen en Calnali
Entre aquellos con mayor antigüedad destaca el carnaval de Calnali con 250 años de historia, el cual inicia el 14 de febrero. Participan los seis barrios principales: Aguimol, San Juan, La Esperanza, Tlala, Barrio Nuevo y Aguazarca. En 2020 fue la celebración con mayor participación al intervenir 3 mil disfrazados, de los cuales 2 mil eran cuernudos, cazador mitad diablo y mitad charro que sale a atrapar a sus presas. El costo del traje es de hasta 20 mil pesos.
Metztitlán: tres días de ofrenda
El carnaval en Metztitlán es una ofrenda para tiempos de lluvia y buenas cosechas. Para algunos historiadores, la celebración en Metepec data de 1888. El origen se le acredita a Richard Honey, propietario de Ferrería de Apulco, quien al percatarse de las pérdidas por la ausencia de trabajadores que acudían a la celebración, les propuso llevarla a cabo en las instalaciones de la fábrica.